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Dos posiciones se enfrentan actualmente en el seno del Partito democratico (PD italiano) sobre la cuestión del F-35. La ministra de Defensa Roberta Pinotti afirma a los dirigentes de la aviación que hay que «mantenerse serenos» porque, como aseguró el primer ministro Matteo Renzi al presidente Barack Obama, Italia «no puede dar ni un paso atrás» en la compra de esos aviones de combate. Pero está también la posición del presidente del grupo del PD en la comisión de Defensa de la Cámara, Gian Piero Scanu, quien plantea una reducción de la cantidad de esos aviones que Italia debe comprar, decidida por el Parlamento después de una «investigación analítica», y asegura que «el presidente de Estados Unidos se mostró confiado y dio la impresión de no querer interferir».

En este «debate» se olvida un pequeño detalle: Italia no es un simple comprador sino un importante productor del avión de combate «F-35».

Después de la firma del primer memorándum de acuerdo por el gobierno D’Alema –en 1998–, el gobierno Berlusconi firmó –en 2002– el acuerdo con el que Italia entró en el programa F-35 como socio de nivel 2. En 2007, el gobierno Prodi lo perfeccionó y se planteó la compra de 131 aviones. En 2009, el gobierno Monti «recalibró» la cantidad de aparatos de 131 a 90 para demostrar que, ante la crisis, todo el mundo tenía que apretarse el cinturón. El gobierno Letta –en 2013– y el gobierno Renzi –en 2014– confirmaron la participación de Italia en el programa F-35 encabezado por [la firma estadounidense] Lockheed Martin, primer productor mundial de armamento con ingresos anuales superiores a los 30 000 millones de dólares.

Y ahora la producción está en marcha. El 12 de julio de 2013 Northrop Grumman, uno de los socios del contrato, entregó en la instalación Faco di Cameri la parte central del fuselaje del primer F-35 destinado a Italia. Esto se hizo a pesar de que, en el mes de mayo, la Cámara había comprometido al gobierno a «no proceder a ninguna fase de adquisición ulterior» del F-35. El 6 de marzo de 2014, según comunica Lockheed, el primer F-35 con componentes de alas fabricados por [la firma italiana] Alenia Aermacchi despegó en Texas en vuelo de ensayo.

Lockheed incluso publica un mapa de la red de producción del F-35 en Italia, en Borgomanero (Novare) por Mecaer, en Turín por Alenia Aeronautica y Selex Galileo, en Saronno (Varese) por Rotodyna, en Milán por Secondo Mona y Aerea, en Génova por Piaggio Aero, en Casella (Génova) por Moog Casella, en La Spezia por Oto Melara y Elettronica Melara, en Montevarchi (Arezzo) por Selex Communication y Sirio Panel, en Foligno (Perusa) por Oma, en Ortona (Chieti, Abruzos) por Samputensili, en Cisterna di Latina/Pomezia (Roma) por Selex Communication (Marconi), en Aprilia (Latina, Región Latium) por Aviogel y Aero Sekur, en Roma por Selex SI, Elettronica, Gemelli, Logic, Mbda Italia, S3Log, Selex Communication (Marconi), Vitrociset; en Capua (Caserta, Campania) por Cira, en Palermo par Galileo Avionica.

Así que Italia está doblemente amarrada al programa «F-35»: como productora del avión está obligada a comprar una cantidad importante de esos aparatos. Lo más que puede hacer es posponer la compra, pero sin bajar de ciertos niveles ya que las industrias productoras sufrirían las consecuencias. Resultado en todos los casos: mientras que las empresas privadas cobran millones por los contratos de producción de los componentes, miles de millones salen de los fondos públicos para comprar los aviones.

La única solución es salir del programa.

Pero el presidente Barack Obama, quien según Gian Piero Scannu «no quiere interferir», fue muy claro al declarar que Italia puede prometer algunos «ahorros»... claro, con la condición de no salir del programa.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio