La Oficina Federal de Protección de la Constitución (BfV), a cargo de la lucha contra los grupos ‎extremistas en Alemania, inició hace un año una campaña destinada a dar a conocer a los ‎parlamentarios la peligrosidad de la influencia de la Hermandad Musulmana. ‎

En un informe fechado el 2 de febrero de 2019, ese organismo señala que, a pesar de su aparente ‎conformidad con la Constitución alemana, la Hermandad Musulmana persigue objetivos secretos ‎que contradicen la democracia y el Estado de Derecho. El informe de la Oficina Federal de ‎Protección de la Constitución subraya incluso que la Hermandad Musulmana es más peligrosa para ‎Alemania que al-Qaeda o el Emirato Islámico (Daesh). ‎

Al cabo de un año de haber iniciado su campaña de sensibilización, la BfV estima que la cofradía ya no está en condiciones de ejercer su influencia sobre los musulmanes ‎en Alemania.‎

La Oficina Federal de Protección de la Constitución depende del ministerio del Interior alemán. ‎Pero su campaña contradecía la acción del ministerio de Exteriores de Alemania, que mantenía ‎relaciones con la Hermandad Musulmana desde el inicio de las llamadas «primaveras árabes» y ‎que llegó incluso a crear un buró especial de contacto con la cofradía. ‎

La Hermandad Musulmana cuenta con el patrocinio del MI6 británico –desde 1945– y de la CIA ‎estadounidense –desde 1953. Durante la guerra fría, los anglosajones solicitaron a sus aliados ‎franceses y alemanes que acogieran dirigentes de la Hermandad Musulmana utilizados por ‎la OTAN contra la Unión Soviética. ‎

Fue en ese contexto que el egipcio Said Ramadan creó el Centro Islámico de Munich e inició un ‎programa de radio financiado por el Congreso de Estados Unidos, destinado a la URSS y ‎transmitido por Radio Liberty y Radio Free Europe [1]. ‎

En los años 1980, Alemania concedió asilo político a los dirigentes de la rama siria de la ‎Hermandad Musulmana implicados en un intento de derrocamiento de la República Árabe Siria. ‎En 2011, mientras el Reino Unido y Estados Unidos trataban de poner a la Hermandad ‎Musulmana en el poder en todos los países del Medio Oriente, Alemania también comenzó a ‎utilizar los miembros de la cofradía que había acogido. El embajador estadounidense Jeffrey ‎Feltman, convertido en número 2 de la ONU, confió a Volker Perthes, director del think tank ‎alemán SWP, la misión de preparar un plan de capitulación total e incondicional que esperaba ‎imponer a Siria [2]. ‎

Sin embargo, en 2017, el presidente estadounidense Donald Trump obligó las agencias de ‎Estados Unidos a poner fin al apoyo que aportaban a Daesh, y, a finales de 2018, el nuevo ‎ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, decidió modificar la política de Alemania hacia la ‎Hermandad Musulmana, dando lugar a la campaña de la Oficina Federal de Defensa de la ‎Constitución alemana. ‎

A pesar de su denominación, la Hermandad Musulmana no es una organización religiosa, sino una ‎organización política secreta. Organizada según el modelo de la masonería inglesa, la Hermandad ‎Musulmana pone el mayor empeño en ocultar la identidad de sus miembros. Sin embargo, casi ‎todos los jefes de los grupos yihadistas, desde Osama ben Laden hasta el “califa” Abu Bakr al-‎Baghdadi, pasaron por la Hermandad Musulmana. ‎

[1] «La Hermandad Musulmana, como ‎cofradía de asesinos», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 29 de junio ‎de 2019.

[2] «Alemania y Siria», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 20 de junio de 2018.