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Alberto Monteagudo, Astrolabio (Arca perdida)

Harding sufrió un infarto mortal en 1923, antes de que el Congreso descubriera si había estado involucrado en el asunto de La Cúpula de la Tetera. Pero los amigos de negocios de Harding lo recordaron. Ellos jugaban al póker los viernes por la noche en la Casa Blanca. El Presidente siempre ganaba.

A cambio, sus socios obtenían un trato favorable –y prostitutas en dormitorios de la Casa Blanca. Bush no juega al póker, pero sí logró que pesos pesados de los negocios contribuyeran a su campaña. El Vicepresidente Cheney nombró a varios en su comisión nacional de energía, incluyendo a ejecutivos de ENRON. Desde que Bush ascendió al poder, 18 ejecutivos de corporaciones han ido a la cárcel por delitos corporativos. Los compinches de Bush en ENRON también se enfrentan a la posibilidad de ir a prisión por practicar una ética de "la avaricia es buena".

Al propio Bush aún le queda algo de Teflón. Hasta ahora ha evitado la mancha de la corrupción personal. Pero puede que no se escape del Fiscal Especial Fitzgerald, quien continúa su búsqueda para encontrar a los altos funcionarios que filtraron a varios periodistas el nombre de la oficial de la CIA Valerie Plame. Uno de ellos, Robert Novak, lo publicó y por lo tanto violó la ley. Los enterados en Washington piensan que Karl Rove, el estratega de Bush, quiso castigar al esposo de Plame, el ex Embajador Joseph Wilson, quien desmintió en un artículo en The New York Times del 6 de julio de 2003 la aseveración de Bush de que Saddam había comprado uranio africano para armas nucleares.

Rove ha disminuido su perfil, pero aún mantiene su control sobre el premio: mantener el poder. La esencia del poder se vincula con los escándalos de tortura en Abu Ghraib y Guantánamo. El Secretario de Defensa Rumsfeld y el abogado de la Casa Blanca Gonzáles autorizaron tal comportamiento ilegal –para controlar a los sospechosos de terrorismo.

¡Ilegal y también inepto! Bush jugó golf de video durante cinco días en Crawford mientras los cadáveres flotaban en las calles inundadas de Nueva Orleáns. Finalmente los medios iniciaran alguna cobertura crítica, señalando la ausencia del gobierno federal en el lugar donde la gente más lo necesitaba. También redescubrieron las clases y las razas. "¡Vaya!", dijo uno de mis alumnos, "yo no sabía que 37 millones de personas viven en la pobreza". Es más, los pobres habían sido especialmente invisibles para los tres millones de millonarios en el país, los cuales se han vuelto más ricos por medio de las rebajas de impuestos que ha hecho Bush.

Después de casi una semana de inacción ante la catástrofe de Nueva Orleáns, el reticente Presidente posó para las fotos cerca del escenario del desastre. Pero en vez de mostrar decisión como líder para ayudar a los pobres, se compadeció del multimillonario y seguidor de Strom "El Segregacionista" Thurmond, Trent Lott, quien perdió una de sus casas. Ignorando la inacción de la FEMA, Bush alabó a Michael Brown, a quien había nombrado al frente de esa agencia. "Brownie, lo estás haciendo muy bien", dijo Bush el 2 de septiembre. El mundo entero vio al Presidente felicitar a un tonto incompetente que no tenía la menor idea de cómo operar una importante agencia. La ignorancia de Brown acerca del estado de calamidad puede haber provocado que algunos reevaluaran el desempeño de la Administración en otros asuntos.

Bush, quien ya le había dado mala fama al amiguismo con Brownie, luego nominó a Harriet Miers, su propia abogada, al Tribunal Supremo. Ella comparte su fe religiosa, explicó Bush al defender su conocimiento del Derecho Constitucional, y se había ganado la lealtad de la familia Bush por ser su principal aduladora.

Otro dolor de cabeza surgió cuando agentes federales arrestaron a David Safavian, jefe de compras de la Casa Blanca, por acusaciones relacionadas con su cargo anterior de jefe de personal de la Administración de Servicios Generales. Safavian tenía relaciones con el cabildero republicano e importante contribuyente Jack Abramoff, acusado también por venta de influencia.

El aura de hombre fuerte que Karl Rove ayudó a crear alrededor de la débil personalidad de Bush comenzó a evaporarse. Las fotos de Bush vestido de piloto en un portaaviones o con sombrero de vaquero mientras sujetaba una sierra y pretendía cortar arbustos no juegan con el indeciso debilucho que el público vio cuando Katrina.

 ¿Estimulará la memoria el escepticismo público para que la gente recuerde cuando la Asesora de Seguridad Nacional (ahora Secretaria de Estado) Condoleezza Rice no actuó a partir de la inteligencia que recibió en los meses anteriores al 11/9 y que predecía un ataque terrorista? ¿Cuestionará la gente por qué la Administración Bush ignoró los pronósticos del servicio de meteorología que predijeron el curso devastador de Katrina?

Algo obligó al público a conceder a Bush una tasa de aprobación en octubre por debajo de 40%. En otra encuesta en octubre, una mayoría estaba a favor de recusarlo, si en realidad había mentido acerca de las ADM de Saddam, su razón para ir a la guerra con Irak.

La confianza en Bush como combatiente contra el terrorismo también disminuyó, gracias en parte a los escándalos por la tortura en Abu Ghraib y Guantánamo. El Secretario de Defensa Rumsfeld y luego el Abogado de la Casa Blanca, Gonzáles, autorizaron tal comportamiento.

También perdió apoyo de conservadores debido a que su insistencia en invadir y ocupar Irak ha obligado al país a incurrir en su mayor deuda y déficit: más de $330 mil millones. Mientras Bush defendía sus rebajas de impuestos para los ricos en medio de este horror presupuestario, los medios finalmente comenzaron a comunicar información acerca de las razas y las clases.

En el período posterior a Katrina, algunos reporteros presenciaron el sufrimiento y la muerte y se indignaron ante el desempeño por debajo de la norma de Bush. También comenzaron a escribir acerca de la desigualdad. Una típica familia blanca, supimos, poseía unos $80 000 en valores; la familia negra promedio unos $6 000. Casi 50 millones no pueden pagar un programa de seguro de salud; casi 20 000 morirán prematuramente por esa razón. El Informe de Desarrollo Humano de la ONU para 2005 declaró que Estados Unidos ocupa una posición singular entre los países ricos: ningún programa de seguro de salud. "Los negros en Washington, D.C. tienen una tasa de mortalidad infantil superior a la del estado indio de Kerala", dice el Informe. (The Independent, 8 de septiembre de 2005.)

Estados Unidos cayó al lugar 43 en mortalidad infantil. Los bebés en Beijing tiene el doble de posibilidades de sobrevivir en su primer año que los nacidos en Washington, D.C. Los reportajes de prensa posteriores a Katrina también mostraron que el Presidente, quien alardeó de su programa "Ningún niño abandonado", se enfrenta a una situación en la que muchos niños están abandonados. Los norteamericanos de 15 años de edad ocupan el lugar 24 entre 29 naciones en cuanto a habilidades en lectura y matemáticas.

Mientras descienden las calificaciones de las pruebas escolares, EEUU ciertamente aumentó su desempeño en la competencia mundial de corrupción. Compañías como Halliburton, anteriormente dirigida por Dick Cheney, recibió miles de millones de dólares en contratos para Irak sin licitación. Es más, Halliburton incluso logró un contrato sin licitación por $500 millones para reconstruir propiedad dañada en la Costa del Golfo.

Algunos norteamericanos ven ahora la relación entre los contratos iraquíes y la guerra de Bush en Irak. Halliburton y las compañías privadas de "seguridad" han ganado una fortuna.

El pago por la carnicería en Irak, aseguró Bush a sus amigos más ricos, no lo forzaría a rescindir las rebajas de impuestos. Los ricos seguirían haciéndose más ricos. Se harían recortes a los programas que ayudan a los pobres. Y él tampoco consideraría nuevos impuestos para enfrentarse a las consecuencias del huracán, que costará unos $200 mil millones. Bush está "desconectado de la realidad", exclamó el Senador Chuck Hagel, republicano por Nebraska, quien puede que aspire a la presidencia en el 2008.

La Organización Mundial de la Salud alertó de una pandemia inminente similar a la que mató hasta 100 millones de personas en 1918. En agosto, el Secretario de Servicios Humanos, Mike Leavitt, dijo que una pandemia de influenza era ahora una "absoluta certeza". Un plan desarrollado por la Administración Bush para enfrentar cualquier posible pandemia de influenza muestra que Estados Unidos no está nada preparado para lo que pudiera convertirse en el peor desastre de la historia de la nación.

"Un borrador del plan final, que ha estado realizándose durante años y se espera que se publique este mes, dice que un gran brote que comenzó en Asia sería probable, debido a los patrones modernos de viaje, que llegara a Estados Unidos ’en unos pocos meses o incluso en semanas’."

Los hospitales "serían desbordados… los motines arrasarían con las clínicas de vacunación, e incluso la energía y los alimentos faltarían, según el plan… los científicos y los expertos en salud tiemblan colectivamente mientras contemplan lo que la Administración hará cuando se vea confrontada a la inminente embestida de la influenza." (Gardner Harris, The New York Times, 8 de octubre de2005.) La Administración ha asegurado a la gente que Bush haría todo lo posible para hacer que las compañías fabriquen la vacuna. Solicitó 2 millones de dosis para la protección de los que no pueden pagarla y logran llegar a la cabeza de la cola. Pero una mayor producción del material vital no estará a tiempo si la cepa golpea a fines de otoño. ¿Quién no va a sentirse amenazado?

"En respuesta a las crecientes críticas de su manejo de la guerra en Irak y del desastre de la Costa del Golfo, así como en otras áreas como… aumento del precio de la gasolina, se espera que el Presidente Bush nombre este viernes a alguien para que gobierne EEUU", según reportó The Onion (12-28 de octubre). "En estos tiempos tumultuosos, Estados Unidos necesita a una persona valiente y resuelta que pueda cumplir la tarea", dijo Bush.