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Creado con la participación de Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela, el acta fundacional fue suscrita a pocas horas de la investidura como nueva jefa de Estado de Cristina Fernández, esposa del mandatario argentino saliente, Néstor Kirchner.

Desde luego que la noticia no debe haber causado una agradable impresión en Washington, ni en sus literales verdugos financieros, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. De igual manera las reacciones deben ser similares entre las entidades bancarias de las restantes potencias occidentales.

El Banco del Sur inicia sus operaciones con un fondo de siete mil millones de dólares, y a la vez se propone, como un paso sumamente trascendente, reintegrar a los países de origen los más de 250 mil millones de dólares que han sido enviados a las arcas del Norte industrial bajo el presunto esquema de la existencia de un clima de seguridad y estabilidad financieras en aquellos patios.

Por añadidura la operatividad del nuevo banco regional descansa en el apoyo efectivo al desarrollo económico y social de las naciones del área, y en principios de solidaridad y abierto entendimiento, como corresponde a pueblos de una misma raíz, con similares metas, y enormes retos comunes.

En el acto de constitución, señaló Hugo Chávez que el surgimiento del Banco es otro escalón hacia la independencia y la integración más profunda de nuestros países, y sin dudas tiene toda la razón.

Constituye además una garantía de éxito la presencia de Argentina y Brasil, dos importantes polos económicos del área, y de la propia Venezuela, en franco auge con crecimientos de nueve por ciento anuales en su Producto Interno Bruto, profundos programas sociales y cuantiosas reservas energéticas, características que también poseen Bolivia y Ecuador, dos de los firmantes.

Si la entidad se consolida, tal como es de esperar, Sudamérica, y con ella todo el hemisferio al sur del Río Bravo, habrán ganado un enorme espacio de independencia, en el contexto de un planeta donde están de moda los hegemonismos y los egocentrismos entre quienes se estiman elegidos para imponerse al resto de la humanidad.

Agencia Cubana de Noticias