Normar la calidad de la educación no significa anular la participación del magisterio en el proceso de mejoramiento de la enseñanza pública. De hecho, desde el momento en que el Presidente Rafael Correa anunció varios decretos ejecutivos, entre ellos la asignación de 12 000 nuevas partidas para este sector, los medios de comunicación alineados con los grupos de poder y los partidos políticos de la derecha, otra vez, pusieron en marcha una campaña de desprestigio en contra del magisterio ecuatoriano, responsabilizando a la UNE de los problemas que aquejan la educación fiscal; además, dada las proximidad de las elecciones del magisterio, también pretendieron –cuestionando el papel dirigencial del gremio- fraccionar la unidad de los 90 000 docentes afiliados.

No obstante de tener en frente un ambiente mediático hostil, las elecciones efectuadas en la UNE dieron una importante victoria a esta organización. La nueva plana de dirigentes del magisterio fue elegida de los postulantes nacionales y provinciales propuestos por el Frente de Vanguardia del Magisterio. Este resultado es positivo desde todo punto de vista: organizativo, educativo y político, así lo manifiesta Francisco Rojas, vicepresidente nacional electo, para quien el arduo trabajo de equipo e individual realizado por los candidatos de Vanguardia en todo el país, cumplió con los resultados esperados: “Fue una campaña en la cual los candidatos se mostraron efectivos al momento de expresar los alcances de sus propuestas políticas, una de ellas y la más importante, la de consolidar la unidad del magisterio en todo el país”.

Elecciones democráticas y transparentes

La estigmatización de la educación en manos de la UNE, no surtió el efecto que los detentadores de la educación pública pretendían. Está la vista -cabe destacar- que la mayoría de electores docentes concurrieron convencidos de quienes eran sus representantes y, en ese marco, el trabajo de concientización efectuada por dirigentes y candidatos en las visitas a las instituciones educativas, desde jardines hasta colegios, fue importante para garantizar la asistencia masiva. La propia connotación de este evento, de carácter cívico y democrático –ningún docente agremiado esá vetado de participar-, abierto a nivel nacional y convocado a través de los medios de comunicación, para que los distintos frentes políticos a lo interno del magisterio inscriban a sus listas, avaló el sufragio docente.

Dos listas se presentaron a nivel nacional: el Frente de Unidad de Trabajadores por la Educación, FUTE, y el Frente de Vanguardia del Magisterio. El triunfo alcanzado por este último fue uno de los más importantes en los últimos años, no solamente por la unidad reflejada de los docentes, sino por el amplio porcentaje (aproximadamente el 80% de electores a nivel nacional), con el que las listas de Vanguardia del Magisterio resultaron electas. El elemento que inclinó el voto a su favor fue la veracidad de sus propuestas de campaña: “Siempre cumplimos con lo que nosotros ofrecemos y nuestra mejor carta de presentación es la lucha que impulsamos permanentemente en defensa de los derechos de los docentes y la educación fiscal. Nuestra lucha, aunque los medios siempre traten de menoscabarla, tiene credibilidad en el pueblo ecuatoriano”, afirma Francisco Rojas.

Contrario a lo que los medios señalan, dirigentes y candidatos cumplen con una agenda que contempla, entre otros aspectos, informe de actividades, rendición de cuentas y propuestas del trabajo a realizarse. En asambleas cantonales, provinciales y nacionales se exponen planes de trabajo y banderas de lucha, para que sean analizadas, debatidas y aprobadas, si ese es el caso. Si alguien quería encontrar el porqué de la coherencia organizacional y solidez estructural de la UNE, allí esta la respuesta.

Elegidos para tres años, uno de los mayores compromisos que los dirigentes tienen con el gremio es el de trabajar denodadamente durante este tiempo, en cada provincia y a nivel nacional. Dirigentes como Jorge Escala, Mery Zamora (presidenta electa de la UNE), Teresa Bolaños, entre otros, cumplen con ese perfil: en medio de su trabajo como docentes se van forjado en la lucha como dirigentes inflexibles, y eso es muy importante, decisivo a la hora de ganar la simpatía y confianza de sus compañeros, que son quienes, posteriormente, los eligen.

El resultado de las elecciones demostró, además, la plena relación que existe entre la dirigencia y la base del magisterio, desvirtuando así los rumores de que la unidad estaba resquebrajada y que los candidatos representados por Vanguardia del Magisterio corrían el serio riesgo de perder la dirección de la UNE, así, los medios de comunicación y sus periodistas, que se esmeraron en afirmar estas ideas dentro y fuera del gremio, se dieron con la piedra en los dientes. Esto demuestra que los espacios que se dan en la prensa, radio y televisión, son destinados a la crítica destructiva; para vilipendiarlos y generar el rechazo de la gente a la dirigencia de la UNE. ¿Dónde están ahora esos espacios? Ninguno de ellos –esos periodistas- han comentado siquiera sobre el resultado de estas elecciones, mucho menos sobre las propuestas innovadoras que el gremio tiene para modificar y mejorar el sistema educativo estatal. Hacia una educación de calidad La Unión Nacional de Educadores participa, en coordinación con el Ministerio de Educación y las direcciones provinciales educativas, de manera permanente en procesos de supervisión y capacitación educacional, como el seminario internacional Educación de Calidad con Participación Social, realizado en septiembre, en la ciudad de Ibarra, evento al que los medios de comunicación no le dieron la trascendencia del caso, simplemente, porque no conviene destacar algo que desnude sus intereses y porque no es posible que un evento de tanta magnitud sea organizado por la UNE, algo que solo es reservado para las instituciones de educación privada.

La estigmatización de la UNE pasa por desvirtuar el papel protagónico de esta agremiación docente y justificar la negativa de los gobiernos neoliberales a resolver los problemas de la educación. Si algo está claro, es que el éxito alcanzado por el Frente de Vanguardia del Magisterio en este proceso lo consolida como la mayor fuerza política, consecuente con sus objetivos de lucha. La victoria de Vanguardia del Magisterio garantiza la defensa de la educación fiscal, laica y gratuita, garantiza la plena estabilidad de la UNE y el fortalecimiento del magisterio ecuatoriano.