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El primer semestre del año 2004 concluyó y de acuerdo a la información recibida por el Banco Central de Venezuela (BCV) en su informe mensual sobre el comportamiento de los precios al consumidor en el Área Metropolitana de Caracas, la inflación correspondiente al mes de junio fue de 1,9%.

La inflación acumulada desde enero hasta junio alcanzó 11% y la anualizada desde junio del año pasado llegó a 22,3%. Estas cifras básicas nos permitirán algunos comentarios del comportamiento que han tenido los precios en lo que va ya como mitad del año 2004.

Un primer comentario se refiere al de las variaciones intermensuales del índice de precios. Luego del aumento que se tuvo en febrero de 5,5% ningún valor ha alcanzado tal cima, más aún las cifras obtenidas se encuentran ubicadas en una franja cuyo máximo correspondió a la inflación en enero de 2004 con 2,5% y la menor en marzo de 2003 con 0,8%. Solamente durante mayo 2003 y marzo de 2004 los valores fueron superiores a 2%, el resto se mantuvo entre 1,9% y 1,2%. El valor de la inflación en junio de 2004 también se encontró en esa banda. Dentro de los diferentes 13 grupos el comportamiento de los precios fue similar y vale la pena destacar lo ocurrido con algunos de ellos. El mínimo correspondió al grupo equipamiento del hogar con un valor de 0,4%. El máximo correspondió al grupo de comunicaciones con 3,6%.

Los grupos de alimentos y bebidas no alcohólicas y el transporte que tienen una alta ponderación de 25,28% y 14,01% respectivamente, las mayores de todas, al crecer 2,5% cada una durante junio impactaron un 51,5% del total del aumento inflacionario del mes. Si a ello le agregamos los aumentos relativos a los servicios de comunicaciones, ivienda y educación la incidencia sube a un 71,5% del 1,9% alcanzado en junio.

La variación acumulada que tuvo 11% como promedio fue superada por tres grupos que llegan a más de un 15%, esto es, transporte 15,7%, alimentos y bebidas no alcohólicas 15,4% y restaurantes y hoteles 15%. Aún por encima de la media se encuentran también las bebidas alcohólicas y tabacos con 12,4% y el esparcimiento y cultura con 12,1%. El resto de los grupos se encuentran por debajo del promedio. Cuando se comparan los valores acumulados de la inflación, doce de las trece agrupaciones presentan una variación menor en el 2004 que en el año anterior. Es de notar que los servicios crecieron por primera en los últimos 16 meses por encima del índice de precio de los bienes al alcanzar los mismos un 2%, mayor que los bienes que llegaron a 1,6%.

En cuanto a la relación de los precios relativos de los rubros no transables la curva continúa su tendencia decreciente a partir del pico que se tuvo en el último trimestre del 2001.

Al observar el impacto de los rubros según el nuevo esquema cambiario el aumento menor se observó en los insumos con fuerte componente importado, que como costo indirecto tuvo un aumento del 0,7%, en contraste con el alto impacto que tuvieron los rubros importados que llegaron a la significativa cifra de 4,3%.

Debe notarse igualmente que el aumento de suministro de la divisa extranjera ha permitido seguir disminuyendo las carencias de productos que pudieran eventualmente existir. Este fenómeno en su mejoramiento se viene notando desde el pico que se tuvo en los inicios del 2003, cuando hasta un producto tan básico e impensable, la gasolina, terminó por restringirse de manera visible, como consecuencia del sabotaje petrolero que conmovió las bases del aparato productivo venezolano.

No dejando de lado, bajo esta perspectiva, las inmensas pérdidas que ocasionó. Las secuelas cada vez más vienen siendo superadas por la recuperación del aparato productivo petrolero primero, y también luego, en el resto de los otros sectores no vinculados a los hidrocarburos. Dentro de ese contexto de recuperación es digno comentar la disminución sustantiva del índice de precios al productor manufacturero en junio de este año, cuyo valor de 1,5% fue menor que la media del índice de precios de 1,9%, y sustancialmente menor al que ocurrió en mayo de este mismo año cuándo llegó a 2,7%. Tendencia esta que permite desmentir lo que a veces se argumenta en cuanto al retardo en dichos precios que luego más adelante van a impactar al índice de precios al consumidor.

La variación interanual del índice de precios sigue la tendencia descendente que se ha venido manifestando desde el máximo que se tenía en febrero del 2003 cuándo alcanzó 38,7%. Durante año y medio se ha visto claramente esa línea descendente que viene acercándose paulatinamente más al umbral del 20% que al de los escenarios agoreros a los cuales nos tienen acostumbrados los más acérrimos opositores al gobierno, escenarios ellos, que al final se ven despedazados dados los temerarios pronósticos que se formulan, en un afán de crítica que se estrella ante los hechos y las cifras.

No tenemos duda de lo difícil que resulta el dominio de un fenómeno cómo la inflación, que ya sabemos tiene, en el caso venezolano, un carácter eminentemente estructural. Esa lucha debe continuar decidida para disminuir los efectos producidos a la mayoría de la población pero en particular a los que menos tienen. La política social realizada con su característica de profunda inclusividad se encuentra en línea con el mejoramiento de las condiciones de vida en la prestación de servicios, no solamente en cantidad adecuada a los requerimientos de las grandes mayorías sino también dentro de cánones de calidad satisfactorios.

La inflación dentro de este contexto no es más que uno de los elementos a considerar, no el único pero tampoco el menos importante. En lo que va del primer semestre la cifra alcanzada se encuentra por debajo de la meta propuesta de 26% y la batalla por mantenerse por debajo de lo propuesto continúa sin tregua alguna. Apenas llevamos mitad del camino recorrido del año y los presagios no son para nada desalentadores. A tono con los tiempos le tocará también a este diablo inflacionario pasar trabajo...