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Un grupo grande de monjas al grito de «No queremos y no nos da la gana de ser una colonia norteamericana» integraban la marcha de centenares de indígenas, trabajadores y militantes de izquierda, que avanzaron hacia el hotel Swiss donde se reúnen los cancilleres de la Organización de Estados Americanos y en la que participó por brevísimos momentos el mayor de ellos, el general Collin Powell y el coronel Lucio Gutiérrez, presidente del Ecuador, de quien los manifestantes reclaman su destitución. La asamblea de la OEA nombró como sucesor de César Gaviria al costarricense Miguel Rodríguez.

La protesta está dirigida contra el Plan Colombia-Plan Patriota, el Tratado de «Libre Comercio», ALCA, las privatizaciones neoliberales, la corrupción y la situación de miseria a la que se encuentra sometida el 80% de la población. Entre pingullos, bocinas y tambores los líderes indígenas, laborales y de los maestros, indicaron que éste era el Día 1 de un progresivo levantamiento que busca debilitar y destituir al gobierno gutierrista al que se le acusa de «entreguista de la soberanía nacional, fondomonetarista y corrupto».

Cuando la marcha se acercaba al hotel, miles de policías y soldados impidieron la continuidad de la protesta con gases lacrimógenos y disparos al aire. Luego, en varios puntos de la capital ecuatoriana, estudiantes y pobladores protagonizaron protestas contra el gobierno.

El general Powell, por su parte, alabó la cooperación del coronel Gutiérrez en el Plan Colombia y señaló que Uribe Vélez no podía asumir sólo la lucha en el denominado Plan Colombia. Felicitó al ecuatoriano su apoyo para el funcionamiento de la Base de Manta. Además de reunirse con el coronel Gutiérrez y con el personal de su embajada, el general Powell tuvo un encuentro con 60 jóvenes «líderes» que lo escucharon por algunos minutos las explicaciones sobre la política exterior de Bush y sus conceptos sobre las ventajas de la globalización dirigida desde Washington. Luego se marchó a su país en medio de un gigantesco operativo de seguridad.

Por la noche, piquetes de manifestantes todavía intentan romper el cerco tendido seis cuadras a la redonda del local de la OEA.

Provincias sucumbíos y orellana paralizadas

Las dos provincias orientales y petroleras fronterizas con Colombia, se encuentran paralizadas en su totalidad. Autoridades seccionales y poblaciones han plegado al llamado de sus dirigentes. Un amplio despliegue militar en este escenario del sector ecuatoriano del Plan Colombia no han impedido la toma de 21 pozos por parte de pobladores. El estado de abandono de estas dos provincias que financian prácticamente el presupuesto estatal ha sido puesto de manifiesto por los dirigentes, quienes además de atención urgente piden no ser involucrados en la guerra que se libra en el vecino territorio colombiano, entre las fuerzas del presidente Uribe respaldadas por EE.UU. y la antigua insurgencia.

El norte del ecuador en levantamiento

La carretera Panamericana Norte que une a Quito con las provincias norteñas de Imbabura y Carchi (fronteriza con Colombia) ha sido interrumpida en varios tramos. Las comunidades de Cangahua y Cayambe, cercanas a 50 km. de Quito anunciaron que en las próximas horas marcharan sobre la capital, participando de la convocatoria a levantamiento que hicieran sus matrices nacionales. El dirigente y diputado Ricardo Ulcuango, nativo de esta zona, dijo que cada comuna adoptará la táctica que sea necesaria para asegurar el éxito de la acción.

Así también, comunas indígenas de Imbabura, a la altura de la ciudad de Otavalo, impiden el tráfico vehicular colocando enormes piedras y troncos e incendiando llantas. Cabe decir que éste y el vecino municipio de Cotacachi, controlados por fuerzas cercanas a la CONAIE, han prestado su cooperación con el progresivo alzamiento antigubernamental.

Para mañana y los próximos días se anuncian nuevas y mayores protestas en el centro y sur de la región andina, así como en las principales urbes del Ecuador.