La consulta convocada por los cabildos indígenas sobre el TLC para el 6 de marzo anterior, como constituyente primario de los municipios de Jambaló, Toribío, Silvia, Caldono, Inzá y Páez, contó con el apoyo de su comunidad y de sus alcaldes, cinco de ellos indígenas.

De un potencial electoral de 68.448 participaron efectivamente en la consulta 51.330 personas, incluyendo el 10.4% de los jóvenes entre 14 y 18 años. El 98% (50.305 votos) se manifestó por el No. Apenas 691, dijeron Sí.1

La consulta estuvo apoyada y coordinada regionalmente por la ACIN -Asociación de Cabildos indígenas del norte del Cauca-, El CRIC -Consejo regional indígena del Cauca-, La ONIC -Organización nacional indígena de Colombia-, además de otras organizaciones sociales y populares.

Se contó además, con veedores internacionales, nacionales y regionales, medios masivos de comunicación, como mecanismos que contribuyeron a verificar la legitimidad al proceso, entre los que cabe mencionarse: Veedores internacionales, Blanca Chancoso, delegada de la Conaie, la principal organización indígena ecuatoriana; Zacarías Calatayud, dirigente indígena boliviano; Carlos Ortiz, del movimiento peruano contra el ALCA; Hanna Zimmermann, de la AFL-CIO de Estados Unidos, y Rosemarie McGee, de la ONG internacional Christian Aid. Veedores nacionales, representantes de la Iglesia como monseñor Héctor Fabio Henao, director de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Colombiana a la cabeza; los presidentes de las centrales obreras comandaron la representación de 50 dirigentes de la CUT y la CTC; el presidente de la Federación Nacional de Concejales; el presidente de Indepaz y ex ministro de Estado; el presidente de Planeta Paz; representantes de Recalca - Red Colombiana de acción frente al libre comercio y el ALCA-; el Director Ejecutivo de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria; y un grupo de Senadores y representantes del Congreso y en general representantes de organizaciones sociales de mujeres, ambientalistas y de derechos humanos.

Esta acción consciente y protagónica de las comunidades indígenas, es prolongación de la gran Minga por la defensa de la vida, la justicia, la alegría, la libertad y la autonomía y el Congreso Indígena, celebrados a finales del año 2004. Para su realización final, se organizaron previamente asambleas de análisis sobre el sentido del TLC y sus impactos, reforzadas con programas radiales, de lo cual se deduce que la concurrencia masiva a las urnas “significó un voto de conciencia”.
De esta manera las organizaciones indígenas demostraron una vez más, ante todo el país, que tienen visión estratégica y que cuentan con la madures suficiente como para concretar la Autonomía que les confiere la Constitución Nacional, y que por tanto, tienen como ejercer idóneamente las funciones del Estado, en sus territorios.

Extensión y parte constitutiva de esta visión es la guardia indígena, la cual estuvo siempre atenta y dispuesta por todos los municipios, para apoyar y orientar a la población y alertar frente a cualquier insuceso, demostrando que pueden existir otras alternativas a las “de imponer la democracia” con las armas y la militarización.

Lecciones para replicar

Esta votación consciente y masiva contra el TLC, fue una demostración de como se derrota el abstencionismo en el país. Hay que precisar que la votación masiva se convirtió en un evento no solo de rechazo al TLC, sino a las políticas integrales de Estados Unidos, agenciadas por el gobierno asociadas a las privatizaciones de los recursos estratégicos, como los ríos, los páramos, el petróleo y los parques naturales, la apropiación de la biodiversidad y la biopirateria del conocimiento ancestral que están en la mira de las multinacionales y golpeando a las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas y atentando contra la soberanía nacional. De la misma manera, fue un acto de rechazo a las políticas de seguridad democrática del presidente Uribe.

Entre las lecciones que dejaron los indígenas con esta iniciativa, de democracia y organización para el país, merecen destacase además:

1. Hacer mucho con poco. En vista, de no contar con el apoyo de la Registraduría Nacional, los indígenas tomaron como base, para su ejercicio democrático, el censo electoral de las cedulas inscritas, que las registradurías locales les suministraron. Por aparte abrieron registros propio para los jóvenes entre 14 y 18 años, que según la normatividad indígena, tiene capacidad de votar.

2. Todos pueden. Los cabildos nombraron los jurados y se diseñaron los formatos, fichas de registro, votos, urnas y se procedió a capacitarlos en su manejo. Para los analfabetos se colocaron carteleras con el voto ampliado, para que observaran el si y el no y luego procedieran a su marcación individual. Para las mesas, se organizaron veedores, que supervisaron el proceso, el conteo de los votos y suscribieron las respectivas Actas. Es decir se buscó y logró dar nitidez al proceso. Se contabilizaron los exiguos tarjetones nulos y no marcados y sé impidió votar a los indígenas de otros municipios pues “permitirlo sería traslado de votos, es decir, corrupción”.

3. Facilitar el proceso. Se organizaron mesas de votación en las cabeceras municipales, los Resguardos Indígenas y en las veredas, para facilitar el acceso masivo de la población.

4. Contra la corrupción. En alto parlantes, se invitaba a la comunidad a que acudieran a comer a los sitios comerciales con precios favorables. Consu ejercicio político consciente, muestran al país otras alternativas a las prácticas corruptas de cacicazgos, compra de votos, o con almuerzos y trago.

5 Sí se puede. En el balance global, se encuentra que la consulta sobre el TLC, representa un hito histórico en América Latina, al ser la segunda que se lleva a cabo, la primera se hizo hace dos años y medio en Brasil. En Colombia es la demostración de que sí se puede hacer realidad formas de gobierno popular.

En contravía

Por su parte el gobierno del presidente Uribe, progresivamente con su grupo retórico negociador, se está aislando de la mayoría de sectores claves del país que rechazan el TLC por sus efectos desastrosos, como se viene corroborando, con los sectores sociales y gremios de la producción agrícola, algodón, arroz, maíz, trigo, cebada, productores de pollo, los grupos étnicos y de campesinos, pequeños industriales, de la salud y los productos genéricos, de los servicios públicos, culturales y de las comunicaciones, los sindicatos y ONG’s, los ambientalistas, los maestros, estudiantes, analistas y académicos, para mencionar los principales. Este rechazo se ha expresado también en las multitudinarias manifestaciones a lo largo y ancho del país.

Si el gobierno no quiere seguir aislado a espaldas del sentir de la mayoría de la población, que ve amenazado el futuro del país y de la soberanía nacional, debería convocar un Referendo de consulta sobre el TLC.

Finalmente, el reto que queda de las enseñanzas aportadas por el movimiento indígena y popular caucano y con su concurso, es buscar generalizar y/o replicar la consulta popular y ciudadana en otras regiones o por sectores sociales en la perspectiva de continuar la construcción de otros mundos posibles, con estrategias y programas alternos a las políticas neoliberales, como parte de las luchas de resistencia y con proyección suramericana y latinoamericana.

* Economista-Abogada-Investigadora. Equipo Académico Indepaz.
** Las reflexiones consignadas, se recogieron como producto de la visita de observación realizada a los municipios de Silvia, Jambaló, y Toribio, en representación de Indepaz y Recalca, en compañía de coordinadores regionales indígenas y asesor, departamental.

1 La información se centralizó en Acin, una de las sedes radiales, ubicada en San Andrés de Quilichao y se puede consultar mas ampliamente en: www.nasaacin.net.