En Venezuela se le dice "Cambur", que es una especie de plátano. En Cuba le llamaban "Botellas". Un cargo de la administración pública del cual se recibe un sueldo sin trabajar. Con las "botellas" el gobernante de turno premiaba a sus "sargentos políticos", es decir a los muñidores electorales que andaban en busca de votos en tiempos de elecciones. Los "botelleros" cobraban su sueldo sin tener otra función que la de ir a firmar una vez al mes la nómina al Ministerio donde estaba asignando, para cubrir la forma.

Pero había otro tipo de "Botellero". Era el funcionario de confianza del gobernante que durante un tiempo ocupaba una posición a a su servicio pero que por sus trampas, torpezas o errores había que relevarlo de sus funciones, y darle un cargo "inventado" para que cobrara un sueldo y tuviera una oficina desde la cual podía justificar que está trabajando en tareas muy importantes asignadas por su "amigo" el señor Presidente.

Eso es lo que acaba de ocurrir con Otto Reich a quien el Presidente Bush, al relevarlo de sus funciones como Sub Secretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, le ha nombrado "Enviado especial presidencial" para las Américas bajo la jefatura de la señora Condoleezza Rice.

El gran "Pinocho" ha terminado de "botellero" en la administración Republicana del Presidente Bush. De nada sirvieron los toques a las puertas de la Casa Blanca de los Congresistas cubano-americanos, ni de los editoriales del Miami Herald pidiendo al Presidente la renominción de Otto Reich en su cargo en el Departamento de Estado. El Secretario Collin Powell no lo quería en sus predios por la mala imagen de tramposo que proyectaba el cubano. Era una carga muy pesada en los momentos en que el Departamento de Estado necesita mas que nunca una buena relación con el Congreso debido a los conflictos internacionales en los que el país se ve envuelto.

No quiere esto decir que el sustituto de Otto Reich, el señor Roger Noriega - un hombre de la confianza del ex Senador Richard Helms - sea de un pensamiento menos ultra conservador. Tampoco este Mr. Noriega es un diplomático de carrera que es lo que deseaba tener en esa posición el Secretario de Estado Powell.

Los errores que venía cometiendo Otto Reich en el desempeño de sus funciones es muy probable que se repitan por su sustituto Mr. Noriega, en caso de que este sea aprobado por el Senado. Pero como al parecer a la actual administración le interesa bien poco lo que pasa en América Latina - tan poco que enviaron a un funcionario de segunda a la toma de posesión del Presidente Lula en Brasil - este nombramiento de Mr. Noriega en lugar de Otto Reich no cambia para nada la perspectiva que tiene Washington de nuestro continente americano.

Lo cierto es que Otto Reich era un gran estorbo en el Departamento de Estado. Collin Powell no lo quiso llevar consigo su viaje a Colombia a principio del mes de diciembre. Tampoco estaba presente en la Casa Blanca cuando Bush recibió al entonces presidente electo de Brasil Lula Da Silva. El pasado lunes ni siquiera fue invitado por el Secretario de Estado Collin Powell a estar presente en la conversación de 20 minutos que este sostuvo con el disidente cubano Osvaldo Payá.

Por mas que protesten los representantes de la derecha cubana de Miami por el trato que se le ha dado a Otto Reich por parte del Presidente Bush, nada parece indicar que la suerte de este personaje salido de las manos del viejo carpintero "Gepetto" del cuento infantil "Pinocho", vaya a cambiar para algo más importante que el de "botellero" bien pagado de la Casa Blanca.

Después de todo no es para quejarse. Durante un año Otto Reich gozó de una posición para la cual no tenía estatura ni méritos suficientes, como no fuera el de ganar la fama de ser un consumado mentiroso, tramposo y fullero. ¡Que grande el "Botellón" que le han dado a "Pinocho", dirán algunos. Generoso que es el señor Presidente con sus amigos cubanos. ¿ De Que se quejan? ¡Por sus servicios, bien pagados que están!