por Juan Carlos Herrera Tello (*); [email protected]

25-4-2011

Hace algún tiempo fue publicado un texto donde se propone que la clásula primera del Protocolo Complementario del Tratado de 1929 es de autoría peruana. Así, el jurista y experto chileno en temas internacionales José Rodríguez Elizondo, ha interpretando aquella negociación como si aquel artículo fuera una proposición peruana; leamos lo que manifiesta en “De Charaña a La Haya”:

“Chile y Perú debieran reconocer que el Protocolo Complementario del Tratado de 1929 fue una gran medida de fomento de confianza frustrada. … Ochenta años después está claro que allí hubo un compromiso de confianza mutua sin continuidad y con mucho riesgo. Ahí está para comprobarlo la actitud evolutiva de Conrado Ríos Gallardo el canciller chileno de la época. Quienes lo conocieron aseguran que, al principio el aceptaba complacido la imputación de autoría respecto al “candado” boliviano. Su actitud sugería que lo había hecho para salvar la imagen del Perú ante Bolivia. Pero, hacia el fin de sus años el viejo ex canciller comenzó a eludir el tema y, al parecer, su mención pareció fastidiándolo.”

En su aventura intelectual, José Rodríguez Elizondo propone para una salida al problema boliviano una suerte de “trilateralismo diferenciado” que consiste en que “Chile y el Perú deben consensuar una política común, para después ofrecer una solución viable a Bolivia”.

Lo que nos resulta extraño es que todo esto proviene de un jurista, y especialmente de alguien a quien la izquierda peruana ha considerado “amigo del Perú”, por las amistades que ha cosechado y le permitieron ingresar al periodismo televisivo por canal 9, así como en el medio escrito por la prestigiosa revista “Caretas” quienes creen que “Pepe es un constructivo optimista”, además que Alfonso Barrantes lo haya distinguido con un diploma. Una situación muy parecida a la del jurista peruano Fabián Novak Talavera quien presenta como blasón en su currículo la condecoración Bernardo O’Higgins otorgada por el gobierno chileno como negociador de los acuerdos de 1999, mientras que es conocida el otorgamiento de dicha distinción a Novak, en el caso de Rodríguez Elizondo la distinción que se le otorgó no figura en la Memoria de gestión del ex alcalde de Lima.

Pareciere que el internacionalista Rodríguez Elizondo por contentar a su país con Bolivia y contradecir la historia del Protocolo Complementario de 1929, ahora bajo supuestos, cree él que es el Perú por idea de Augusto B. Leguía como el autor real del artículo 1º del Protocolo Complementario, y que Conrado Ríos Gallardo sólo aceptó la autoría de dicho artículo para que Perú se viera menos comprometido con Bolivia.

Podría causar risa esta aseveración entre la intelectualidad peruana, pero la verdad es otra, y lo que Rodríguez Elizondo hace es solo ciencia ficción histórica, ha propuesto una falsedad y sobre la base de ella ha construido su edificio para cambiar la historia de las relaciones internacionales entre Chile y Perú.

Raúl Porras Barrenechea en “Historia de los Límites del Perú” ha escrito “El Perú y Chile no se han comprometido a enclaustrar a Bolivia, como se ha afirmado, sino que han convenido en que toda transferencia territorial a otro país necesitará del mutuo acuerdo de ambos”. Félix Calderón Urtecho en “El Tratado de 1929: La Otra Historia” nos dice con claridad “De origen chileno, e incluida a insistencia de este país, lo que se persiguió con esa clásula fue frustrar cualquier eventual arreglo peruano boliviano en detrimento de Arica”. Calderón hace una anotación importante y propone que el texto del artículo 1º del Protocolo Complementario tiene su símil en el artículo 6º del Tratado boliviano-chileno de 1866.

Ernesto Yepes en “Cómo se Negoció el Tratado de 1929” publica una serie de cables de los embajadores norteamericanos acreditados tanto en Perú como en Chile quienes informaban a su gobierno cómo iba la negociación para finiquitar la cuestión de Tacna y Arica. En esta especie de Wikileaks de inicios del siglo XX aparece una comunicación del 19 de abril de 1929 donde los chilenos informan al Embajador norteamericano y dicen “El Presidente Leguía añadió que no era necesario hacer ninguna declaración… sobre la cesión de una parte del territorio a una tercera parte, pero si a este último punto Chile insiste, Perú lo aceptará. El desea que todos estos acuerdos sean mantenidos en estricto secreto, hasta que la situación esté resuelta”.

Todos estos autores peruanos demuestran la chilenidad del artículo 1º del Protocolo Complementario del Tratado de 1929. Ahora veamos que dicen los autores chilenos. Conrado Ríos Gallardo el Canciller chileno que fue parte activa para la suscripción del Tratado de 1929 y su Protocolo, en su texto “Chile–Perú: Los Pactos de 1929” nos da la interpretación auténtica del artículo que comentamos: “Insistíamos en la no construcción de nuevos ferrocarriles internacionales en la provincia y en la no cesión de territorio a un tercero porque tanto lo uno como lo otro podría importar en el futuro el rompimiento de la paz que quiere sellarse” y añade más adelante que “De más está decir que (El Presidente Leguía) no formuló ninguna otra advertencia sobre la entrega de territorios a un tercero”.

Pero quien da mayores luces sobre el artículo 1º del Protocolo Complementario es Juan José Fernández Valdez en “Chile y Perú: Historia de sus Relaciones Diplomáticas entre 1879 y 1929” donde se aclara el panorama y Conrado Ríos Gallardo dice en un cable secreto: “Debemos cerrar a Bolivia todos los caminos por los cuales pueda continuar su vieja diplomacia de dividir a Chile y el Perú. Por estas razones que coloco en el plano superior de los intereses de ambos países, insisto especialmente en este punto”. Y añade más adelante que “Existe además una poderosa razón de orden político y económico para Chile, insistir en este punto. De orden político porque Bolivia queda tapiada al Pacífico por obra de Chile y el Perú y, en consecuencia, ambos países responden a un solo frente a las aspiraciones portuarias de Bolivia, y de orden económico porque el Perú puede construir un ferrocarril a La Paz y herir de muerte el nuestro.”

Fernández Valdez también hace hincapié sobre otros dichos de Ríos Gallardo sobre el secretismo de la no cesión a tercero de los territorios materia del Tratado, “que darían motivo a una gran gritería de parte de los doctores de Charcas”

Rafael Valdivieso Ariztia en “Testigos de la Historia” interrogó a Ríos Gallardo acerca de la autoría de la no cesión de territorio a un tercero, Ríos contestó: “No fue exigencia. Jamás el gobierno de Lima pidió nada en ese sentido. Fue una idea mía para marchar siempre unidos con el Perú en lo relativo con nuestra frontera norte, y harto me costó convencer al Presidente Ibáñez de que era lo mejor que podía hacerse”.

El Embajador de los EEUU en Chile William S. Culberston manifestó que Conrado Ríos Gallardo era notoriamente anti boliviano, y una pista para ello nos lo da su primera obra diplomática “Después de la Paz…” en ella se prefigura su total rechazo a la política internacional de Bolivia respecto a su país y al Perú; Ríos Gallardo pensó que los problemas internacionales del Perú y Chile los generó Bolivia y para ello bastaba solo con leer la historia diplomática de ese país.

Ante los documentos y las pruebas ofrecidas, se demuestra la poca seria actitud de José Rodríguez Elizondo que se ve comprometida solo con su imaginación, tal vez por el afán de publicar un libro, donde deambula en la ficción y lo que él crea, sin demostrar nada. La frase del internacionalista Rodríguez sobre Ríos Gallardo: “al final de sus años, comenzó a eludir el tema y, al parecer, su mención pareció fastidiándolo.”, son solo palabras que no indican por medio alguno de quien le ha manifestado que Ríos haya dicho en alguna oportunidad que el Presidente Augusto B. Leguía haya sido el autor real del artículo primero del Protocolo de 1929, peor aún, no menciona tampoco que a Ríos le haya molestado la paternidad del artículo en mención, solo es una oración que se le ha ocurrido y sobre la base de ella pretende construir su “Trilateralismo Diferenciado” ese absurdo que Chile y Perú juntos le ofrezcan a Bolivia la solución a su enclaustramiento, con lo que se violaría el Tratado de 1929 y su Protocolo Complementario, así como también el Tratado de 1904, y así poner a Chile y a Perú a un costado de la legalidad.

No entendemos por qué, el jurista chileno, nos quiere poner al frente a Bolivia como si tuviéramos la responsabilidad de sus desgracias, conocemos que el Tratado de 1904 que fija las fronteras de Chile y Bolivia fue hecho sin presiones y los altiplánicos renuncian a su litoral a cambio de todas las concesiones que aquel Tratado les ofrecía. Entonces un acuerdo de esa naturaleza y con esas características, no significa que se le haya causado desgracia alguna al pueblo boliviano, sino que estos por libre y espontánea creencia vieron que ésa era la mejor solución a sus problemas de límites, total el territorio de Antofagasta lo usurparon al Perú por un decreto de Bolívar, y durante el tiempo que lo tuvieron no lo desarrollaron y menos alguna vez tuvieron marina, en otras palabras Bolivia nunca tuvo una cualidad oceánica. Por eso no entendemos que alguien que conoce la realidad política del Perú y conoce a su clase intelectual, se atreva a elucubrar situaciones que la historia ha consagrado con documentos.

Ni Chile ni el Perú tienen por qué rendir cuenta de sus actos internacionales a terceros, pactaron un Tratado y cerraron una frontera; pero lamento mucho que el Perú solo aceptase el artículo primero del Protocolo Complementario de 1929 y no haya tenido una acción más dinámica como en el resto del acuerdo.

Considero a Conrado Ríos Gallardo un visionario, un hombre que no sólo pactó con el Perú una frontera terrestre definitiva sino una alianza como alguna vez lo dijera Augusto B. Leguía, y por esa visión de futuro, pensando que podrían haber personajes como José Rodríguez Elizondo, don Conrado Ríos publicó un folleto titulado “Una Gestión Oficiosa Chileno Boliviana” en donde le contesta al Canciller boliviano José Fellman Velarde: “Es posible que en la posición de intransigencia en que Ud. se coloca, (El canciller boliviano solicitaba una zona exclusiva para su país, a cambio de restablecer las relaciones diplomáticas) enlazando hasta la reanudación de relaciones con la cesión de una zona libre, sea la creencia de que en el futuro, gobiernos de Chile se podría obtener lo que no se ha alcanzado con el actual. Este es un error. En política internacional nuestro país mantiene siempre una unida posición y ella no se quebranta por los cambios de ejecutivos en La Moneda, El futuro le confirmará mi opinión”.

Palabras las de Ríos Gallardo que a veces algunos de sus coterráneos olvidan, porque las fronteras de los países no se ponen en riesgo después de los sacrificios que han costado en su demarcación, y menos consultar con otro país para solucionar el problema de un tercero. Este tipo de “trilateralismos” a que se nos quiere llevar es a resquebrajar un principio muy antiguo pero valedero hoy y siempre: La Soberanía.

(*) Abogado