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Luego de culminado el voto sobre Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, ha quedado claro como está repartido el fixture para los votos a la OEA y quién obedece a quién.

Los candidatos a la Secretaria general de la OEA, institución históricamente vista como instrumental al poder estadounidense, entró en crisis después de los desmanes del gobierno de Reagan en Centroamérica en la década del 80. Baste recordar el minado de los puertos de Nicaragua y la resolución de la OEA para su retiro, ignorada; el suministro de armas y pertrechos a la contra con base en Honduras, severamente sancionados por la OEA; y el financiamiento adicional de la guerrilla opositora, cuando se les terminó el dinero presupuestal estadounidense, mediante la entrega de armas compradas a Irán y pagadas con dinero obtenido de la venta de cocaína por la CIA, conocidas como el escándalo Iran-Contra y protagonizado por Oliver North.

La OEA tiene por otro lado sus virtudes. Sirve para vigilar el cumplimiento de las normas democráticas y el respeto de los derechos humanos y durante la década de los años 90 sirvió para culminar con los procesos de pacificación iniciados por la ONU en los 80. La OEA acoge el Pacto de San José sobre derechos humanos, y su tribunal, que hay que recordar que los Estados Unidos no ha suscrito.

La ubicación de Washington

En el último año Estados Unidos ha copado los cargos directivos de los organismos internacionales sea directamente o colocando a un candidato que le sea fiel. De este modo, el jefe de staff de Kofi Annan es el antes administrador del PNUD que proviene del Banco Mundial; el nuevo secretario general de UNCTAD es un tailandés ex funcionario de la OMC; el Presidente del Banco Mundial es un vice ministro de defensa encargado de hacer la guerra a Irak y de inventar las razones para la guerra que fueron defendidas a capa y espada ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; el embajador propuesto de EEUU en la ONU es un hombre conocido por pensar que lo mejor que le podría pasar a la ONU es dejar de existir. Bolton, el candidato, dijo que el derecho internacional tenía como finalidad debilitar a los Estados Unidos.

El viento unilateralista de los neoconservadores sopla fuertemente desde Washington y tienen todo el poder del mundo sin contrapeso oficial. Dos cargos altos están pendientes relacionados a América latina: la secretaria general de la OEA y la presidencia del BID. Para los neoconservadores en su segunda administración, la necesidad de mantener el pudor multilateralista ha pasado a un segundo plano y han decidido poner su agenda por encima de todas las demás, con la seguridad que nadie se les va a oponer.

Algo falla en ese razonamiento cuando por un lado se reúne el ASEAN +3 en Asia, por otro la UE busca fortalecerse y por otro América Latina está partida en dos. Los sudamericanos y los centroamericanos, el caribe y México. En términos poblacionales no hay comparación, la relación es tres a uno. Cómo número de países, sin duda, los del Caribe son muchos y pequeños.

Los candidatos

Los candidatos de Washington son claramente de su fabricación: el ex presidente Flores del Salvador cuando era presidente mandó tropa a Irak en agradecimiento a la ayuda que Estados Unidos le dio a su país para terminar con las guerrillas del FMLN. Y Luis Ernesto Derbez, el canciller Mexicano, ex ministro de economía quien fuera consultor del Banco Mundial hasta que tomó el cargo de ministro y quien estudio economía en los Estados Unidos.

Recientemente, luego de la visita de horas que hiciera Condoleezza Rice al Distrito federal, se resolvió un impasse por una deuda de aguas fronterizas que existe hace mas de una década. Dijo el Diputado Fernando Ulises Adame de León, presidente de la Comisión de Recursos Hidráulicos, del Congreso de la República, el 14 de abril, “que antes de pretender ganar la Secretaría General de la OEA, Derbez debe explicar de cara a la nación los acuerdos sostenidos con el gobierno de Washington” el pasado 25 de marzo a raíz de la conversación sostenida con Rice.

El candidato contrincante es José Miguel Insulza, un profesor de Ciencias Políticas, graduado de la FLACSO de Chile con maestría de la Universidad de Michigan, que hasta 1973 se desempeñó como Asesor Político del Ministerio de Relaciones Exteriores y Director de la Academia Diplomática de Chile. Desde 1981 hasta 1988, durante su exilio en México, fue investigador y luego Director del Instituto de Estudios de Estados Unidos en el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Paralelamente, ejerció la docencia en las universidades Nacional Autónoma de México e Iberoamericana y en el Instituto de Estudios Diplomáticos Matías Romero. Viene ejerciendo funciones de rango ministerial desde 1994 en que fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores de Chile.

La alianza de Chile con México se ha visto fortalecida por la presencia en el gobierno chileno de ministros y asesores que han vivido sus exilios en México más de una década. Con intereses comunes frente a Estados Unidos, con ambiciones similares en cuanto acuerdos de libre comercio, primero México con su TLCAN y le siguió Chile con su bilateral de 2004, pero que se gestó durante más de una década a la luz de la experiencia mexicana.

También han compartido asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y ambos países representados por Juan Gabriel Valdez y Adolfo Aguilar Zinser respectivamente acordaron oponerse a la invasión a Irak, tanto por un acuerdo ideológico como porque ambos embajadores habían compartido en México largos períodos de diálogo cuando el exilio del primero. Ambos son miembros del G20, formado para oponerse a las políticas unilaterales de comercio de Estados Unidos. El Perú se retiró del grupo donde se afilió en Cancún inicialmente en la reunión de la OMC.

La posición frente a Cuba

De los 53 países miembros de la CDH de la ONU, votaron a favor de la moción de Estados Unidos, México, Costa Rica, Guatemala y Honduras; se abstuvieron Argentina, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Paraguay y el Perú. Se puede apreciar que de los países miembros de América latina que están en la OEA, los centroamericanos votaron con México a favor de la moción de Estados Unidos y los sudamericanos siguiendo el principio de no intervención, se abstuvieron, marcando un escisión de países. México cambió su postura hacia Cuba a partir del gobierno de Fox y de las gestiones de Jorge castañeda como Canciller.

Esta misma división se expresó en las elecciones de secretario general de la OEA, con la salvedad que el Perú votó por México y no por Chile. La lectura del voto singular peruano puede hacerse desde la estrecha relación que tiene Toledo con Fox desde antes de las elecciones del 2001.

Reunidos en visitas pre-electorales el año 2000, antes que cayera Fujimori, y vueltos a reunir en visitas oficiales, Fox ha ido a Lima varias veces sea a reuniones de la Cumbre Iberoamericana o a una visita oficial. Toledo hará una visita oficial a México en Octubre. La preocupación común que unen al Perú y a México con Estados Unidos es el narcotráfico, producido en el Perú, comerciado a través de México para entrar al mercado de los Estados Unidos.

La lucha contra el narcotráfico los une en su política hacia Washington, tanto como la relación de Fox y de Toledo con el Instituto Republicano desde antes de sus respectivas elecciones. Finalmente, ambos se consideran “amigos de Bush” e inclusive Bush fue a Lima para reunirse con los presidentes de la región andina. Las visitas de Foie al rancho de Bush son recurrentes y el primer país que Bush visitó después de juramentar en 2001 fue México.

Las dudas

El Partido Acción Nacional, al que pertenece Derbez, el 14 de abril llamó al retiro de su candidatura a la secretaría general de la OEA advirtiendo que en América latina se verá la elección como la de un títere de los Estados Unidos. Los grados de libertad de Chile frente a México son mucho mayores tanto por no tener la historia en común como por no tener los migrantes que tanta resistencia producen en el establishment estadounidense. Quizás por esto mismo quieren la secretaría general. La percepción internacional de sumisión después de un voto en Ginebra ha quedado establecida.

En cualquier caso, de haber dos candidatos, quedará una fricción entre ambos grupos. Esperemos que Torre Tagle se ilumine y no haga el voto desde Palacio de Gobierno sino desde la Plaza de San Pedro en Lima. Se rumorea que Manuel Rodríguez, canciller peruano, querría el cargo y que estaría dispuesto a dirimir entre ambos bandos, pero parece poco probable. El candidato peruano para la OEA hubiera sido Allan Wagner, actual secretario general de la Comunidad Andina. El candidato es Insulza.