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No hay dudas de que en materia de turismo, la Isla se ha impuesto a múltiples contratiempos y exhibe al cierre del primer cuatrimestre un repunte saludable en el giro, una de cuyas ventajas competitivas deviene de su capacidad demostrada de paliar con éxito y en breve tiempo los ciclos de crisis.

A pesar del crecimiento de la competencia en condiciones desventajosas, del difícil escenario económico en el que se desenvuelve el país, el cambio climático y de no poder acceder al 50 por ciento del mercado turístico del Caribe, la Antilla Mayor ha campeado el temporal y reverdece laureles, cual locomotora de la economía doméstica, en nada ajena a los nefastos azotes globales de hoy día.

“Cuba se ha impuesto a esos contratiempos", subrayó la semana anterior Manuel Marrero, ministro del sector, quien anunció que el cuatrimestre inicial del año fue histórico, con la recepción de más de un millón de viajeros (1 053 000).

"Ha sido sorprendente porque comenzamos con un enero y febrero malos, realmente malos, pero marzo y abril fueron muy buenos", reconoció el titular.

Así de sencilla transcendió la buena noticia, cual un bálsamo efectivo, pues ya los expertos y quienes no lo son también, estaban bien preocupados por tan fatídica arrancada del 2010.

Las autoridades cubanas decidieron seguir apostando al fortalecimiento de la industria sin chimeneas con opciones como las marinas, los campos de golf y otras inversiones turísticas; mientras buscan diseñar la estrategia más adecuada para sacar adelante la deprimida esfera azucarera, definitivamente desplazada por el rubro del ocio, que genera ingresos anuales por unos dos mil millones de dólares y da señales de buena salud.

Los resultados del período enero-abril no hacen más que certificar las fortalezas de la rama, que cerró el 2009 con un alza del 3,5 por ciento, cuando a nivel mundial la actividad se contrajo un 4,3 por ciento.

Abanderado por los mercados, Canadá emite ya cada 12 meses el solo casi un millón de veraneantes. Europa, en cambio, se ha quedado atrás y únicamente España manifiesta un aumento, conforme sucede con los emigrados cubanos, convertidos en uno de los segmentos más importantes, así como el mercado interno.

A ello se suma la tendencia al alza en territorios de la región como Argentina, Colombia, Chile y Perú, los cuales incrementan su potencial. No obstante, aún quedan apreciables reservas por explotar en otras direcciones como son los casos de Brasil, Venezuela y México. Igualmente, Rusia, China e India se localizan en la mirilla del Destino cubano.

Y si de otras novedades se trata, la Feria de Turismo FITCUBA 2010 —recién finalizada— fue el ámbito idóneo para dar a conocer que a las 50 mil habitaciones alistadas de momento, se agregarán otras 20 mil, en el próximo lustro; amén de otros esfuerzos inversionistas en marcha para convertir a la bahía de La Habana en un extraordinario puerto turístico, mejoras en los aeropuertos de Varadero y la terminal dos del “José Marti” y de la continuación del rescate de inmuebles patrimoniales en los diferentes polos.

Tales planes devienen otras fases del desarrollo turístico local, no en balde incluido entre los más importantes y dinámicos de Las Américas y el Caribe, pues en dos décadas logró ascender 14 posiciones hasta alcanzar el noveno sitial de preferencia entre los destinos de la región.

Precisamente, en los últimos dos decenios, la Isla recibió a 29 millones de visitantes de más de 70 países, etapa en la cual la nación apostó por un turismo sustentable, seguro y consciente de pasados, presentes y futuros retos.

Por ejemplo, en temas de calidad, infraestructura y conexiones aéreas, que, sin embargo, no han impedido que por seis años consecutivos el Destino Cuba rebase sin dificultades la cota de los dos millones de llegadas internacionales.

Agencia Cubana de Noticias