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En la noche de este jueves en Caracas, un atentado cobró la vida del fiscal público Danilo Anderson. Su camioneta fue volada mientras se dirigía al instituto universitario, dónde estaba cursando un posgrado.

La camioneta se desplazaba por la urbanización los Chaguaramos cuando se escucharon dos explosiones, e incendiada terminó estrellándose contra el frente de un comercio.

Los cuerpos de seguridad se hicieron presentes, y hasta la madrugada altos personeros del gobierno fueron acudiendo a la escena del atentado.

No se hicieron declaraciones oficiales, hasta no comprobar si el cuerpo calcinado dentro de la camioneta era efectivamente el de Anderson y tener el resultado de las experticias policiales, aunque sus pertenencias personales estaban diseminadas alrededor del vehículo.

A pesar del hermetismo, Jesse Chacón, ministro del Interior y Justicia declaró allí mismo "no hay ninguna duda de que el hecho ocurrido en Santa Mónica fue un atentado (...) Quien lo preparó lo hizo premeditadamente, con suficiente tiempo. (...) Anderson tenía escoltas asignados, pero cuando recibía clases él retiraba a sus escoltas. Era una rutina que él tenia, y presumimos que sobre esa rutina se hizo el atentado".

Asimismo, el Fiscal General de la República presente en el lugar, dijo “Sacaremos a los culpables de debajo de la tierra, de debajo de las piedras. Con toda seguridad aparecerán los culpables de esta situación".

Un fiscal en el ojo de la tormenta

Danilo Anderson, fiscal cuarto de ambiente con competencia nacional, de 38 años, ha sido noticia en estos tiempos por ser el encargado de la acusación en varios casos álgidos relativos a los acontecimientos políticos de los últimos años.

Tuvo a su cargo la acusación de los integrantes de la Policía Metropolitana que dispararon el 11 de abril de 2002 contra civiles en Puente Llaguno, la acusación contra el alcalde de Baruta, Capriles Radonski, por el intento de asalto a la embajada de Cuba el 12 de abril y se encontraba en estos momentos citando para la acusación a casi 400 personas que firmaron el acta de Pedro Carmona que intentó institucionalizar el golpe de estado.

Su figura activa, sin temor a dar declaraciones siempre precisas y ajustadas a la ley, le valió el ataque sistemático de la oposición y los medios privados, llegando en los momentos de mayor polarización hasta la descalificación a nivel personal.

La vuelta del terror

A pesar de la actitud oficial de no hacer públicas declaraciones respecto a las motivaciones y posibles autores del atentado, no se ha vacilado en calificarlo como terrorista. No es la primera vez que se emplean explosivos en los últimos años de agitación política en Venezuela, ya fueron detonadas bombas en dos embajadas y un edificio de Caracas.

Pero sí es la primera vez que este tipo de acción ha sido dirigido hacia una persona específica y deja un saldo fatal.

Dentro de una situación política que después del referendo y las elecciones regionales parecía haber ido recobrando la calma, este hecho de violencia extrema viene nuevamente a remover las aguas y el temor de que no constituya un acontecimiento aislado queda presente en los venezolanos.