Red Voltaire
Una campaña global de difamación contra un diputado e intelectual británico

¿Quién pide la cabeza de George Galloway?

El diputado británico George Galloway, ferviente opositor al ataque contra Irak, tenía una buena razón para proteger a la dictadura de Sadam Husein: recibía secretamente un porcentaje de los petrodólares iraquíes extraídos de los fondos «Petróleo por Alimentos» destinados a alimentar a la población civil. Esa es al menos la acusación, avalada por documentos, que lanzaron los 379 diarios del grupo Hollinger de Richard Perle y Henry Kissinger. Un solo problema: documentos similares recibidos por el Mail on Sunday y el Christian Science Monitor fueron catalogados como falsos por los expertos.

| Paris (Francia)
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El diputado británico George Galloway, ferviente opositor al ataque contra Irak, tenía una buena razón para proteger a la dictadura de Sadam Husein: recibía secretamente un porcentaje de los petrodólares iraquíes extraídos de los fondos «Petróleo por Alimentos» destinados a alimentar a la población civil.

Esa es al menos la acusación, avalada por documentos, que lanzaron los 379 diarios del grupo Hollinger de Richard Perle y Henry Kissinger. Un solo problema: documentos similares recibidos por los informativos Mail on Sunday y el Christian Science Monitor fueron catalogados como falsos por los expertos.

El 22 de abril de 2003, el diario británico The Daily Telegraph dedica su primera plana y cuatro páginas completas a una exclusiva que puede desacreditar al movimiento antibelicista en el Reino Unido: el corresponsal del diario en Irak encontró entre las ruinas del Ministerio de Relaciones Exteriores documentos que inculpan a George Galloway, diputado laborista, descrito por el diario como el «militante de la paz más activo y más visible de Gran Bretaña» [1].

Se supone que el diputado había recibido anualmente un porcentaje de los recursos petroleros iraquíes que ascienden al menos a 375,000 libras (543,000 € es decir alrededor de 800,000 dólares). Según un memorando enviado por el responsable de los Servicios Secretos iraquíes a Sadam Husein, el señor Galloway había exigido un mayor porcentaje durante la aplicación del programa «Petróleo por Alimentos», a cambio de lo cual debía promover los intereses iraquíes en Occidente.

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Carta atribuida por el Daily Telegraph a Tarek Aziz

De inmediato, los titulares controlados por Hollinger, el holding propietario del Daily Telegraph, repiten unánimemente estas afirmaciones, o sea 379 diarios, incluidas las dos terceras partes de la prensa canadiense, numerosos periódicos en Estados Unidos y en el Reino Unido, y seis publicaciones en Israel, entre ellas el Jérusalem Post.

La prensa internacional reproduce en masa la acusación. Este es el caso también del «muy serio» diario francés Le Monde, que el 24 de abril describe al señor Galloway como «pegado a la extrema izquierda, ciegamente antiamericano, antiisraelí y propalestino» [2].

El 25 de abril, el diario estadounidense Christian Science Monitor, presenta también a sus lectores documentos exclusivos provenientes de Iraq [3]. Su corresponsal en el terreno, Philip Smucker, pudo hacerse de seis órdenes de pago del gobierno iraquí al señor Galloway, emitidas entre julio de 1992 y enero de 2003.

Los documentos, firmados por la Dirección de Servicios de Seguridad iraquíes así como por contadores de la Guardia Presidencial, autorizaban en total el pago de 10 millones de dólares (8’800,000 €). El Christian Science Monitor señala que los documentos fueron entregados a su corresponsal por un general vinculado a la Guardia Presidencial cuyas iniciales son «S.A.R.».

Este informante declara haberlos encontrado en una casa de los alrededores de Bagdad donde estuvo hospedado Qusay Husein, hijo del presidente iraquí y jefe de los Guardias de élite.

Los artículos del Daily Telegraph y del Christian Science Monitor, publicados esa misma semana, constituyen un expediente de acusación aplastante para el diputado antibelicista.

De esta forma, George Galloway, militante de la causa palestina desde los años 70, partidario del levantamiento de las sanciones impuestas a Irak en los 90 y opositor al ataque de Irak en 2003, habría sido movido por el afán de lucro.

Sus múltiples viajes a Bagdad en los momentos en que se acentuaba la amenaza estadounidense, cuando fue sobre todo a solicitar a Sadam Husein, en fecha tan temprana como agosto de 2002, que permitiera a los inspectores de la ONU trabajar libremente, no serían en realidad sino viajes de negocios.

El 6 de mayo, el Partido Laborista suspende oficialmente de sus funciones a George Galloway debido a su posición hostil contra los señores Bush y Blair en una intervención ante una televisora del Golfo, el 28 de marzo, durante la cual los había calificado de «lobos». «Ha sido relevado de la posibilidad de ejercer responsabilidades o representar a nuestro partido en espera de los resultados de una investigación interna», declara en esos momentos el Partido Laborista.

La historia hubiera podido quedarse ahí si el Mail on Sunday no hubiera anunciado, en su edición del 11 de mayo, que había obtenido de la misma fuente que el Christian Science Monitor documentos de toda evidencia falsificados que también incriminaban a George Galloway [4].

El semanario británico revela que el ex general de la guardia de Sadam Husein, Salah Abdel Rasool (S.A.R.), vende en la capital iraquí documentos que afirma demuestran que Galloway recibió millones de libras para apoyar a Sadam Husein. El reportero del Mail on Sunday compró seis documentos por un valor de 1,500 libras (2,150 €) e hizo que el ex responsable de la sección de documentos de la policía científica los examinara.

Los resultados del examen pericial revelan una burda imitación de la firma de Galloway así como errores técnicos y relativos a los hechos fáciles de detectar por quien conociera al gobierno iraquí y sus procedimientos administrativos. Entre los errores detectados se destaca en particular la ortografía del nombre del secretario del presidente, Abid Hamid Mahmoud, escrito por los falsificadores como «Abdul Hamid Mahmoud».

El cargo que figura bajo la firma de Qusay Husein también es falso. En esos momentos no era «director de la Guardia Republicana» sino director de la Organización de Seguridad Especial.

El Mail on Sunday destaca además que el periodista del Christian Science Monitor que consiguió los documentos es también corresponsal del Daily Telegraph. El 16 de mayo, el Christian Science Monitor responde que el juego de documentos que adquirió es diferente del que está en poder del Mail on Sunday, que no los compró y que aunque los peritos siguen realizando su trabajo nada permite por el momento dudar de su autenticidad.

Sin embargo, el 20 de junio, el Christian Science Monitor se echa atrás en un artículo intitulado «Los documentos sobre Galloway son aparentemente falsos» [5], que viene acompañado de una nota deontológica del editor.

El diario revela que luego de un análisis pericial completo, ha quedado claro que los seis documentos en los que basó su artículo del 25 de abril son falsos. De paso, el Christian Science Monitor precisa que sólo mandó a analizar los documentos luego de que apareciera el artículo del Mail on Sunday.

El Christian Science Monitor consultó a Hassan Mneimneh, responsable del Iraq Research and Documentation Project de Washington, encargado de administrar una recopilación de más de tres millones de documentos oficiales iraquíes embargados luego de la primera guerra del Golfo en 1991. La función de este organismo es estudiar los servicios de inteligencia iraquíes así como los procedimientos militares y administrativos del Estado iraquí.

Con relación al aspecto formal, el especialista se sorprende ante todo de la nitidez y limpieza de los documentos. Le asombra también que las fechas que aparecen en los documentos, supuestamente redactados entre 1992 y 2003, hayan sido escritas de la misma forma. Hassan Mneimneh señala a continuación que según las fechas indicadas en los documentos, estos circularon con extrema rapidez a través de la burocracia iraquí (dos o tres días para pasar de la base a la cima de la jerarquía).

Además, los documentos no tienen números de referencia, utilizados habitualmente para su clasificación. El experto destaca para concluir que las firmas que figuran en los documentos vienen acompañadas del nombre y del rango de la persona cuando por lo general sólo se menciona el cargo.

El análisis del contenido de las cartas realizado por el mismo experto también saca a la luz anomalías. El lenguaje utilizado es demasiado directo: se especifican sumas precisas así como su beneficiario cuando por lo general en la práctica se emplean eufemismos.

El Christian Science Monitor confía entonces el examen de los documentos a un bufete de peritaje judicial establecido en Michigan. Los analistas descubren que la tinta empleada para redactar los documentos más «antiguos» (de 1992 y 1993) no ha concluido su proceso de envejecimiento, algo que por lo general no lleva más de dos años. Al comparar la tinta de los documentos, resulta que el datado de 2003 y los de 1992 y 1993 fueron escritos con toda certeza en el mismo momento. El experto añade: «Es probable en un 90% que los documentos hayan sido preparados recientemente».

Más de dos meses después de sus primeras afirmaciones y cuarenta días después de las revelaciones del Mail on Sunday, el Christian Science Monitor pide disculpas a sus lectores y a George Galloway.

Mientras tanto, el diputado ha sido objeto de una cacería de brujas en la prensa y de la suspensión del Partido Laborista. La cobertura dada por los medios de comunicación a las acusaciones superó con creces los mentís. Como ejemplo tenemos el del diario parisino Le Monde que narró las afirmaciones del Daily Telegraph, pero que no publicó ningún artículo sobre los descubrimientos del Mail on Sunday y del Christian Science Monitor que arrojan sin embargo serias dudas sobre las acusaciones del Daily Telegraph.

George Galloway debe ahora averiguar quiénes financiaron los documentos falsos. El diputado no se contenta con las disculpas del Christian Science Monitor y ha citado a juicio al periódico así como al Telegraph Group [6].

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Lord Conrad M. Black
Hollinger International Inc

Aquí van algunas pistas para los magistrados encargados del asunto: el Telegraph Group es propiedad de Hollinger International Inc. El accionista mayoritario del grupo es Lord Conrad M. Black, amigo personal de Ariel Sharon y administrador del Nixon Center, un grupo conservador estadounidense destinado a la investigación, la propaganda y la divulgación de ideas.

El segundo accionista no es otro que Leslie H. Wexner, sexagésima séptima fortuna de Estados Unidos y presidente de la Fondation Wexner, que asesora al gobierno israelí en materia de comunicación (leer en este sentido «La communication israélienne pour 2003 selon la Fondation Wexner»).

Lord Conrad Black y Leslie H. Wexner colocaron junto a ellos en el Consejo de Administración de Hollinger Inc a Henry Kissinger en persona y a Richard Perle, asesor de Benjamin Netanyahu y posteriormente de Donald Rumsfeld. Los vínculos cada vez más claros y aceptados entre los consorcios de prensa y la clase dirigente transforman a los grandes medios de comunicación en agencias de comunicación que venden al público las decisiones y actos del poder.

Por ejemplo, el magnate de la prensa Ruppert Murdoch había tomado posición explícita a favor del ataque de Irak. A finales de 2002, su cadena de información continua Fox News no era más que un gigantesco órgano de propaganda a favor de la guerra.

El papel tradicional de la prensa como verdadero contrapoder tiende a cederle el paso al de portavoz del poder. Al transmitir falsificaciones, como las acusaciones contra George Galloway, cuyo fin era decapitar al movimiento pacifista en el Reino Unido, grandes cotidianos dieron pruebas de negligencia o de complicidad con una manipulación política.

[1] «Galloway was in Saddam’s pay, say secret Iraqi documents», por David Blair, 22 de abril de 2003.

[2] «Le député travailliste George Galloway est accusé d’avoir été payé par le régime de Saddam Hussein», por Jean-Pierre Langellier, Le Monde, 24 de abril de 2003.

[3] «Newly found Iraqi files raise heat on British MP», por Philip Smucker, Christian Science Monitor, 25 de abril de 2003.

[4] «New doubts over claims that MP was paid millions by Saddam», por Paul Henderson y Barbara Jones, Mail on Sunday, 11 de mayo de 2003.

[5] «Galloway papers deemed forgeries», Christian Science Monitor, 20 de junio de 2003.

[6] «Galloway issues writ against Daily Telegraph over Iraqi cash claims», por Jamie Wilson, The Guardian, 28 de junio de 2003.

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