Autor: Álvaro Cepeda Neri Sección: Conjeturas

Cordero es un lobo con jerga cantinflesca ya que hace declaraciones, como las vertidas acerca del nuevo presupuesto de ingresos, donde dice una cosa, se desdice y, además, habla tan enredado que bien a bien no se sabe lo que quiere expresar, tal vez por alguna disfunción entre su pensar y hablar que hace que la lengua se le trabe. Un día de ésos anunció que bajarían los impuestos y que no habría nuevos, así como en consecuencia no aumentarían los que Calderón lleva cuatro años subiendo como si lo hicieran en escalera mecánica. Después afirmó que no sabía si los impuestos, en el presupuesto que está por enviar al Congreso, sufrirían (aunque los que sufrimos somos los causantes cautivos) algunas alzas. No terminaba de pronunciar lo anterior, cuando aseguró que habría nuevos impuestos. Para terminar diciendo hace unas horas que “sería irresponsable” bajarlos.

Dice una cosa y se autocorrige para decir otra, con tan a la oaxaqueña (éstos, dicen, son tan enredosos que hasta el queso, llamado quesillo, enredan) que no se entiende lo que realmente busca comunicar. Lo único cierto es que disfrazándose de su apellido don Ernesto Cordero resulta un lobo para engañar con su camuflaje y amenazar a los mexicanos de que a los impuestos ya vigentes se adicionarán otros para continuar “bolseando” a quienes pagan con sus declaraciones fiscales mensuales y los ajustes al año fiscal. Y más amenazante ha sido Calderón al sostener que si el Congreso no le aprueba más gastos para su militarismo contra los delincuentes, entonces conforme a sus facultades autoritarias aumentará otros impuestos y mayores precios a la venta de bienes y servicios federales.

Así, pues, nos espera, como en los tiempos nefastos de Santa Anna, y quizá actualmente son días (en los cuatro años y pico de calderonismo), más ominosos y funestos, ya que caerán sobre nosotros rayos y centellas cargados de impuestos agregados a los actuales. Y ese dinero que nos sustraen, más como impuestos (por su imposición) que contribuciones, ya no regresará en obras y servicios para la nación, sino que se irán por el desagüe de la corrupción de la seudoadministración federal.

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