por Guillermo OliveraDíaz; [email protected]

27-4-2011

Es pura casualidad que en la proyectada lista congresal de KEIKO SOFIA FUJIMORI HIGUCHI, estaban todos los personajes ligados a su padre. Eran el mismísimo cogollo.

¿Digitados por él o por ella? En cualquier caso, todo queda en familia.

Buscaban una curul en el Congreso del círculo íntimo del presidiario:

1. Su médico de cabecera Alejandro Aguinaga Recuenco. Salió reelegido. 2. La conocida enfermera Gina Marisol Pacheco Vera. La de la foto adjunta. Leí en diversos medios que la conocían como "novia del chino", recomendada para aliviarle sus males por el médico antes citado, que hacía de intermediario. 3. Carlos Fernando Raffo Arce, su publicista de antaño, con fanatismo fujimorista hiperbólico. No fue reelegido. 4. Su anodino hijo menor: Kenyi Fujimori Higuchi. ¡Unidos por el poder material! 5. Su hermano menor Santiago Fujimori Fujimori. ¡Unidos por el poder también material! 6. Su abogado rentado por mucho tiempo Rolando Sousa Huanambal no pudo ser de la partida. Solo se quitó. Empero, ahora es su vocero. 7. Martha Hildebrandt, quien lo perfilaba en el uso de la lengua. No fue elegida, pues iba a dormir en el Congreso. 8. Cecilia Chacón de Vettori, contertulia en prisión hasta las 11 de la noche. 9. Luisa María Cuculiza, asidua visitante del SIN para recibir instrucciones de Montesinos. Vean los vídeos. 10. Martha Chávez Cossío, defensora del fujimorismo ultramontano. Fue candidata a la Presidencia el año 2006, por un partido más que creó el prolífico preso, aficionado a crearlos y descartarlos. 11. Rafael Rey Rey, admirador de FUJIMORI padre por convicción opusdeísta.

Sigue la relación.

KEIKO FUJIMORI, a la única que maltrató fue a la bella enfermera de su padre. Dice que se fue de boca, aunque no hizo lo mismo con Martha Chávez Cossío que también se va con frecuencia, empero, difieren en beldad, vista como formas naturales y adquiridas.

¡Vaya tal eros encadenado del interno don Alberto: médico y enfermera al alcance de su mano, rentados sin saberse cómo!

¡Al tacho el principio de igualdad y los rigores de la friolenta prisión con este calor humano!.

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