Sostiene el presidente regional del Callao, Alexander Kouri, que hay “orquestación política” en su caso y con el protervo afán de comprometer su carrera política para el 2011. Cuando en Perú alguien o algunos pretenden envilecer o enturbiar investigaciones sobre las que hay más de una opinión, muy ríspida por cierto, se vomita el esperpento que hay motivaciones “políticas”. ¡Cómo si investigar la sospecha de precios demasiado altos y no explicables o de raterías que aún no se denuncian del todo, fueran actos “políticos”! Si la política, para la inmensa mayoría del pueblo peruano es cochina y pestilente, eso que llaman así, es por culpa exclusiva y directa de los mismos políticos –más propiamente audaces aventureros- que han incursionado en el lodazal de sus fechorías y culpas que quieren exculpar echándole la culpa a la “política”.

La huachafa frase “ruido político” era una de las preferidas del ex presidente Toledo. Cualquier discrepancia se la tildaba o motejaba así para desacreditarla. Como hay indicios razonables para pensar que en la “vía expresa” del Callao hay costos rarísimos, entonces, el argumento del señor Kouri es discurrir por el facilismo de llamar “ruido” al asunto. ¿No sería mejor –y él lo sabe como abogado que es- que se actúen las pruebas y no anticiparse mañosamente a criterios que podrían dar más de una sorpresa?

No son pocos los hampones que navegan, en múltiples ámbitos de la vida cotidiana del país, con bandera de “honestos”, “progresistas”, “dinámicos”, “modernos”. Los pícaros, sinverguenzas que han servido a múltiples gobiernos, sirviéndose de ellos y para provecho personal y no para el país, se reciclan y hasta ocupan ministerios teniendo, no currículas de vida, sino legítimos e incuestionables prontuarios que harían pasar a rufianes callejeros o de extracción popular, con varias muertes en su haber, como modestísimos aprendices de zapatería. La diferencia es que unos están diplomados y otros estudiaron en la escuela de la vida. ¡Qué consuelo!

¿Tiene que ser sucia la política? Si intervienen en ella caraduras y cogotudos a quienes el país conoce pero que cuentan con llaves periodísticas muy bien pagadas para que escondan sus robos, no hay más mínima duda que ésta será así considerada por las nuevas promociones y causará en ellas asco y vergüenza. ¿Motivo suficiente para no intervenir en la política? La estupidez nacional ha permitido que esta especie se haga muy popular. La primera respuesta del ser común pasa por un categórico –como ridículo-: “yo no soy político”. Entonces ¿qué se hace en nuestros pagos si todo pasa por la política? El hombre es un animal político. Que existan políticos animales, es otro tema, más bien zoológico.

Volvamos al presidente regional Kouri. Dice él, con sibilina picardía, que los votos le ungieron mayoritariamente en el Callao. De eso no hay duda porque los números son fríos, como fríos los cálculos de quienes son parte de su entorno y que proyectan en él un futuro presidenciable. Pero ¿no sería mejor limpiar bien todos los claroscuros que rodean esas obras tan cuestionadas camino al Aeropuerto Jorge Chávez, coto de caza privado de una empresita Lima Airport Partners que va a ser investigada –esperamos- exhaustivamente por el Congreso?

¡Hay que destrozar ciertas verdades inconcusas que lo son porque el acriticismo forma parte de la inmensa ciénaga mediocre en que está hundido el periodismo nacional! A los jóvenes metidos en el mundo noticioso, pareciera importar la estridencia y no la savia; la idiotez y el mohín y no la pulpa y fondo de temas y obras, hechos y sucesos que determinan cómo marcha el país. Ayer publiqué el criterio institucional de la Contraloría que se tiene sobre la responsabilidad penal de la actual ministra de Transportes, Verónica –la de los 5 millones de dólares- Zavala y ¡nadie se sorprende ni cuestiona semejante irregularidad pública con fondos del pueblo! ¡No importa –lo digo yo mismo- el vector que da la noticia, tiene un fundamental peso propio, la comisión de favoritismos que debían ser penados en la persona de sus fautores! El día que podamos fusilar literalmente a legisladores, burócratas, ministros, diplomáticos, alcaldes, presidentes regionales, militares, policías o hasta ediles, por tener las uñas largas, entonces abrirá el porvenir sus puertas y una gran revolución acontecerá en el Perú. Porque hemos sido pasto de fieras y de ladrones, es que el país está como está. Por el imperio de una cultura de impunidad y sacralización de pillos y sinverguenzas.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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