Ha sostenido el candidato presidencial del aprismo, Alan García, que Javier Pérez de Cuéllar habría firmado un documento dando la razón a la tesis limítrofe marítima esgrimida por Chile. Es decir, en desmedro evidente para con los intereses del Perú en un tema de suyo ríspido e inconcluso aún pues está pendiente la delimitación marítima. Coincide así el ex mandatario con datos que me cupo anunciar en reiteradas oportunidades de modo público y cuya historia sería la siguiente.

En 1969, Javier Pérez de Cuéllar, desempeñaba la Secretaría General de Torre Tagle. Entonces, vía notas reversales con Chile, que nunca se han hecho públicas y sobre las cuales no ha mostrado ningún interés el “exhaustivo periodismo de investigación” peruano, el diplomático asintió a un establecimiento de límites marítimos con el país del sur en términos que para la diplomacia oficial peruana aún no existen.

La ex titular de RREE de Chile, Soledad Alvear, (pocos años atrás), en oportunidad de haberse reunido con el “canciller de lujo” Javier Pérez de Cuéllar y al abordarse el tema en alguna de las conversaciones, espetó a éste la existencia de tales documentos, frente a lo cual, no hubo mayor respuesta sino silencio. En cualquier caso, una mudez que compromete a un país por una inverosímil irresponsabilidad personal.

En efecto, múltiples veces, según fuentes dignas de crédito y en corrillos íntimos, Pérez de Cuéllar habríase quejado del desaguisado que protagonizó a través de ese documento que el Congreso debía reclamar lo antes posible. Es decir, cuando el río suena es porque notas reversales trae.

Ha dicho el ex jefe de Estado, García, que será necesario “hacer una revisión de quiénes son los funcionarios que aceptaron el límite que pretende Chile, es decir el paralelo, quiénes son esos funcionarios que ignoraron los intereses del país”. ¡Y tiene toda la razón y a esos tipejos hay que aplicarles simplemente lo que estipula la ley en casos como éste que los especialistas se encargarán de configurar debidamente!

Ya que Alan García ha recordado lo que se denunció, sin respuesta ni formal ni informal, ni pública ni secreta, bien vale la pena sugerirle que también se refiera a la traición cometida en noviembre de 1999 cuando los agentes de la antipatria olvidaron defender los derechos peruanos en Arica en cumplimiento del artículo 5to del Tratado de Paz del 3 de junio de 1929 porque prevalecieron los puntos de vista del país del sur. ¡Hasta, en maniobra que nunca nadie ha enjuiciado, esa pandilla, capitaneada por Jorge Valdez, olvidó adrede el uso del mapa de remozamiento portuario que el presidente Leguía usó con los chilenos en abril de 1929 y de cuya existencia fue noticiado Valdez muy oportunamente!

Lo antedicho es tan increíble como que es importante recordar que uno de los “negociadores” peruanos, Fabián Novak, tal como él mismo pone en la solapa de uno de sus libros, fue premiado por el gobierno de Chile por participar en las “negociaciones” con ellos. Es decir, la otra parte condecora a uno de los que estaban con la misión ineludible de defender la posición peruana. ¿No llama a preocupación semejante impostura? ¿Siguen los gatos de despenseros?

Con la humildad de haber estado en la tormenta generada ¡precisamente! por estas y otras afirmaciones, cábeme la satisfacción de encontrar la realidad que grandes temas soterrados a propósito, hoy empiezan a recuperar su sitial polémico y público para que el pueblo se entere y dictamine con su severo juicio quiénes son los que defienden a la patria. Y cuál el nombre de los traidores y pusilánimes.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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