En un artículo redactado por su enviado especial en Ankara, Marc Semo, el diario francés Libération trata de analizar las consecuencias del escándalo de las caricaturas sobre Mahoma para Turquía. Según el diario, el componente musulmán de la sociedad turca que se indignó –aunque casi sin violencia– ante la publicación de las caricaturas por el diario danés Jylands-Posten es el culpable de la reticencia de Bruselas a la incorporación de Turquía a la Unión Europea ->http://www.voltairenet.org/article1...], afirmación que nos obligaría a admitir que «el asunto dejará huellas en las relaciones entre el gobierno islamista moderado que ocupa el poder en Ankara y los 25».
El autor del artículo comienza criticando a los diarios turcos laicos por no haber echado leña al fuego mediante la publicación de las caricaturas, al limitarse éstos a «la reproducción de una miniatura mongol del siglo XIV» en el caso, por ejemplo, del periódico kemalista Cumhurriyet. Pide por tanto a Cengiz Aktar, profesor universitario y editorialista de un diario turco de poca audiencia y abiertamente atlantista, que saque sus conclusiones de esa afrenta a la libertad de expresión expresándose en nombre de la comunidad europea. Más que una reacción previsible ante un evidente acto de provocación, Cengiz Atkar ve en la no publicación de las caricaturas en Turquía una prueba de que «el nacionalismo turco se está refundando alrededor de la base del Islam sunita». Resulta sin embargo difícil imaginar que la mayoría de los turcos puedan estar de acuerdo con ese distanciamiento del Islam cultural.
Sin embargo, Marc Semo da finalmente la palabra a un caricaturista satírico turco que prefirió, por su parte, señalar que los dibujos habían «herido al mundo islámico [y que] son malos y llenos de prejuicios». Semo concluye entonces que debe ser el miedo a las posibles represalias lo que disuadió a los turcos de sumarse a la provocación. ¿Qué prueba ofrece? La muerte «de una treintena de intelectuales [...] en un hotel atacado por una multitud de islamistas furiosos después de la publicación de algunos pasajes de los Versos satánicos».
El engaño resulta evidente. Se juzga la Turquía de hoy citando hechos que datan de 1997; el drama es presentado como un asesinato colectivo cuando en realidad se trató de un accidente y, lo más importante, no se produjo como resultado de un encuentro entre islamistas y laicos sino de un enfrentamiento entre dos grupos musulmanes antagonistas (la reunión había sido organizada por alevitas).
En otras palabras, Libération vehicula una visión imaginaria de la Turquía contemporánea dominada por un Islam fuente de violencia. Y el diario exige que los turcos se disputen entre sí antes de poder entrar a la Unión Europea.