“La migración peruana ha instalado en el imaginario chileno la impronta de nuestra cultura, de nuestras comidas, nuestra música, nuestra forma de hablar. Ha creado una idea positiva del Perú que motiva a miles de chilenos a visitar nuestro país para conocerlo mejor. Nuestros migrantes debían ser considerados nuestros mejores promotores de imagen en Chile”, afirmó el señor Hugo Otero (¿embajador o publicista-peón de los del sur?) en entrevista exclusiva para la agencia noticiosa Andina desde Santiago.

Menos de dos meses atrás en el programa sabatino Fuego Cruzado se mostraron imágenes de cómo en plena Plaza de Armas de la capital chilena se hacía mofa pública de los peruanos y se los llamaba con dicterios. ¿Habrá acabado, tal como dice sentencioso el publicista-peón esa costumbre que tiene más de 130 años de práctica en el país vecino del sur? ¡Enhorabuena si así es!

En El Mercurio diario vinculado a los militares, especialmente al Ejército chileno, se dio cuenta de una “moda” que tiene como protagonista al Perú y se hace mención de escritores funcionales sin ningún compromiso militante con la patria o con su historia y se hace una radiografía epidérmica y coyuntural de lo que acontece por estos pagos. Con la lógica normal de los vendedores de sebo de culebra ¿hay que tomar como referencia lo que dice un diario sureño para aprender de cómo anda la realidad nacional? ¿tuvo algo que ver el publicista-peón con esta coincidencia que Andina se encarga de poner en evidencia factual?

Andina refiere que para Otero “Una nueva ciudadanía peruana-chilena está surgiendo en Chile producto de años de emigración hacia el país del sur, y que hoy vive en armonía en esa sociedad, contribuyendo a su desarrollo económico”. Agregó “Ahora decenas de miles de peruanos que han alcanzado la residencia definitiva, tienen el derecho a voto en las elecciones locales. Este hecho, es un fenómeno social inédito e inimaginable hace veinte años. Es demostración de la profundidad de los nuevos lazos que se están entretejiendo entre los dos pueblos”. Yo pensé, con inocencia de modesto observador, que los peruanos en Chile se fueron allá porque aquí no encontraban trabajo y, tal como lo ha reconocido el publicista-peón de marras tributan y enriquecen al Estado vecino, como es natural y como ocurre aquí con quienes pagan impuestos y son de nacionalidad chilena viviendo en Perú.

La agencia noticiosa destaca que “El año pasado el gobierno de Michelle Bachelet inició un proceso de regularización de unos 20,000 inmigrantes ilegales, la mayoría proveniente de Perú, en un gesto que fue considerado de amistad por las autoridades peruanas”. Supuse que cualquier Estado nacional vigila mejor a los No Nacionales y controla su tributación si sabe de su residencia y evita, policial o edilmente, cualquier atisbo de organización local a la que pueden llamar desestabilizadora o de cualquier modo. ¿Sabrán los de Andina y el publicista cómo Antofagasta fue poblada hasta que la minoría dueña boliviana se convirtió en microscópica nada que fue barrida por los hechos consumados en el siglo antepasado? Hay bondades que tienen que ver mucho más con regulaciones migratorias y exigente supervisión militar que con gestos de amistad.

¿Y ahora qué sigue? ¿que los peruanos avecindados en Chile aprendan historia del Perú en textos impregnados de una cultura de paz que borre el pasado, maquille crímenes y barnice el presente, a poquísimos meses de la presentación pública de memorias por la demanda peruana por delimitación marítima al país austral en la Corte Internacional de Justicia de La Haya?

El ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros habla del extravío del componente nacional en el comportamiento de la diplomacia frente a Chile. ¿Qué es Perú para el país sureño?: su enemigo natural, la alacena en la que hay gas, agua, campos fértiles, y sobre el que debe ejercer su comportamiento histórico tradicional. Para que eso ocurra necesita de gobiernos adláteres, serviles, tributarios e ignorantes de lo que la historia enseña y el periodismo mudo calla. Los ciudadanos comunes y corrientes, lejanos al etiquetado idioma diplomático, simplemente tildamos de traición a estos devaneos indignos con la historia y con la memoria de quienes murieron por la patria. La complementariedad jamás será sincera si no junta elementos de ambos países. Será abusiva y desleal si hay desequilibrio y será proditora si como hoy ocurre, mucho antes de la pelea, ya están sacando banderas blancas de rendición quienes no aprendieron jamás a tener pantalones y espíritu indomeñable y voluntad férrea de victoria.

La II Campaña de La Breña demostrará su presencia inmortal y serán los Cáceres de nuestro tiempo los que, látigo en mano, castiguen las felonías contemporáneas y enseñen a las nuevas generaciones cómo se pelea con dignidad y se usa nuestras fortalezas como herramientas invictas de cualquier negociación.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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