JPEG - 14.3 KB

Leonidas Iza, Presidente de la CONAIE, organización que en Ecuador ha estado al frente de la Secretaría Operativa de la Campaña Nacional contra el ALCA, hizo un llamado a todas sus filiales, para que en conjunto con otros sectores sociales y productivos, lideren el proceso de movilización nacional en todo el país, para hacer desde el 5 de octubre la recolección de un millón de firmas, que obliguen al estado y gobierno ecuatoriano a convocar a una Consulta Popular sobre el TLC.

La iniciativa de la Consulta Popular en la que tiempo atrás había venido insistiendo la Campaña Nacional contra el ALCA, ha sido acogida ahora por distintas instancias organizativas en el país. Una de ellas es el Acuerdo Nacional "Ecuador decide", promovida desde sectores productivos, intelectuales, y otros movimientos sociales, que ahora junto a las organizaciones campesinas, indígenas, sindicales, urbano-populares, derechos humanos, ecologistas, mujeres, entre otros, que integran la Campaña contra el ALCA, se han unido para decirle No al TLC que negocia el gobierno ecuatoriano con su similar de los Estados Unidos.

También indignados por la consecuencia funesta que tendría para la nación ecuatoriana la firma del TLC, y ante el sometimiento del régimen del Presidente Gutiérrez a las políticas del gobierno norteamericano, se ha constituido el pasado 28 de septiembre, el Grupo por la Dignidad y la Soberanía, integrado por personalidades de distintas procedencias ideológicas y geográficas del Ecuador.

Uno de sus voceros ha expresado que "este Gobierno no puede negociar el Tratado de Libre Comercio, y, si lo hace, deberá obtener el consentimiento directo del pueblo ecuatoriano", con lo cual este sector se estaría sumando a la convocatoria de Consulta contra el TLC. Así las voces de los que dicen No al TLC van ganando eco en la sociedad ecuatoriana.

Igualmente las organizaciones han planteado que el gobierno de Lucio Gutiérrez suspenda inmediatamente las negociaciones del TLC, destituya a la Ministra de Comercio Ivonne Baki, y que de lugar a la transparencia y debate sobre lo que se está negociando de espaldas a la nación, pues consideran que la invitación que ha hecho el régimen a participar en el cuarto de al lado, durante las rondas de negociaciones, no es más que una farsa a la que han hecho juego algunos sectores de la llamada sociedad civil oficialista.

Todo esto sucede cuando Ecuador se presta a ser la sede oficial de la Quinta ronda de negociaciones del TLC Andino con los Estados Unidos de Norteamérica. Los negociadores de Colombia, Perú, Ecuador y Estados Unidos, tienen previsto reunirse en Guayaquil, del 25 al 29 de octubre próximo. Pero en esa misma fecha las organizaciones que se oponen al TLC efectuarán acciones de protesta, debate y propuesta, instalando una ronda paralela, a la que unirán también organizaciones sociales del continente que rechazan la firma del Tratado.

La temperatura social de lo que pueda suceder en Guayaquil será medida con la movilización continental programada para el 12 de octubre, fecha en la cual todas las organizaciones que participaron en la Asamblea de los Movimientos Sociales, efectuada en el marco del Foro Social de las Américas, realizado el pasado mes de julio en Quito, decidieron manifestar su resistencia contra todos los tratados de libre comercio que se quieren imponer en el continente.

¡Que Ecuador decida sobre el TLC en un referendo!

¡¡¡El futuro del país está en peligro!!! El Tratado de Libre Comercio (TLC) propuesto por Estados Unidos a Ecuador no es sólo un tratado comercial: abarca todos los campos de la vida económica, política y cultural de nuestros pueblos que se colocaría por encima de la Constitución Política.

Si llega a firmarse, el TLC afectará la vida y la producción: generará nuevas alzas del costo de la salud y los medicamentos, como resultado del monopolio de las patentes y de la propiedad intelectual y de la privatización de los servicios de salud y de la seguridad social; elevará el desempleo y el subempleo, a causa de la destrucción de la base productiva del país, especialmente de la agricultura, la ganadería, la artesanía y la microempresa.

Al estar en juego el futuro de trece millones de ecuatorianos y ecuatorianas y de las próximas dos generaciones, el TLC no puede ser resuelto por el Gobierno y el Congreso a espaldas del pueblo. Cualquier decisión final debe ser tomada en una Consulta Popular.