Días de Oración y de Conmemoración

Al aproximarnos al segundo aniversario del 11 de septiembre de 2001, recordamos todo lo que perdimos como estadounidenses y reconocemos todo lo que hemos presenciado sobre el carácter de los Estados Unidos. Durante estos Días Nacionales de Oración y de Conmemoración honramos a quienes murieron y a sus familias, y le pedimos a Dios fuerza y sabiduría al cumplir con la misión iniciada por nuestra nación esa mañana.

El paso del tiempo no puede borrar el dolor y la devastación infligida a nuestro pueblo. Siempre recordaremos a quienes nos fueron arrebatados tan brutalmente. Y le pediremos a Dios que consuele a los seres amados que quedaron atrás: su valentía y determinación han inspirado a nuestra nación.

Agradecemos a Dios la unidad y la compasión que los estadounidenses han demostrado desde el 11 de septiembre de 2001. La gran fuerza de los Estados Unidos son el corazón y el alma del pueblo estadounidense. Y seguiremos ayudando a quienes sufren o pasan necesidad.

Rogamos a Dios que cuide de nuestros valientes hombres y mujeres de uniforme. Les agradecemos a ellos, ya sus familias, su servicio y su sacrificio. Rogamos por la paz y le pedimos a Dios paciencia y determinación en nuestra guerra contra el terrorismo y el mal.

Este conflicto fue iniciado en el momento y términos escogidos por otros. Terminará de la manera, y el momento, que decidamos nosotros.

POR TANTO, YO, GEORGE W. BUSH, Presidente de Estados Unidos de América, en virtud de la autoridad de que me invisten la Constitución y las leyes de los Estados Unidos, proclamo por la presente del viernes 5 al domingo 7 de septiembre de 2003 Días de Oración y de Conmemoración con servicios recordatorios, tañido de campanas y vigilias a la luz de las velas. Invito al pueblo del mundo a compartir estos Días de Oración y Conmemoración.

EN FE DE LO CUAL, firmo en este cuarto día de septiembre del año de Nuestro Señor dos mil tres y el 228mo. de la independencia de los Estados Unidos de América.