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La alimentación consiste en aquello que se come y se bebe para subsistir, y para una mayor precisión se encuentra la cantidad y calidad de la ingesta para tener una adecuada vida satisfactoria y sana. Por el número de calorías necesarias o cualquier otro parámetro se puede medir lo que requiere el ser humano, de ello se encargan en particular los nutricionistas quienes con su conocimiento y experiencia nos ayudan a limitar nuestra gula incontenible.

Pero no es problema la alimentación para quién tiene lo suficiente para adquirir todo lo que requiere su persona o la familia, lo complicado del asunto se encuentra en el lado opuesto de la acera, para los que no alcanzan a consumir el mínimo requerido. Para los sectores de menores ingresos el consumo en alimentación llega cerca de un 25% de su ingreso, proporción que disminuye en la medida que este último aumenta. En el artículo 305 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se afirma que el Estado promoverá la agricultura sustentable a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población, entendida ella, como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor.

Explícito como allí se menciona el logro de la seguridad alimentaria tiene que ver no sólo con el funcionamiento adecuado de la producción privada sino también con la acción gubernamental para que ello se cumpla. Dentro de ese contexto y en el marco de los lineamientos formulados para lograr una mayor inclusión social, se creó la llamada Misión Mercal en abril de 2003. Para mitad de julio de este año 2004 se encontraba disponible una infraestructura que permite un suministro cercano a las 3 mil 400 toneladas diarias de alimentos, cifra nada desdeñable por lo demás.

Dicho sistema distributivo cuenta en la actualidad con 82 centros de acopio, 19 SuperMercal, 207 Mercales Tipo I, 565 Mercales Tipo II, 221 Mercalitos móviles, 7.287 Mercalitos, esto es Bodegas Mercales, en números nada despreciables aún para el más feroz opositor a la labor que despliega el gobierno nacional. Con dicho sistema se es capaz de atender cerca de ocho millones de los 26 que existen en Venezuela. El crecimiento del sistema ha sido espectacular en lo que va del año al cuadruplicarse la provisión de alimentos en peso.

Crisis de crecimiento de una franquicia que también ha calado en el imaginario popular. Esta Misión acompaña las otras emprendidas durante el último año por el gobierno nacional tanto en tamaño como en la velocidad de su crecimiento, dejando huella en el cambio cuantitativo ya transformado en calidad, así como en la velocidad de su crecimiento.

En términos geográficos la franquicia cubre la totalidad de los estados de la República y ha emprendido una nueva fase tal vez más retadora. Alimentos a buen mercado tiene que ver no sólo con la calidad de la oferta sino también con las posibilidades de la demanda, particularmente la proveniente de los sectores de menores ingresos donde la cesta alimentaria, como ya decíamos, ocupa una significativa cuota del ingreso. En esa dirección el factor precios ocupa un puesto relevante, en promedio los mismos se encuentran un 40% por debajo de aquellos de libre mercado. No hay duda que el factor precio constituye la referencia mayor para el acceso a los establecimientos Mercal. Las personas de menores niveles de ingreso realizan generalmente sus compras en tres tipos de establecimientos: los de la nueva franquicia Mercal, los mercados libres y los correspondientes a las grandes cadenas de supermercados. Cada vez más el conocimiento de la existencia de los Mercal aumenta, no sólo por las cifras anteriormente mencionadas que son de grandes proporciones, sino también por la experiencia personal y familiar que tienen los venezolanos ante esta nueva Misión social.

Un dato interesante se refiere a la frecuencia de compras en la franquicia Mercal, la cual cubre un rango entre semanal y quincenal próxima al 80%, lo que constituye un rasgo interesante en la cultura del venezolano, quién va encontrando las provisiones necesarias y adecuadas en este tipo de establecimientos, y en correspondencia también con el mejoramiento del ingreso familiar.

La lista de productos que se comienzan a adquirir para la dieta básica alimentaria incluye: leche, arroz, carnes, azúcar, aceite, caraotas, pastas, harinas granos, entre otros productos. Si la variedad de productos va adquiriendo una mayor amplitud, así como la de la calidad de los mismos, en la medida en que se van acercando los productores no sólo nacionales sino por cada una de las regiones al punto final de distribución. La cercanía física de los establecimientos y la posibilidad de utilizar medios móviles en aquellas zonas menos accesibles van a permitir mejorar el acceso a la mayoría de la población.

Seguramente que la ampliación cada vez más de la variedad de los productos, el aumentar su número en sus diferentes tipos y dimensiones, la mayor disponibilidad y cantidad de los productos y el mejoramiento de la calidad de los mismos serán nuevas fases a explorar en las próximas etapas de crecimiento de la franquicia Mercal.

La lucha contra la especulación en las denominadas roscas de comercialización, el acercamiento de los productores a los sitios de distribución, la garantía de los mercados permitirá reducir en el futuro las colas como signos de un crecimiento indudable.

Alimentación a buen mercado también significa mejorar la producción nacional contribuyendo a ese principio constitucional de lograr la seguridad alimentaria, como otro de aquellos principios que se están convirtiendo realidad más temprano que tarde gracias no sólo por la acción decidida del gobierno sino sobre todo debido a la incorporación de los productores nacionales, que han visto en este sistema de distribución una garantía segura para su producción.

Sin dejar para último y no menos importante la conciencia que viene adquiriendo el pueblo venezolano lo cual se constituye en un factor de peso para que los principios constitucionales no se queden simplemente en letra muerta, y bajo la corresponsabilidad que haga suya de este tipo de franquicias que nacen al calor de los tiempos que corren. No queda duda que en la medida que actúe la contraloría social de manera eficaz y efectiva, este nuevo servicio distributivo podrá continuar bajo la mirada cuidadosa de quién resulta uno de sus mejores beneficiados.