por Jesús Guzmán Gallardo; [email protected]

22-2-2011

Cuando hace varios años decidimos impulsar, un pequeño grupo de compañeros, la tarea abierta y transparente de rescatar al aprismo de las garras de la traición al pensamiento de Haya de la Torre y a los valores que construyeron su grandeza, vale decir su mística, fuimos conscientes que no iba a ser fácil y que nos demandaría, por ende, una gran inversión de tesón, consecuencia y confrontaciones inevitables adentro y afuera; pero esta lucha desigual e impostergable tendría el correlato de permitir una depuración que separe el resentimiento, el afán de gloria fácil, el oportunismo y la lacra de los infiltrados que al principio se unen a la causa pero una vez descubiertos en sus propósitos se alejan despotricando y rumiando su pobreza espiritual.

No importa, el balance es alentador y las dificultades tienen la virtud de hacernos más dignos del pueblo que espera ver al partido creado por Víctor Raúl liderando y a la par conduciendo científicamente, de nuevo, la lucha por los derechos de los marginados con hambre y sed de justicia social, acción de la cual no debió sustraerse nunca.

Hoy somos mucho más y su connotación es más algebraica que aritmética, el trabajo continúa y persistirá con la perseverancia y límpida pasión de los verdaderos luchadores sociales, sin tregua y robándole horas al sueño, a la recreación y aún a la familia, a los cuales tenemos derecho, pero los tiempos actuales nos imponen una cuota de sacrificio y privación en aras de nuestros sacrosantos objetivos que debemos enfrentarlo con la misma generosidad y alegría de los héroes que construyeron nuestra organización y a la vez sin ceder un milímetro en nuestra contundencia frente a los actos proditores y de corrupción e incapacidad vengan de donde vinieren.

Hoy no encontramos, como muchas cosas, una juventud organizada, preparada, rebelde, iconoclasta y contestataria en nuestras filas, como aquellas de la cual formamos parte y que tuvimos el privilegio magistral de conocer al jefe del Partido y a los hombres de oro que fueron nuestros maestros.

Sé que es duro decirlo, pero es necesario e impostergable para no caer en el irresponsable halago o lisonja de los que trafican y hacen demagogia con la juventud para solventar sus infames y viles afanes.

Sólo vemos una raleada juventud cuyos representantes son “hijitos de papá” embarcados en negocios sospechosos, sin más escuela que la de sus padres comprometidos en actos de corrupción y concupiscencia con el poder económico y pro imperialista.

No existe un ápice de docencia política, doctrinaria y ética con los jóvenes actuales, su preparación estriba en exaltarles la vanidad, el egoísmo, el personalismo y la soberbia que los convierte en una parvada de necios útiles para una eficiente mafia al servicio de intereses bastardos y que sólo servirán para integrar, muy bien acreditados, las legiones del nefasto clientelaje político de cualquier pelaje.

Razón potente la de Haya cuando nos recordaba que la edad no imponía ninguna autoridad, ser muy joven o muy viejo no dice nada y recitaba, citando a Goethe el poeta alemán: ¡Cuidado! que hay primaveras con lluvia e inviernos con sol.

¡Qué contraste con la escuela de José Melgar, Manuel Cerna Valdivia (el compañero 80), Celso Albinagorta, Perico Chávez, Juan Maclean Bedoya, Marco Antonio Ayerbe Flores, por citar sólo a ellos de miles de muchachos que ingresaron a los fastos de la gloria sin pedir nada y entregando lo mejor de ellos inclusive lo más precioso que atesora el hombre: sus propias vidas, es decir sin rendirse ante la muerte que para el autentico revolucionario y en frases del maestro José Vasconcelos: “Se aparezca como una positiva liberación”. Del mismo autor son la palabras que todo joven verdadero debe tener como derrotero en su existencia: “La vida sólo vale por los instantes nobles, que hay que empeñarse en vivir aunque todo lo demás se pierda”.

Y todavía hay quienes irreverentemente nos enrostran la edad que tenemos muchos de los que estamos empecinados en rescatar al aprismo, me basta y sobra citar las palabras de Víctor Raúl en su carta al insigne compañero Antenor Orrego desde Roma y fechada el 26 de noviembre de 1959:

“Debemos demostrar con testimonios de incenescente lozanía que somos unos viejos diferentes de los que declinan y claudican. Debemos enseñar a los más jóvenes que procedemos de una generación vencedora de los calendarios. Y que no importan ni los años ni las canas, porque en nosotros vive siempre remozada la energía juvenil de quienes se adelantaron mucho a su tiempo”.

¡El Partido y el Perú necesitan jóvenes rebeldes y valientes y no castrados o domeñados!

El desafío es más urgente que nunca y que al asumir su puesto de combate cada joven recuerde del Código de Acción japista lo siguiente:

- ¡Nada por mí, todo por un nuevo Perú culto, justo y libre!

- ¡Sálveme yo aunque perezca el pueblo, no es máxima japista.
- Sálvese el pueblo aunque perezca yo sí es máxima japista!
- ¡Joven: prepárate para la acción y no para el placer!

Y ahora, que vivimos nuevamente tiempos difíciles, cuando pareciera que el reloj de la historia se ha atrasado y el neo-civilismo resucita insolente y anacrónico con sus vicios y la política de la butifarra y el ron; cuando la corrupción, entreguismo e incapacidad se dan la mano con la vanidad que exalta el voto preferencial y con la infiltración del narcotráfico en las esferas políticas a punto de convertir al Perú en una mezcla de Colombia con México, el sentido de nuestra lucha se torna insoslayable y requiere decidida acción de los leales al pensamiento de Haya de la Torre para mantenerlo invicto. Sabemos que tendremos, además de enfrentarnos al poder político y al poder económico, también contra el poder del narcotráfico que arrastra el crimen por doquier.

Me detengo un instante, porque vienen a mi memoria los esfuerzos que hacía nuestro jefe para liberar a la juventud del Partido del flagelo de las drogas que ya venía amenazante e hizo colocar en el aula magna un gran cartel que decía “NO A LAS DROGAS” y también nos hacía repartir volantes donde se explicaba el daño que ellas causaban. A buen entendedor……….

El sistema de partidos políticos no existe y se ha reducido a cúpulas sin ningún arraigo con las fuerzas sociales que dicen defender y lo “hacen”, en este proceso electoral, con listas mediocres donde sólo falta incluir la confederación de estúpidos, solventando sus campañas con dineros abundantes y sospechosos que les permite comprar conciencias y barrer con la democracia interna impidiendo una verdadera fiscalización y selección.

Ya estamos notificados: en el Partido Aprista que fue baluarte contra todos estos males, ha sucumbido por obra y gracia de Alan García y sus títeres que más que hojas de vida, ostentan prontuarios.

La ciudadanía está informada que miembros de la Célula Parlamentaria han recibido dineros del narcotráfico y de empresas sospechosas, se han coludido con el imperialismo a través de sus decisiones gubernamentales y sus visitas a la embajada correspondiente para coordinar acciones conjuntas, convirtiéndose en dóciles y serviles agentes de la CIA y el Pentágono.

Sumemos a esto las visitas a los ministerios para el tráfico de influencias y el uso de la coima y donde la prensa da fe que vieron visitar reiteradas veces al hijo del mandón de Palacio el ministerio de la Producción donde su tía ostenta un viceministerio. Las vinculaciones de personajes, investigados por la justicia, con el empleado del grupo Romero, Jorge del Castillo.

El nepotismo exponencial como el que incluye a la familia de la ministra de la Mujer Vicky Borra, Luis Nava preso durante un año por su actuación en la Mutual Perú y su hijo con relaciones peligrosas de narcotraficantes, el hijo de del Castillo que no sabe nada de aprismo, etc.

En la lista aprista aparecen hijos, novios, yernos, cuñados, compadres y cómplices de funcionarios de gobierno y de dirigentes surgidos de elecciones ilegales. En fin, como diría un estudiante de literatura, toda esta mugre parece a un relato kafkiano.

Quienes conocimos el Partido en su dinámica ejemplarizadora y recordamos el celo de Haya para seleccionar a sus representantes, vemos con horror cómo los que delinquen no son sancionados, por el contrario reciben premios y son incluidos en las listas congresales amañadas, para exclusivamente blindarse y proteger al responsable mayor que es Alan García Pérez.

En consecuencia, el Partido ha sido desnaturalizado o lo que es peor : lo han destrozado.

Y no nos equivocamos cuando hicimos el primer diagnóstico, el cáncer ha seguido avanzando y ahora se encuentra en su fase terminal.

Todos los días hechos de corrupción y entreguismo que resalta la prensa no hacen sino agigantar la sombra del estigma que cubre por igual a los apristas decentes y los que no lo son por sus actos de felonía.

Terminemos de una vez con el sensualismo improductivo y cómplice, acabemos con la feria de vanidades de los candidatos sumergidos en el océano de la mediocridad, frivolidad y el farandulerismo, despojemos al Partido de los corruptos, de los infiltrados y de los traidores al ideal aprista, ideario que hoy más que nunca tiene vigencia formidable.

¡Expulsemos del Partido al derechista Alan García y a su camarilla y trabajemos para que nunca más vuelva a ser candidato del aprismo!

Ningún aprista que se considere seguidor del legado de Haya de la Torre debe siquiera recibir en su base a los miembros de la lista de marras.

Frente al desprecio de la cúpula partidaria, los apristas leales y valientes no deben dudar en formar una base paralela que desconozcan a los pseudo dirigentes actuales.

Impulsemos el voto de castigo, que significa no votar por ninguno de los integrantes de la lista al Congreso. Castiguemos el oportunismo, la ingenuidad, la ambición mezquina y la infiltración del narcotráfico. Con coraje y decisión limpiemos el Partido, ahora, porque la historia, el jefe y los mártires del aprismo nos pedirán cuentas en el futuro. Los cobardes no tienen sitio en esta empresa.

Inspirémonos en figuras como Sandino, “el general de hombres libres” que el 21 de febrero de 1934 fuera asesinado por la dictadura pro imperialista del dictador Somoza en Nicaragua.

Y en el Día de la fraternidad, aquella que nos reconoce como hermanos a los leales y consecuentes, y no a los traidores y ladrones, unamos nuestras fuerzas y voluntades para rescatar al aprismo como testimonio de un verdadero homenaje sincero y sin mácula a nuestro único jefe: Víctor Raúl Haya de la Torre.