¿Qué hacía en las últimas horas, el aún ministro de Salud Carlos Vallejos, con autoridades o responsables del Poder Judicial? El ha bramado sibilinamente a los medios de expresión: “que metan tras las rejas a los rateros”. Pero se da el caso que se refiere a un médico que era jefe del SIS, Julio Espinoza Jiménez. Hoy que salen a la luz nuevos datos que involucran a quienes sí estuvieron en Lima, pidieron el dinero al MEF para gastarlos entre el 16 y 18 de agosto, en compras con precio demasiado alto y a quienes se concedió el efectivo, devolvieron el cheque de S/ 4 millones de la empresa proveedora, Plamol, por haber cumplido con la entrega de mercadería y que se descubre que el viceministro José Gilmer Calderón nombró a José Vega y habría presionado porque se quede en el cargo, todos buscan a un chivo expiatorio apropiado y que “pague” ante la opinión pública un desmadre escandaloso. ¿A quiénes se está protegiendo en las altas esferas?

¿Será el Congreso cómplice de una detención sin proceso administrativo ni judicial, sólo porque los ladridos de un ministro así lo piden para “tranquilizar” su conciencia mediocre que llora por salvarse él, hundiendo a Espinoza Jiménez? ¡Esta impostura es aberrante y degrada, aún más, la imperturbable corrupción ambiente en el asunto de marras!

Cuando Vallejos berrea por la cárcel, no de todos a quienes corresponde responsabilidad de firmas, gestión, compra y aceptación de lo facturado, sino sólo la de Espinoza Jiménez, pretende evitar, con impresionante sangre fría, ser interpelado y ¡censurado! y “mostrar” al país que él, promoviendo la carcelería del aludido, “ya actuó y metió tras las rejas a los rateros”. ¿Es el ministro de Salud, símbolo paradigmático, de la justicia en el Perú? O, es más bien ¿un episódico y tristemente célebre inútil, irresponsable, pusilánime y agringado operario de un capítulo nefasto de la historia de la burocracia pública del país?

¡Qué fácil jugar con la vida y libertad de los demás a condición, reprobable y abyecta premisa, de “salir” bien parado e “intocado” por el escándalo! Prueba de ello son las continuas invocaciones a meter en la cárcel a un médico (jamás se refiere a nadie más) que ha hecho en los últimos días el ministro Carlos Vallejos.

Empiezan las verdades a aflorar en el panorama. ¿Cómo se quiere linchar aún más, internando en la cárcel a Espinoza, si el tema de marras pasa por la compra de muchos millones a precios altos los días 16 a 18, fechas en que el ex jefe del SIS no estaba en Lima, no firmó ningún documento de solicitud de dinero al MEF que alegremente soltó el efectivo y, para colmo de imposturas, el ex titular de administración Vega, ha admitido y defendido su gestión en el Congreso?

Con un chivo expiatorio, linchado mediáticamente y detenido, si este abuso es permitido por la opinión pública, facilitado por el Congreso, promovido por el Ejecutivo, sin proceso administrativo ni judicial, de ninguna especie, comprobaríase la tenebrosa verdad que en Perú llueve para arriba. Y que vivimos en un país de acríticos, necios y bobos a quienes se puede comprar al peso, rematar sin que se den cuenta y estafar todos los días de su vida.

Sostengo, como lo haría cualquier persona, que Julio Espinoza Jiménez debe ser escuchado in extenso. Que sus testimonios se crucen con el de otros y que la meridiana claridad limpia se imponga a todo precio. Como suele ser costumbre, y confío en no equivocar la puntería, son 35 años que conozco la trayectoria profesional y política limpia de este médico, lapso más que suficiente para saber quiénes son pícaros y ladrones y ¡quiénes no! Pero que ahora quieran coronarle con la diadema inversa del escarnio y por culpas ajenas ¡me parece una barbaridad que hay que combatir!

El periodismo, en su día, debería hacer un mea culpa y actuar, también, las pruebas. Si Espinoza no estuvo en Lima los días de las álgidas compras, ¿de qué se le culpa? Si no rubricó la petición de recursos, como debió haber ocurrido y a nadie parece asombrar que no haya sido así, ante el MEF que sí los otorgó raudamente, ¿cuál es su responsabilidad? El propio señor Vega ha dicho que impulsó el estudio de mercado, la selección del proveedor, el pago de la mercadería, la devolución del cheque de garantía y ha defendido su gestión ¡sin mencionar a Espinoza Jiménez!, entonces ¿porqué se le presenta como culpable sin proceso alguno, norma elemental que preceptúa el derecho porque nadie puede ser condenado sin que se le oiga?

En cuanto al ministro de Salud Carlos Vallejos, ha dado pruebas suficientes de incompetencia y cobardías ante todo el país. Es hora que se vaya y que se enjuicie exhaustivamente su gestión, anexos y colaterales. ¿Quién dice que no hay mucho pan aún por cortar?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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