El de Defensa, Allan Wagner Tizón, mete presos a campesinos en Ayacucho, nombra viceministro a un traidorzuelo bribón como Fabián Novak Talavera y goza de la cobertura mediática que prensa pro domo sua vende cómplicemente. No desaprovecha ocasión para lanzar sus soporíferos “discursos” y en lugar de motivar, pareciera estar cantando responsos. Es uno de los independientes.

La de Interior, mete la pata con la compra de camionetas, casi 500, habla barbaridades procurando cubrir su estupidez y el gobierno anuncia la renegociación del contrato, desautorizándola. ¡Pero no se va ni renuncia Pilar Mazzetti! Semanas atrás, al alimón con el otro inepto de líneas anteriores, también había puesto su cuota desvergonzada para apresar a los ocho campesinos ayacuchanos! Pero tiene la cara y el pellejo duros. Nadie duda de su “honorabilidad”, pero ¡la disimula muy bien! ¿No es el Perú entero testigo de la inmensa capacidad de producir estropicios de estos dos mamarrachos que fungen de ministros?

La pregunta que se debe estar haciendo la militancia aprista es ¿estos son los independientes que los miedos de comunicación impusieron con sus no gratuitas “opiniones” al presidente Alan García? Con estos independientes sin vergüenza, ni honor, ni amor al Perú, por donde se les mire, ¿para qué quiere enemigos, más de los que ya tiene, el partido que supuestamente está en el gobierno? Si hay un movimiento que no tiene, ni de lejos –y menos de cerca- que ver con la administración del gobierno peruano ¡ese es el partido aprista! A sus afiliados los botan de los puestos porque ¡son apristas! Les echan malamente y los tumban de puestos por razón de su militancia. Da ganas de preguntar si eso representa el cambio responsable que fue lema de campaña de esa agrupación política.

Otro independiente: el eternamente muerto canciller José Antonio García Belaunde, quien, según voces autorizadísimas, ha estado al borde de varios ataques de nervios complicados con surmenages agudos, porque no sabía ¡ni un ápice! del asunto de límites con cualquier país alrededor del Perú, ha protagonizado un ridículo insuperable. En Lima, en la capital, el viceministro chileno de Relaciones Exteriores, Kleverer, le dice a nuestro país que en la agenda del país austral, no ha estado, no está ni estará el acápite de límites marítimos. ¡En buena cuenta, le bailaron una cueca con empanada y vino tinto al titular de Relaciones Exteriores! ¿Está pintado este individuo en el cargo? ¿Y se puede desperdiciar tanta pintura en un badulaque que no atina una sola en cuanto a la defensa soberana y territorial de la nación? ¿Qué puede estar ocurriendo para que el gobierno no reaccione con firmeza, como lo hacen los dignos, frente a imprecisiones poco diplomáticas y sí muy insolentes? ¡Falta de vergüenza y honor, así de simple!

¿Qué celebraban los partidarios de ONGs nucleados alrededor de la inepta Pilar Mazzetti cuando están seguros de volver al ministerio de Salud, previa expulsión sin contemplaciones del actual ministro Vallejos? ¿Qué clase de trabazones y asideros son los que tiene esta señorita en el mando supremo (inyecciones en París mon amour), para estar tan de buen talante con esa cara dura a prueba de cañonazos de alto calibre?

Sainete de tristísima memoria, chiste de muy mal gusto, broma impertinente, este hato de independientes le ha provocado al mandatario Alan García Pérez, una multitud de problemas que debieron haber sido resueltos con sendos puntapiés en los fundillos de cada uno de estos sinverguenzas validos de su suerte y de sus compadrerías. El cambio responsable se está transformando en una maroma de monos con metralleta que no responde a ningún partido porque tienen el marchamo de “independientes”. ¿Se quedarán muy tranquilos los apristas al ver cómo los que no ganan elecciones, son indefinidos políticos, muy apegados a la rabanería caviar que les regala prensa y titulares simpáticos, les destrozan lo que ellos quieren pensar como su gobierno, el que triunfó en segunda vuelta meses atrás?

En lugar de botarlos, enjuiciarlos o meterlos a la cárcel si hay mérito, en Palacio deshojan margaritas por miedo a una prensa que no entiende que Perú está primero que sus muy pobres y deleznables agendas de ONGs y pandillas vividoras de dólares imperialistas. El único texto válido aquí es el Perú como diría la recientemente desaparecida poetisa Cecilia Bustamante Moscoso.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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