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El próximo 24 de julio, día del natalicio de Bolívar, estará en el aire la señal de Telesur. Con sede en Caracas, el canal bautizado por algunos como Al-Bolívar, en alusión a la cadena árabe Al Jazeera, contará con corresponsalías en Buenos Aires, Brasilia, La Paz, La Habana, Ciudad de México, Montevideo, Nueva York y Bogotá.

Telesur tendrá como director de información al periodista colombiano Jorge Enrique Botero. SEMANA.COM lo contactó en Caracas, cuando se preparaba para las primeras señales de prueba.

- “Telesur” se ha promocionado como la antítesis de cadenas internacionales como “CNN”. ¿Cuáles son sus cuestionamientos al tratamiento de la información de este tipo de cadenas?

- Lo que nos hará sobresalir en las grandes ligas de los medios masivos es que miraremos a Latinoamérica con nuestros propios ojos. El cuestionamiento es que algunos medios internacionales tienen una mirada sesgada sobre el continente, llena de estigmas y de lugares comunes. Colombia, por ejemplo, sale siempre con los temas de narcotráfico y conflicto armado. Por estos medios de comunicación circulan casi siempre las mismas fuentes, las mismas voces. Entonces nosotros decimos ¿cómo es posible que América Latina, siendo tan diversa y tan rica, esté siendo interpretada o leída o comentada por un núcleo tan reducido de fuentes? Ahí es donde está la observación que hacemos y la propuesta de ser distintos que nos hemos planteado.

- ¿Cómo piensan establecer esa agenda temática propia?

- Estamos valorando una lista de temas en estos días antes de salir al aire. Vamos a trabajar el tema del ALCA, pero junto a la Alternativa Bolivariana para las Américas ALBA. Tenemos un tema que es la famosísima triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. Allí se ha creado una atmósfera asumiendo que Al Qaeda tiene interés en la región, cuando en realidad lo que hay es la ocupación de un área geográfica con unas riquezas naturales infinitas, donde están concentradas las riquezas de agua más grandes de América Latina.

Las bases y la presencia militar de Estados Unidos en América Latina van a estar permanentemente en nuestra agenda informativa. Un fenómeno que es tan inquietante y causa tantos escozores en la región normalmente pasa inadvertido -a no ser por la base de Guantánamo de vez en cuando- y vamos a tomarlo como algo cotidiano que amerita un seguimiento continuo. Vamos a hablar de las torturas e impunidad en Guantánamo, por supuesto, y a poner una cantidad de recursos audiovisuales a nuestra disposi ción para mostrar aquel infierno.

Tenemos también como tema no la deuda externa sino lo que llamamos la deuda eterna. Vienen un 2005 y un 2006 llenos de elecciones en el continente y estaremos atentos. También estaremos muy pendientes de la guerra del agua en la Amazonía, los transgénicos, el tema de la inmigración latinoamericana a los Estados Unidos, su vida por allá, y una variadísima gama de temas relacionados con los movimientos sociales y populares que hay en América Latina. Vamos a cubrir la actividad del MST (Movimiento de los Sin Tierra en Brasil), la recuperación de fábricas por parte de obreros argentinos, la Revolución Bolivariana en Venezuela. No es una agenda de loquitos que nosotros nos inventamos, es una agenda sobre la base de una realidad que existe y que está siendo desconocida u ocultada en muchos casos po r parte de las grandes cadenas.

- ¿Quiénes van a ser esas nuevas voces que dicen tendrán espacio en “Telesur”?

- Los que no han hablado. Los que llevan decenas de años como seres anónimos. Dirigentes sindicales, dirigentes populares. ¿Cuántas veces ha visto a Evo Morales en la pantalla de televisión en Colombia? Hay decenas, centenares de evos morales en América Latina, gente que está trabajando, que está haciendo cosas y que no tiene acceso a los medios de comunicación y nosotros les vamos a abrir una ventana permanente.

En el ámbito político también hay una cantidad de actores que están siendo desconocidos. Yo soy testigo directo de que hay tendencias editoriales a silenciar la voz de algunas personas cuando empiezan a sobresalir y le voy a poner el caso concreto de Colombia. Ahora no, hoy es bastante brillante, pero durante meses fue silenciada la voz de personas como Piedad Córdoba o Gus tavo Petro. Yo sé que hay órdenes tajantes en algunos medios e incluso en algunas cableras para que Hugo Chávez no sea visto y oído en Colombia. Aquí sí va a salir cuando sea noticia. No es porque vayamos a volvernos un canal de propaganda de nadie, sino porque constantemente este es un protagonista de nuestro continente que está generando información.

- ¿Entonces los que piensan que va a ser un instrumento de propaganda están equivocados?

- Totalmente equivocados. Este canal será todo menos un pasquín. Todo menos un vehículo de propaganda. Todo menos una manera tendenciosa, aburrida e institucional de dar la noticia y acercarnos a la realidad de América Latina. Va a ser todo lo contrario. La regla número uno de este canal es la pluralidad.

- ¿Qué les diría a los que tienen ese temor?

- Las personas que temen que este va a ser el c anal chavista, como se ha dicho, se van a llevar una gran decepción y van a quedar bastante asombrados frente a lo que va a circular por la pantalla de Telesur. Aquí lo que va a haber es pluralidad, diversidad. La instrucción de nuestro manual de estilo sobre el cubrimiento de los temas es muy preciso y nuestros corresponsales tienen por obligación que enviar todas las fuentes que intervengan en el proceso. Eso le puede decir el carácter no propagandístico que tendrá este canal.

- Teniendo en cuenta que los socios accionistas son los gobiernos de izquierda en el continente (Venezuela, Argentina, Uruguay y Cuba), ¿la visión del canal va a ser decididamente de izquierda?

- Desde el punto de vista editorial yo diría que es por sobre todo un canal independiente que se la juega por la pluralidad y que le apuesta a un factor clave del momento que vive el continente que es la integración. Felizmente se ha dado la coincidencia que ese proceso de integración está siendo liderado y estimulado por gobiernos que recién llegan al poder en un ánimo antihegemónico de abrirle espacio al tema de la soberanía frente a Estados Unidos y a la integración. El canal no podrá abstraerse de esa tendencia que está recorriendo el continente en la actualidad.

- ¿Por qué Brasil se quedó por fuera?

- En realidad Brasil no esta tan afuera. Ellos no se asociaron formalmente a la empresa -La Nueva Televisión del Sur SA- porque optaron por un proyecto que venían trabajando desde mucho antes que se llama TV Brasil Internacional. Brasil no hace parte de la composición accionaría pero sí es un pieza fundamental desde el punto de vista operativo y logístico para nosotros porque vamos a colaborar a través de decenas de convenios, de los cuales ya hemos suscrito cinco con televisiones regionales y con el canal del senado.

Chávez y Lula han tratado de establecer una nueva geopolítica y han hablado de la cooperación sur-sur y de cambiar la geografía comercial del mundo.

- ¿”Telesur” comparte esa visión? ¿Cómo va a ser el cubrimiento internacional?

- Para contestarle con un dato contundente, estamos por suscribir un convenio con Al Jazeera para un intercambio continuo de información. Ellos por primera vez van a abrir una corresponsalía en Venezuela y nosotros vamos a acceder a la información producida en el mundo árabe desde la mirada de ellos. Estamos totalmente sintonizados con lo que menciona. Por ejemplo con la reciente visita que hizo el presidente Rodríguez Zapatero por América Latina, toda esa perspectiva nueva con la España del PSOE de otro tipo de acercamientos. Esa unipolaridad del mundo, todos mirando para el norte en un acto de veneración que raya en el arrodillamiento, tiene que ser rota. Para nosotros hay una cantidad de horizontes más allá de lo que acontece en Washington y por eso hemos puesto como lema del canal "Nuestro norte es el sur".

- Podemos dar por hecho una postura muy crítica frente a la presencia de Estados Unidos en el continente

- Es un hecho. Nosotros no podemos seguir haciendo un registro solamente estadístico. ¿Como así que en un año se duplicó el número de asesores y contratistas militares en Colombia y eso pasa simplemente como una cifra? ¿Qué implicaciones tiene eso? Ya tenemos un tema bien avanzado sobre la actividad de buena parte de ese personal norteamericano en Colombia y bastante ilustrado con los episodios recientes de presencia de estos personajes en el tráfico de estupefacientes y el tráfico de armas. Nosotros vamos a tener una muy atenta mirada al desempeño y a la actividad estadounidense en nuestro continente.

- ¿Cuál es el origen de los periodistas que van a manejar el contenido del canal?

- El canal es el fruto de una vieja idea periodística. Aquí están reunidos un grupo de profesionales muy fogueados que llevan años pastoreando este cuento. Está el director general, Ahram Aharonián, que es uruguayo. Está el ministro de Comunicación de Venezuela, Andrés Izarra, que es fundador de CNN en español. La periodista argentina Ana Descalón ha trabajado durante años con la BBC para el área audiovisual. El brasilero Beto Almeida es presentador de noticias y de programas de la televisión brasilera desde hace años y ha hecho un gran énfasis en los canales comunitarios y del movimiento social brasilero. Todos tienen mucha experiencia en el medio.

- ¿Cómo van a ser los contenidos?

- Tenemos una hora de noticias al mediodía y otra por la noche. Abrimos con una noticia, pero de ahí en adelante habrá dos o tres notas que contextualicen y le expliquen al televidente qué es lo que está sucediendo. A estas alturas yo estoy seguro de que el público latinoamericano supo lo que pasó en Ecuador pero no supo qué fuerzas incidieron ahí, por qué sucedió eso, cuáles son las implicaciones y las consecuencias que eso va a tener para el resto de la región, qué papel está desempeñando Estados Unidos, qué actitud tiene el nuevo gobierno. Yo aspiro a que esa avalancha informativa diaria en nuestro continente pueda estar puesta en un contexto.

El 45 por ciento del contenido es información y el resto está compuesto por documentales y cine. Ese 45 por ciento no es solo noticias, también vamos a tener entrevistas, gente debatiendo en todo el continente, crónicas y reportajes. Vamos a rescatar para la televisión esa cantidad de géneros q ue están perdidos.

- ¿Qué podemos esperar en concreto con respecto del cubrimiento de Colombia?

- Editorialmente la prioridad de Telesur con respecto a Colombia es cubrirla en el sentido de la búsqueda de la paz. Es lo más pertinente. Eso nos obliga a hacer un cubrimiento muy minucioso del país con todas las fuentes, con todos los actores que participan en el conflicto, haciendo énfasis en aquellos temas que conduzcan a una solución política del conflicto, que es indudable que existe. También vamos a tener informes sobre la enorme riqueza cultural, empresarial, que tiene nuestro país. Tenemos ya un corresponsal contratado, William Parra, que empieza a trabajar con nosotros a partir del 15 de junio. La gente puede esperar una cobertura muy plural, muy diversa pero sobre todo enfatizando en todas aquellas cosas que nos puedan llevar a una solución política.

- ¿Cómo v a ser la distribución?

- Nosotros somos un canal satelital. El acceso va a ser fundamentalmente a través de las cableras. En el caso colombiano vamos a tener acceso a Tele Pacífico y al Canal Capital mediante convenios suscritos la semana antepasada en el departamento del Valle con Argelino Garzón y en Bogotá con Lucho Garzón. Ambos canales van a hacer uso de los espacios informativos de Telesur, y además se van a colgar de toda la señal de Telesur en los horarios en los que actualmente están apagados. Poco a poco la señal va a ir penetrando por todo el territorio colombiano pero además por decenas de cableras, redes de televisiones comunitarias y parabólicas. Va a haber un clamor para recibir la señal dentro de muy poco por una razón muy sencilla y es que Telesur va a ser un canal lleno de primicias.

- ¿Cómo va a ser su relación con el mercado?

- Tenemos un capital s emilla de proporciones considerables por parte de los gobiernos aportantes, pero estamos construyendo lo que denominamos una “bicicleta financiera” que nos permita, inicialmente a través de las empresas estatales de los países miembros y de otro tipo de empresas comerciales e industriales del estado, comenzar a garantizar los recursos hacía el futuro. Hay una discusión sobre si debemos o no permitir la presencia de patrocinios y otro tipo de apoyo por parte de empresas comerciales que todavía no se ha sellado.

Adital/Semana.com