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Los satélites MUOS utilizan la misma tecnología que los teléfonos celulares y garantizan la red de comunicaciones de las fuerzas armadas de Estados Unidos a escala mundial.

Se trata del satélite más pesado –casi 7 toneladas– que se haya lanzado nunca con un cohete Atlas. El satélite Muos-2 fue puesto en órbita hace varios días desde Cabo Cañaveral.

La constelación de 5 satélites, 2 de los cuales ya están en órbita y funcionando, estará en situación plenamente operacional en 2015, anuncia Lockheed Martin, principal constructor del Mobile User Objective System (MUOS), sistema de comunicación de nueva generación considerado como un «elemento fundamental de la seguridad nacional de Estados Unidos». A través de las grandes antenas parabólicas de 4 estaciones terrestres, una de las cuales se encuentra en Niscemi (en la isla italiana de Sicilia), ese sistema permitirá la comunicación entre las unidades navales, aéreas y terrestres en movimiento en cualquier lugar del mundo.

Lockheed Martin anuncia también la terminación del primero de los nuevos satélites GPS III destinados a la US Air Force. A partir de 2014, gracias a esos nuevos satélites, los cazas-bombarderos y los drones estadounidenses serán todavía más letales.

Y la propia Lockheed Martin ofrece también dos informaciones importantes sobre el caza F-35, en fabricación ese empresa tiene el papel principal. Lockheed Martin acaba de entregar la centésima parte de los 3 000 sistemas electro-ópticos de puntería que garantizan «la seguridad de los pilotos» al permitirles localizar y apuntar al objetivo a gran distancia y lanzar misiles y bombas dirigidos por GPS y láser manteniéndose fuera del radio de acción del agredido.

Y, en la base aérea de Eglin, en la Florida, donde 28 aviones de combate F-35 ya han efectuado 2 300 horas de vuelo, ha entrado en su fase de entrenamiento el piloto número 100. Según lo previsto, 100 pilotos y 2 200 técnicos se formarán allí cada año. Entre ellos se encuentran algunos italianos, que deben entrenarse en el uso de los aviones de combate de despegue convencional corto y aterrizaje vertical.

Italia –confirma Lockheed Martin, que no alberga la menor duda sobre lo que debe decidir el parlamento italiano– recibirá 90 aviones de combate F-35 en esas dos versiones que permitirán a sus fuerzas «aterrizar prácticamente en cualquier lugar, incluso en bases, pistas dañadas, localidades lejanas y navíos con capacidades aéreas».

Se precisa así el escenario donde serán utilizados los F-35 italianos. Los pilotos formados (incluso mentalmente) en Estados Unidos estarán conectados a través del MUOS a la cadena de mando del Pentágono, que les asignará los blancos que deben abatir en localidades lejanas (Medio Oriente, Asia y África). Gracias a los nuevos satélites GPS III y a los sistemas electro-ópticos de puntería, los pilotos utilizarán bombas y misiles a gran distancia de los objetivos y regresarán a sus bases sanos y salvos. Después de las primeras oleadas de ataques, hasta los F-35 italianos de despegue corto y aterrizaje vertical podrán aterrizar en bases y pistas dañadas, abriendo el camino a las fuerzas invasoras.

La posible respuesta de los misiles del país atacado podrá ser neutralizada, asegura el Pentágono, gracias al nuevo radar de alta resolución An-Tpy-2, fabricado por Raytheon, que también será proporcionado a los aliados europeos. Se trata de un radar que, al poder ser «rápidamente desplegado en posición avanzada» en el país atacado, fortalecerá el «escudo antimisiles» que Estados Unidos está instalando para garantizar la «seguridad de Europa».

Italia también tendrá esa seguridad cuando se lance al ataque con el F-35, aparato que Lockheed Martin define como «el caza de quinta generación que garantizará la seguridad de la próxima generación italiana». Lo cual es una manera de decir que vale la pena gastar 14 000 millones de euros de los fondos públicos en los 90 F-35, que incluso pudieran ser más, según lo que ya anunció el ministro Mario Mauro.

Los sacrificios de hoy garantizarán la «seguridad» de mañana en la posición avanzada de donde parten las «guerras humanitarias» del Imperio.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio