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El siniestro del puerto de Beirut dejó un saldo de 135 muertos y más de 5 000 heridos graves. ‎Varios barrios de Beirut quedaron destruidos o gravemente afectados y el puerto quedó ‎prácticamente arrasado, excluyendo a Líbano del comercio internacional.

El 4 de agosto de 2020, una poderosísima explosión arrasó el puerto de Beirut y parte de la capital ‎libanesa. La explosión fue tan violenta que los sismógrafos registraron una sacudida de 3,5 en la ‎escala de Richter en un radio de más de 200 kilómetros, según el Centro Alemán de Geociencia ‎‎(GFZ).‎

Aquella explosión se atribuye generalmente a una enorme cantidad de nitrato de amonio ‎indebidamente almacenada en el puerto desde años antes, luego de haber sido confiscada por la ‎aduana libanesa. Basándose en esa pista, el juez libanés Fadi Sawan puso bajo detención ‎preventiva a varios responsables del puerto y de la aduana. Este juez fue relevado de sus ‎funciones, por orden de la Corte de Casación, el 18 de febrero de 2021. ‎

Todas las personas presentes en Beirut el día de los hechos pudieron observar dos aviones ‎de combate que sobrevolaron la ciudad y el puerto a baja altitud durante varios minutos en el ‎momento de la explosión. ‎

El presidente de Líbano, Michel Aoun, habló en aquel momento de una «acción externa, con ‎un misil o una bomba» y solicitó al presidente de Francia, Emmanuel Macron, que proporcionara ‎las imágenes satelitales del puerto correspondientes al momento de la explosión. A pesar de sus ‎constantes declaraciones sobre su deseo de ayudar, el presidente de Francia se ha negado ‎repetidamente a proporcionar esas imágenes. Según una fuente anónima francesa citada por la ‎prensa libanesa, el satélite geoestacionario francés situado sobre el territorio libanés estaba ‎‎«roto» en el momento de la explosión. ‎

Los habitantes de Beirut sintieron dos explosiones diferentes en el momento de los hechos. Pero ‎las imágenes disponibles (ver la foto al principio de este trabajo) permiten distinguir los efectos de ‎‎3 explosiones separadas que estuvieron perfectamente sincronizadas: 2 explosiones convencionales y una ‎explosión no convencional. La tercera explosión (que provoca algo similar a un hongo atómico) ‎proviene de un arma de nuevo tipo de combustible atómico ya utilizada antes contra Siria ‎‎(ver video) y contra Irán, en el Golfo Pérsico [1].‎

En el momento de los hechos, publicamos en este sitio web un artículo donde acusábamos ‎directamente a Israel [2]. En aquel ‎trabajo acusábamos erróneamente al primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, de haber ‎señalado, en una intervención ante la ONU, el lugar de la explosión como un blanco potencial de ‎las fuerzas armadas de Israel, describiéndolo como un depósito de misiles del Hezbollah. ‎Esa información era errónea. ‎

Sin embargo, Netanyahu amenazó después a los libaneses hablando de continuar la destrucción de ‎su capital y designando incluso nuevos blancos potenciales [3]. ‎

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Diferentes órganos de prensa trataron de vincular el cargamento de nitrato de amonio a ciertos ‎hombres de negocios sirios. Esa pista, que por demás de no corresponde al funcionamiento del ‎Estado sirio, no es convincente. Aunque se habló de 2 750 toneladas de nitrato de amonio ‎almacenadas en el lugar de la explosión, en realidad sólo había allí 500 toneladas. Además, ‎el nitrato de amonio exige un larguísimo proceso de inicio –de varias horas– antes de llegar a ‎provocar una explosión. Y los videos muestran que lo que estaba almacenado en el puerto de ‎Beirut estalló exactamente al mismo tiempo que el arma nuclear táctica. ‎

En un nuevo informe, el «think tank» Alma, cercano a los servicios de inteligencia de Israel, ‎designa 4 nuevos sitios de ensamblaje, de lanzamiento y control de misiles Fatah-110 del ‎Hezbollah libanés. Entre esos sitios se encuentra el que Benyamin Netanyahu ya había designado ‎anteriormente. Se trata de reafirmar la pretensión según la cual Israel tendría derecho a atacar ‎instalaciones de misiles del Hezbollah en suelo libanés y hacer creer que la explosión que arrasó ‎el puerto de Beirut fue el resultado accidental de una operación israelí contra una instalación de ‎ese tipo. ‎

Sin embargo, nosotros estamos en posición de confirmar que al menos uno de los 4 sitios ‎designados por Israel no es un puesto de lanzamiento de misiles. ‎

Si observamos esos acontecimientos insertándolos en el contexto regional e integramos a nuestro ‎análisis las manifestaciones organizadas en Líbano y el derrumbe de su sistema bancario resulta ‎evidente que la destrucción del puerto de Beirut sólo es una etapa en la destrucción premeditada ‎de las estructuras del Estado libanés [4], lo cual constituye un objetivo ‎del Pentágono desde hace 20 años en toda la región del «Gran Medio Oriente» o ‎‎«Medio Oriente ampliado», en el marco de su estrategia de la «guerra sin fin» –conforme a la ‎doctrina Rumsfeld/Cebrowski ‎ [5]‎.‎

[1] «¿Qué nueva arma se utilizó en el Golfo ‎Pérsico y en Beirut?‎», Red Voltaire, 5 de agosto de 2020.

[2] «Israel destruye Beirut-Este con un ‎arma nueva», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de agosto de 2020.

[3] «Israel juega con los nervios de ‎los ‎libaneses», Red Voltaire, 30 de septiembre de ‎‎2020.

[4] «¿Quién está destruyendo el Líbano y ‎por qué?‎», ‎por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de diciembre de 2020.

[5] ‎«El proyecto militar de Estados Unidos para ‎el ‎mundo», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, ‎‎22 ‎de ‎agosto ‎de 2017.‎