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Por tercer trimestre consecutivo la economía venezolana ha continuado dando señales de reactivación. Durante el último trimestre del año 2003 y los dos primeros del 2004 el crecimiento del aparato productivo nacional sigue marcando una tendencia positiva que deja atrás los malos augurios de los profetas del desastre. La realidad es más dura y duradera que las de su propia terquedad e invidencia por parte de quienes se oponen a todo intento de progreso fuera del que se encuentra dentro del marco de sus más mezquinos intereses.

Las cifras oficiales que brinda el Banco Central de Venezuela (BCV) en sus recientes mediciones relativas al segundo trimestre del año 2004, lo que han venido a confirmar son las tendencias y mediciones de indicadores indirectos ya conocidos. El Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre alcanzó un 13,6%, lo cual unido a la cifra que se tenía de 34,8% correspondiente al primer trimestre del mismo año consolida para el primer semestre del año un crecimiento del 23,1% valor muy superior a la estimación inicial que se tenía a finales del año pasado.

Algunos comentarios son dignos de notar provenientes de las cifras del BCV: el primero se refiere a la dimensión de las cifras anteriores. Ya escuchamos los estertores de quienes bajo la denominación de ¨rebote estadístico¨ se muestran incapaces de reconocer la recuperación en curso. La pelota cuando es lanzada a la arena, sobretodo aquella de los acontecimientos, no necesariamente rebota, particularmente dadas sus características de inelasticidad. Ese llamado peyorativamente rebote no ha ocurrido en el aparato productivo venezolano, luego de tener que asumir los embates de la mayor insensatez provocada por quienes pretendieron destruir la producción petrolera nacional y con ello el país entero. Afortunadamente las fuerzas de reserva del pueblo venezolano han dado al traste con estas pretensiones suicidas. Un segundo comentario se refiere a la contribución relativa de los diversos componentes del PIB. El sector petrolero alcanzó el primer trimestre un crecimiento del 3,5% el cual sopesado por un 18,1% incidió en un 4,6% del total del aumento obtenido. En cambio el sector no petrolero con un crecimiento en el primer trimestre de 15,2% debido a su peso de 74,5% en el total tuvo una incidencia de 11,32% lo que corresponde como incidencia a un 83,2%. Esta clara señal de recuperación de la producción petrolera primero, y sobretodo en la no petrolera desmiente los intentos de descalificación que la oposición venía desplegando desde la finalización del paro petrolero a principios del 2003. En cuanto se refiere al sector público su crecimiento fue del 5,9% y el privado correspondió a 16,1%.

Un tercer comentario lo ameritan los diferentes sectores. Comenzando por el manufacturero que tuvo un crecimiento durante el segundo trimestre de 25,7% siguiendo lo que habían sido los valores del primer trimestre con 53,9% y el correspondiente al cuarto trimestre del 2003 cuando ya comenzaba a despuntar con un 18,7%. En cifras superiores a las del total del PIB manufacturero se obtuvieron en la manufactura privada con valores correspondientes a los anteriores de 24,4%, 54,5% y 19,2%, dando otras muestras de la recuperación mencionada. Como subsectores de la manufactura privada con crecimientos significativos en su volumen de producción se tuvieron en orden descendente el de curtido y adobo de cueros y fábrica de maletas; la fabricación de vehículos automotores; los productos de madera y producción de madera y corcho, igualmente significativos resultaron los volúmenes relativos a los subsectores del área textil.

Otro sector que no puede dejarse de mencionar es la construcción, el cual durante el último trimestre del 2003 aún no había mostrado señales positivas de crecimiento. La prolongada recesión del mismo ha venido siendo dejada atrás durante el 2004, en el primer trimestre ya había crecido en un 40,7% iniciando el proceso de recuperación, el cual ha continuado durante el segundo trimestre con un 28,2%. Queda mucho por supuesto por realizar en este sector y de suma importancia sobretodo por el gran impacto que produce en el empleo y en el uso de factores nacionales, contribuyendo de esa manera a una mejor utilización de estos recursos ociosos.

El sector de las comunicaciones que había tenido una menor disminución tanto en el tiempo cuanto en la profundidad de su decrecimiento continuó creciendo por cuarto trimestre sucesivo al llegar a 16,8% en el segundo trimestre después de alcanzar una subida de 16,1% en el primero. Otros sectores como el comercio y el transporte y almacenamiento acompañan los ritmos de crecimiento anteriores para configurar un panorama completo de recuperación productiva.

Un cuarto comentario se refiere a los componentes de la demanda agregada interna. Por un lado el crecimiento del consumo final privado se ha mantenido desde los niveles a los cuales se encontraba durante los momentos del sabotaje petrolero. Sucesivamente se ha notado una mejoría que va desde el primer trimestre del 2003 cuando la cifra fue de -9,3% para ir sucesivamente remontando la cuesta con -6,7% en el segundo, -1,9% en el tercero, ya tener un crecimiento positivo durante el cuarto trimestre del 2003 con 4,2% y continuar la senda con 7,9% en el primero del 2004 para llegar finalmente a un 13,5 en el segundo trimestre del mismo año. Consumo final privado que señala el comportamiento de las familias, en un mejoramiento progresivo que impacta la demanda y moviliza las fuerzas de la producción en los bienes alimenticios, los textiles en sus diferentes facetas y también en las sustancias y productos químicos.

Por igual dentro de la demanda global la inversión bruta fija muestra señales esperanzadoras. Durante los dos primeros trimestres del 2004 su crecimiento ha sido respectivamente de 64,4% y durante el segundo de 42,7%. Dentro de esta recuperación la presencia de la fabricación de maquinaria y equipos, la específica de tipo eléctrica y la de vehículos automotores dan muestra de nuevo de una recuperación vigorosa que impactará cuál inversión los procesos por venir, continuando la dinamización del producto interno bruto a futuro. Adicionalmente el crecimiento de las importaciones gracias a la dotación de divisas de manera creciente han permitido que durante el primer trimestre las mismas hayan crecido en un 48,3% y un 88,9% durante el segundo trimestre con un crecimiento observado tanto en la importación de bienes intermedios como en los de capital, de igual manera el aumento de los bienes de consumo final permite avanzar en la recuperación del aparato productivo, dando señales inequívocas de que se sigue consolidando el crecimiento. Cómo no se trata sólo de cifras, el crecimiento observado se consolida como producto también del nuevo clima político y constitucional que nos hemos dado la mayoría de los venezolanos luego del triunfo de las recientes jornadas del 15 de agosto, que dieron ejemplo de lo que es capaz de hacer esta patria bolivariana, signos de aliento estos acerca de los tiempos por venir dentro de un clima de mutuo respeto, paz y crecimiento productivo.