Yo apuntaba para Pepe Cortisona. Yo desde chiquito me peinaba y me peinaba. Rizaba el rizo, como se dice, tarde y mañana y así me fui convirtiendo en el Bombón. Yo apuntaba para Presidente, pero me jodieron los huayralevas de siempre (Wilson dixit), se me pegaron, me mimaron y me encarrilaron hacia la derrota... No vayas a creer que no he sacado mis cuentas mi querido Argarañás... arañarás y arañarás, pero nunca treparás lo suficientemente, no conmigo.

Pero que nadie haga un tango con mi pequeña historia... perdí la elección por una cabeza y sin embargo nada de pegarme un tiro... en todo caso me quedo con la filosofía de las mises derrotadas: no gané, pero obtuve experiencia, ¡Ay!

En mi campaña me relacioné con el pueblo puro y digno y en los cuatro meses de campaña pude conocer a cinco pobres, eso ya es bastante ¿no? Estoy solo, claro. Ahora apenas soy un fulano de tal y por mi lado pasan los terremotos sin rosarme aquí en mi modesta casita de Miami Beach donde me siento un perfecto Don Johnson... Al final no fui Presidente pero hay más de cien palabras y más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas... más de cien pupilas donde vernos vivos / más de cien mentiras que valen la pena...

La verdad yo debí nacer aquí en Miami Beach, sin Guerra Sucia y sin chicherías de mala muerte... Imagínense, con mi MAREVI loteaba hasta los bancos de peces; engordaba a las palmeras, les ponía agua y desagüe y después las vendía a los árabes.

Viviría feliz en mi casita de Miami... Y así, en estos tiempos veloces como cadillacs sin frenos, todos los días me daría un minuto para cerrar los ojos y pensar en las sabias palabras de mis camaradas moon... a veces me vienen un moontón de dudas, pero le meto un tequila por cada duda... no, no estoy fracasado, sólo he aprendido a ser feliz de otra manera. Sí queridos Ricardo, Jorge, Erick, Víctor... al final aprendí la lección. Me han recomendado que vaya al diván, que me someta a una cura de sueño, que me haga regresiones... y eso no me conviene porque el sólo hecho de regresar a Bolivia me escalda un poco. Aquí en Miami estoy tranquilo, no pienso en mi derrota electoral, nunca pienso... estoy tranquilo, en las mañanas me peino y aun cuando he perdido pelo todavía me hago el moño, leo por las tardes La senda del perdedor de Bukowsky, veo una y otra vez esa linda película La vez que perdí el Paraíso y por las noches tomo mi viagra como Pelé... ¿Acaso en Palacio podría estar mejor?