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Condoleezza Rice

En una entrevista publicada en el Washington Post, la Secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice se refirió a Venezuela con un notorio cambio de énfasis respecto a sus anteriores declaraciones sobre el país y su gobierno frente al Congreso Norteamericano.

En dicha entrevista afirmó que nadie, incluyendo a su gobierno, quiere ser enemigo de Venezuela. Destacó además que las relaciones entre Venezuela y los EE.UU. han mantenido tradicionalmente “lazos muy fuertes”. En lo que se refiere al presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo también que “quiere creer que los líderes elegidos están gobernando en forma democrática”.

Puntualizó además que si bien percibe que las relaciones entre Venezuela y Colombia han vivido momentos de tensión, no cree que el gobierno venezolano esté interfiriendo en los asuntos internos de otros países de la región.

Finalmente puntualizó que está conciente de las estrechas relaciones entre los gobiernos de Venezuela y Cuba, pero admitió que este era un asunto de plena incumbencia de Venezuela, aunque no dejó de destacar que hay un solo asiento vacío en la OEA y es el de Cuba, en su opinión por no ser un gobierno democrático.

Respuesta del gobierno venezolano

Por intermedio de su vicecanciller Delcy Rodríguez, el gobierno venezolano expresó su satisfacción por estas declaraciones. La vicecanciller encargada dijo en rueda de prensa “No me queda más que decirle que saludamos su posición respecto a las autoridades legítimas y constitucionales de este país (...); saludamos sinceramente que tenga una posición de respeto y puede contar con nuestra reciprocidad”

¿Cambia el tono?

Estas declaraciones contrastan fuertemente con declaraciones de varios portavoces del gobierno de Washington con respecto al de Caracas, incluida la propia Rice, quien había dicho hace poco tiempo que Chávez representa “una fuerza negativa” para la región. Estos funcionarios del gobierno de EEUU repitieron lo mismo en varias oportunidades en las últimas semanas y se mostraron preocupados por lo que sugirieron como una carrera armamentista del gobierno venezolano, que afectaría a todo el entorno.

Llegaron incluso a mostrar su preocupación porque armas recientemente adquiridas o ya en poder del estado venezolano puedan caer en manos de “terroristas”.

Cabría entonces hacerse la pregunta sobre el motivo de esta nueva actitud de la Srta. Rice. ¿Será acaso un cambio general en el tono de sus declaraciones, vistos los resultados de su giras europea y asiática, en las que las intervenciones de la Secretaria de Estado fueron provocando airadas reacciones que resultaron perjudiciales a los intereses políticos del gobierno norteamericano? O será acaso que existe un cambio específico de tratamiento verbal hacia el gobierno venezolano, provocado por motivaciones estratégicas del Departamento de Estado? El tiempo nos dirá la respuesta.