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Con la confirmación de que por lo menos mil millones de personas en el mundo carecen de acceso suficiente al agua potable, prosiguió sus labores la comisión de desarrollo sostenible de la ONU.

La mayor parte de los que sufren esas limitaciones se encuentran en los países subdesarrollados, donde mujeres y niños deben recorrer kilómetros en búsqueda del vital liquido.

Esos y otros alarmantes datos fueron evocados en la fase del actual período de sesiones de la comisión en la que se negocia un documento de propuestas de acción a considerar la semana próximo en un segmento de alto nivel.

Se señaló que en las regiones urbanas el crecimiento demográfico y el desarrollo económico entrañan una demanda que sobrepasa las capacidades de las redes de aprovisionamiento de los acueductos municipales.

Un documento de referencia expone que cada año se vierten en las riberas dos millones de toneladas de deshechos humanos, además de productos agrícolas e industriales, sin haber sido tratados.

Entre sus consecuencias se cita la contaminación de las aguas, la propagación de enfermedades infecciosas y el deterioro de los ecosistemas.

Sólo padecimientos como la diarrea, cobran más de dos millones de vidas por año, principalmente infantiles.

La comisión de la ONU encara asimismo el problema de que la agricultura absorbe el 70% del agua utilizada en el mundo, lo que requiere un empleo más eficaz de ese recurso.

Se estima que con el aumento sistemático de su consumo por la agricultura y la industria, un número creciente de países enfrentarán graves penurias de agua.

De aquí hasta el 2025, mil millones de personas vivirán en regiones que lo sufrirán en extremo, como Africa del norte, Asia occidental y el sudeste asiático.

La declaración del milenio de la ONU se propuso la meta que ahora se vislumbra inalcanzable de reducir a la mitad hacia el 2015 los seres humanos sin acceso al agua potable.