por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

22-5-2012

Ir a esta reseña bíblica para entender que nuestro mandatario entre los ladrones escoge a los buenos. Todos delinquen cuando sustraen lo ajeno, empero para él hay buenos entre malos; vejan y humillan a las Fuerza Armadas sometiéndose al conocido villano y, al propio tiempo, siguen siendo "buenos". ¡Interesante inversión valorativa!

A los buenos que han delinquido, comprometiéndose dolosamente a encubrir y por escrito, los hace ministros; como Jesucristo les dice al oído: "Hoy mismo estarán conmigo en el paraíso", gobernando a imagen y semejanza del preclaro maestro, el non plus ultra de lo torcido, por cuyo cenit delictivo está en la cárcel entre pares, condenado a solo 25 años por crímenes de lesa humanidad sin posibilidad de amnistía o de indulto porque el Jus Cogens lo prohíbe.

El solo hecho que el hoy ministro del Interior Wilver Calle Girón se haya comprometido a encubrir crímenes ajenos, a no denunciarlos, a sabotear su probanza escondiendo elementos de prueba y firmando un pacto de honor encubridor, que consideraba lícito el golpe de Estado del 05-04-1992, pese a que es un grave delito contra el orden constitucional (Artículo 346°, Código Penal); que haya negado públicamente que firmó el Acta de Sujeción del 13-3-1999 y que negó cínicamente también la existencia de ella misma, no puede ni debe considerársele bueno, ni por su haz, tampoco por su envés; menos, con aptitud de ministro.

No debe olvidarse que antes de ministro del Interior fue viceministro del sector Defensa, cuyo ministerio acaba de producir un peritaje con motivo del operativo Chavín de Huantar, que pretendía favorecer a Montesinos, Hermosa Ríos y otros jerifaltes.

Si el encubrimiento personal es un delito (Artículo 404°, Código Penal), entonces Calle Girón siendo su autor es un común delincuente, con el añadido discurso del escalofriante loco moral que el veronés César Lombroso endilgó a la Criminología, en 1876. ¡El desalmado loco moral puede caminar sobre cadáveres sin inmutarse; defiende en palabras a una recta moral que él pisotea!

Interesante propedéutica de la filosofía ollantista encumbrando a inmerecidos ministros, ¿para que sean vil instrumento; en millonarias licitaciones, por ejemplo, y ascensos de policías y militares, de alguien que los conoce?

Parece que así el presidente Humala va en pos, tras los pasos del mascarón de proa llamado Alberto Fujimori, cuya propia torcedura moral hipertrofió lo ilícito hasta el clímax, por lo cual está donde está y que eso a otros no intimida.

Ver mi difundido artículo, escribiendo el título en Google: "Buenos y Malos en sujeción delictiva a Montesinos y Fujimori", en la web francesa VOLTAIRENET, que una inmensa cantidad de blogs y webs del mundo han reproducido.