Los estudiantes convierten a Quito en campo de batalla

¿Y quién dice que Quito llora en estos días? Si es por los gases lacrimógenos que en abundancia lanza la Policía Nacional por orden de Alfredo Palacio, las lágrimas que puedan derramarse en las calles y aceras de la capital no son más que lágrimas de energía y esperanza, porque se demuestra una vez más que la juventud ecuatoriana sigue siendo rebelde y busca el cambio, y con un añadido: es madura y coherente con sus planteamientos políticos.

Los estudiantes de los colegios de la capital, a los que se incorporan paulatinamente los universitarios, pelean por un derecho que se han ganado en las calles: la emisión de un carné estudiantil que este Gobierno, en uno más de sus garrafales errores políticos, quiere conculcar. Pelean también contra la pretensión de los transportistas, en asocio con el Ministerio de Gobierno, de elevar el costo de los pasajes. Pero lo más importante quizá es que la lucha no solo ubica a estas reivindicaciones justas como las principales banderas, sino que también incluye temas como la no firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y la exigencia de que el Gobierno declare la caducidad del contrato que mantiene con la compañía transnacional de petróleo Occidental, que incumplió con el contrato firmado con el Estado y está generando grandes perjuicios a la economía del país.

En los estudiantes existe la conciencia de que la soberanía de un pueblo no solo es un problema de dignidad, sino que también es una salida ineludible a la grave crisis que ha ocasionado la dependencia y el atraso en los países de América Latina.

Lo que cabría tomar en cuenta es que esta lucha se desenvuelve luego de que en el Ecuador se había venido distrayendo a los pueblos de los reales problemas que tiene el país, con falsas quimeras de reformas a la Constitución de la República como la única fórmula del cambio. Los estudiantes ahora hablan del cambio desde una perspectiva más real: la revolución.

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No somos carne de cañón, somos la carne del cambio...

Andrés Quishpe ilguán Presidente nacional de la FESE

Los estudiantes son un volcán activo, son la fuerza transformadora. Esta erupción se ve en las calles en estos días, pero no están claras las razones. ¿Qué buscan ustedes en concreto?

No sólo reclamamos el carné. Queremos cambiar este sistema capitalista que ha fracasado. Todo el mundo se llena la boca con los 25 años de democracia, pero se han repartido el poder entre los socialcristianos, la ID, la Democracia Popular, la cúpula de Pachakutik. Han dado paquetazos, han entregado el territorio, han hecho crecer la deuda externa. Al Tratado de Libre Comercio (TLC) se lo usa para adueñarse del mercado andino.

Sus frases, más que una respuesta suenan a una consigna política bastante trillada...

Es tan necesario aprender a leer y escribir, como tener un plato de comida y una buena educación. Eso reclamamos en las calles. Nos oponemos al alza del pasaje, a la firma del TLC y a que la OXY se lleve nuestros recursos.

¿Qué sabe del TLC?

Antes de salir a movilizaciones, discutimos en mesas y foros. Por ejemplo, la injerencia del TLC en la educación y en la economía. Los estudiantes se oponen, porque la economía de EE.UU. es 350 veces más grande que la nuestra. No se puede competir con un demonio que aterroriza al pueblo, se adueña del mercado y explota nuestros recursos.

¿Ese ‘demonio’ trae sólo daños? ¿No encuentra nada bueno en el TLC?

No, porque quienes negocian no nos representan. Ahí no están los campesinos, los maestros, los estudiantes. Sólo los delegados de las cámaras y de los partidos, que velan por sus intereses. ¿Si el TLC es bueno, por qué no se somete a consulta popular? Tampoco se arregla el problema con OXY. Ésa es una empresa transnacional que hace y deshace en nuestro territorio. Petroecuador puede explotar el petróleo sin ayuda.

¿Sabe usted que Petroecuador sólo genera el 37 por ciento de la producción nacional y que el resto es generado por el capital privado externo?

Pero la empresa puede hacerlo. Quienes mueven las máquinas son ecuatorianos.

¿Y la inversión de dónde vendría si el Estado carece hoy de fondos?

Ese es un pretexto. La inversión extranjera no se irá; el negocio petrolero es demasiado bueno todavía en el Ecuador.

En cuanto al TLC, 50 por ciento de la ventas va a EE.UU. ¿Cómo se reemplazaría ese mercado sin el TLC?

Con el TLC, EE.UU. rechazará nuestros productos. Inventarán pretextos, como que tienen hongos. Pero ingresarán los productos de ello y los nuestros se pudrirán...

¿Qué industrias se perjudicarían?

Sabemos que no van a ser las de Álvaro Noboa ni las del grupo Isaías. Serán los pequeños comerciantes, los campesinos...

¿Y cuál es la opción?

Además de un mercado regional, está el europeo. Cuba ha vivido años con un brutal bloqueo, exportando. Sí se puede.

En los últimos días la FESE está muy activa: policías secuestrados, robos, destrucción, heridos. ¿Ése es el carácter de la protesta estudiantil?

La Policía reprime con armas; dispara al cuerpo. Nosotros nos defendemos.

¿Por eso destruyen las unidades de Policía Comunitaria?

Nuestra movilización es pacífica. Pedimos que nos dejen ir a la Plaza Grande para expresarnos. Pero ven al Montúfar o al Mejía y reprimen.

¿Justifica la actitud violenta de los estudiantes, por defensa?

No. Nuestro carácter es pacífico. Nuestra única arma es nuestra voz.

Y algunas piedras...

Pero no se puede comparar un arma de fuego con una piedra...

¿Qué piensa de toda la gente que está en el medio? Dueños de negocios, de casas, se perjudican...

La manifestación no es contra ellos. La Policía daña la propiedad privada, viola la autonomía de los colegios.

¿Por qué no admite que la movilización se desgastó como forma de protesa, pues en las instancias de decisión no tienen injerencia?

La movilización logró la caída de Mahuad, Bucaram, Gutiérrez...

Ustedes son usados por movimientos y partidos políticos. ¿Por qué?

La marcha de 5 000 estudiantes de la semana pasada fue producto de debates en los colegios. La FESE es autónoma. Al MPD nos acercamos para defender la educación. Nos ayuda a plantear en el Congreso el debate de Ley de Educación y del carné.

¿Entonces afirma que los estudiantes sí son entes políticos?

Sí. Y estamos a la expectativa de lo que pasa en América Latina. Corren vientos de izquierda. Creo que está llegando el momento del socialismo científico.

Y en ese modelo ¿qué papel jugarán los jóvenes? ¿No es mejor estar en clase, estudiando?

Vamos a llamar a unidad a todos los sectores.

¿No teme que, al final del día, el estudiante sea carne de cañón?

No. Nosotros seremos la carne del cambio.

¿Por qué razón esta aquí?...

Su trayectoria. Es Presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE). 1 500 estudiantes de las 22 provincias del país participaron en su elección. Tiene 17 años.

Su punto de vista. Participa activamente en las marchas callejeras. Su argumento: ese el único lenguaje que entienden los políticos del país.