Hace una semana que Estados Unidos y Rusia están moviendo fuerzas militares en Ucrania y en el ‎Mar Negro y la OTAN ha iniciado un gran ejercicio militar en Grecia [1].‎

El Pentágono ha anunciado el envío de 2 destructores –el USS Roosevelt y el USS Donald ‎Cook– al Mar Negro en el marco del ejercicio Defender-Europe 21. Mientras tanto, 5 aviones ‎de transporte C-130J Hercules llegaron a Kiev (Ucrania) desde Stuttgart (Alemania) y Moscú ‎denunció la creación de un centro de formación de la OTAN en tiro de precisión cerca de la ciudad ‎de Mariupol. ‎

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha declarado que no entiende qué quiere hacer ‎Washington en la región. ‎

Las fuerzas armadas de la Federación Rusa respondieron a la amenaza transfiriendo una docena ‎de unidades navales del Mar Caspio al Mar Negro. ‎

Por otro lado, Turquía –país miembro de la OTAN– sigue adelante con su proyecto de abrir ‎un canal de paso entre el Mar Negro y el Mar Egeo, canal que escaparía a lo establecido en la ‎Convención de Montreux, documento que rige el paso de navíos de guerra a través de los ‎estrechos del Bósforo y los Dardanelos. ‎

[1] «Ucrania, una bomba ‎estadonidense en Europa», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), ‎‎Red Voltaire, 14 de abril de 2021.