Rompiendo con 50 años de política del Partido Liberal, el nuevo gobierno japonés conformado por el Partido Demócrata tiene la intención de reequilibrar las relaciones entre Japón y Estados Unidos.

Consciente de sólo podrá lograr ese objetivo si cuenta con un fuerte apoyo popular, el primer ministro Yukio Hatoyama ha decidido revelar la existencia de relaciones de subordinación.

Hatoyama anunció en conferencia de prensa la creación de una comisión investigadora encargada de comprobar si existen o no tratados secretos entre Tokio y Washington. En caso de que existan tales acuerdos, los quince investigadores que componen esa comisión tendrán que hacer público su contenido así como los documentos que expliquen en qué contexto se firmaron. Para ello, los miembros de la comisión investigadora tendrán acceso a todos los archivos [japoneses], incluyendo los de la embajada de Japón en Washington.

Al parecer, existen por lo menos cuatro tratados secretos entre Estados Unidos y Japón sobre: 
 
- la ayuda logística que Japón prestaría a Estados Unidos en caso de guerra contra Corea; 
 
- las condiciones de alquiler y de restitución de las bases militares estadounidenses [en Japón]; 
 
- el uso de la base de Okinawa por parte de las fuerzas nucleares estadounidenses; 
 
- el tránsito de armas nucleares estadounidenses a través de Japón.

Se supone que gracias a los tratados secretos bilaterales tanto los bombarderos estratégicos del Pentágono como sus submarinos portadores de armas nucleares han venido utilizando el espacio aéreo y las aguas territoriales de Japón desde 1960, en violación de la Constitución japonesa.

La comisión investigadora japonesa tendrá que examinar más de 3 600 expedientes y debe presentar sus conclusiones a finales de noviembre.