Que el gobierno, vía su canciller García Belaunde y que el presidente García Pérez, por alameda telefónica, hayan protestado su enojo a la mandataria chilena Michelle Bachelet por las declaraciones de hace dos años en convite particular del general Edwin Donayre marca el inevitable precedente de qué ocurrirá el 2009 cuando se produzca la conflagración jurídica en La Haya. Aquí pareciera eso no importar, sin embargo la lógica es abrumadora: Troya va a arder a pesar de las expresiones diplomáticas, siempre premunidas de mentiras y con la presencia tradicional de soplones nativos que no dudan en construir de un ridículo un ¡impase de Estado!

Hay vergonzosa coherencia indudable en este comportamiento cipayo. En soledad impresionante (que acompañé por la vía radial) César Hildebrandt señaló su protesta ante las claudicantes frases de Alan García cuando sostuvo con desparpajo frívolo que no se debía hacer críticas a los chilenos porque podían montar en cólera. Semejante estupidez mereció, como era evidente, la ira iracunda –y justísima- que prodigó Hildebrant. Preguntado, enhebré frases de condena a la impostura. Algún soplón cuelga un vídeo de hace dos años y extrae de una celebración social frases del general Donayre y por eso el canciller García Belaunde, un cadáver perfecto, y el mandatario Alan García compiten en ver quién da más sentidas y aleladas “disculpas” a Chile. ¿A qué imbécil puede ocurrírsele que aquí se piensa así sobre los chilenos? ¡Hay que ser un retrasado mental para “elucubrar” así!

No ha mucho que los candidatos a alcaldes en Santiago se expidieron en términos más bien palurdos, racistas e inaceptables sobre las decenas de miles de peruanos que viven en Chile. ¿Qué dijo el canciller García Belaunde? ¿qué otro tanto hizo el embajador Hugo Otero? ¿nos persuadió de lo que afirmó el presidente García? ¡Nadie dijo nada! Personalmente y por email envié mi alarma a un ex canciller sobre la gravedad del asunto. Prometió aquél que iba a editorializar en su próximo artículo. Debo suponer que, como no puso año, éste podía tener lugar para dentro de 4 ó 5 lustros. ¿Creerá que su vigencia es tanta, si es que alguna vez disfrutó de semejante aura mediática? ¡Qué despelote!

Si lo que ha ocurrido causa el pase al retiro del general Donayre y excusas al por mayor, tributarias y humillantes con el país del sur ¿puede alguien prever qué pasará el 2009 cuando se lea la memoria de Perú en la Corte de La Haya por el dirimendo límitrofe planteado por Perú a Chile? ¡Qué irresponsabilidad la ambiente en los medios periodísticos nacionales! Y aunque venimos escribiendo y alertando sobre estos acápites, casi todo el mundo prefiere hacer oídos sordos como si eso pudiera acallar la ventisca tormentosa que se nos viene encima.

Según la presidenta Bachelet ya su gobierno recibió las “explicaciones” de García Pérez. ¿Qué había que explicar sobre una cita privada, coloquial y de ninguna implicancia estratégica o militar? Ocurre que aquí los soplones, no se sabe si son gratuitos o pagados con dineros foráneos o fletados por las organizaciones de nuevos gángsteres, tienen patente de corso y mientras que no se afronte ese peligro de manera radical y directa, seguirán produciendo su labor de zapa que en términos de sociedades son signos cancerosos de descomposición ineluctable. ¿Hay algún ministrejo metido en la fiesta de cantantes y quinta columnas?

¡Abajo el soplonaje!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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