¡Al Rescate del Aprismo!

por Jesús Guzmán Gallardo; [email protected]

8-10-2010

A los compañeros que leal y combativamente han contribuido al esclarecimiento de nuestra actitud frente al oscurantismo representado por quienes son producto del desconocimiento absoluto de la doctrina aprista y se mueven en función de personalismos o están al lado de la falta de ética en la política como pésimos intérpretes de Maquiavelo, les expreso la gratitud de los verdaderos apristas que están indignadamente preocupados por el destino de nuestro Partido.

La debacle acontecida el 3 de octubre en las elecciones ediles y regionales en todo el Perú, ha sido una tragedia sin excusas que tiene culpables, traidores y felones a los que hay que señalar por calles y plazas. No hacerlo constituye una vergonzosa declaración de complicidad. ¡Es hora de pasar a la acción!

Sé que es una labor difícil, a veces frustrante, pero es un deber moral ineludible y a la vez pedagógico, que se empina por sobre la codicia, la ira y la soberbia que han caracterizado a los politicastros de nuestra vida republicana, que siempre recusamos y que hoy, lo digo con vergüenza ajena, están y pululan en nuestras filas.

Saludo la valentía y el desinterés de los hombres y mujeres que participaron en la justa, pero hay que ser conscientes que estamos frente a una nueva prueba que el devenir nos ha impuesto y que hay que enfrentar enseñando con ese ejemplo que hace dignos a los grandes.

Enarbolamos con orgullo, y esa es nuestra credencial, haber sido formados por maestros insignes de vidas transparentes, de haber sido probados en las lides juveniles sin mostrar un ápice de cobardía sosteniendo y difundiendo nuestros ideales en cualquier escenario que nos imponían los acontecimientos que nos tocó vivir y lo subrayo por que allí que signa la impronta indeleble que nos retrata hoy en la madurez.

No nos ganó la ambición mezquina de los que viven con prisa y buscan la gloria fácil a cualquier precio como ocurre con quienes han hecho en el Partido, de la política ¡vil negociado culpable! Hicimos de los valores de lealtad y humildad y razones por la que nadie puede enseñarnos lo que es el desprendimiento en aras de los principios supremos, menos los que han preferido la claudicación y el contubernio que llevan a la corrupción y traición inevitable que alterna con el enriquecimiento ilícito.

Hay quienes se llenan la boca y dicen haber conocido a Víctor Raúl, sin presentar ninguna prueba en sus actos públicos y privados que lo verifique. Puede que hayan revoloteado como moscardones impertinentes a su alrededor, es posible, como cientos de miles y millones, que lo hayan visto y escuchado, pero ¡no aprendieron nada! ni les sirvió de algo. Los que realmente conocieron a Haya de la Torre llevan tatuados en la mente y el corazón las cualidades y virtudes que lo hicieron líder indiscutible, su recuerdo opera como contralor de sus conciencias y hace que se refleje en sus vidas privadas como públicas.

Es por todo esto y con la autoridad que da la consecuencia, que me permito llamar la atención sobre los actuales sucesos que no son otra cosa que la inferencia lógica de lo que han hecho con el Partido los actuales dirigentes y funcionarios, que venimos denunciando hace varios años, y también de lo que debemos enfrentar en el futuro.

¡Ya pasó el tiempo de solicitar que reaccionen, ha llegado el momento de pasar a la acción! Y esto principia por desconocer definitivamente a los que han usurpado la conducción del Partido y señalarlos como responsables de la debacle electoral además de haberlo sumido en el estigma como resultante de su incapacidad moral y de gestión.

¡El pueblo aprista ya sabe hoy dónde está la traición y quiénes son los Judas que lo han vendido!

Por lo tanto, sin mediar renuncias, deben ser expulsados por la militancia y sus nombres borrados de los padrones para siempre, de lo contrario estaremos asistiendo a la extinción de una esperanza para los desposeídos y marginados así como al despilfarro de una doctrina que, paradójicamente, este mundo cambiante ha reafirmado con luces potentes y esclarecedoras. Como el Cid Campeador, Haya de la Torre, gana batallas desde el más allá.

¡Acto seguido, señalar sin titubeos, como responsable principal de la destrucción de nuestra organización al ciudadano Alan García Pérez!

En razón directa de sus actos, aquél, ha dejado de ser aprista para convertirse en gonfalonero de la derecha retrógrada y al servicio de todos los imperios.

Abona, a esta afirmación, que el señor de marras, ha utilizado al Partido en beneficio propio, vale decir al servicio de sus propias y oscuras estrategias sin importarle un bledo la demanda popular.

Y como si fuera poco y escandoloso lo anterior, se ha enriquecido en connivencia con el poder económico al cual él llama, impúdicamente: “sus amigos”.

Este individuo es el mayor culpable de haber dejado a los apristas de base abandonados y sin dirección en este último proceso electoral empujándolos a una situación de orfandad política que sólo sirve a sus designios nefastos, piezas de ese “vil negociado culpable” que Haya de la Torre advertía desde el 3 de octubre de 1923 en carta desde la isla San Lorenzo, donde purgaba carcelería.

En nombre de Al Rescate del Aprismo invoco a no esperar que llamen a un congreso extraordinario y transparente, porque no lo van a realizar. Nada limpiamente.

Lo más pronto posible las bases deben auto-convocarse, de abajo hacia arriba y cristalizar, en franca rebeldía, una convención o congreso donde se debata ideológicamente, se expulse a los que han delinquido, se haga un deslinde inmediato y se recomponga el frente único con los trabajadores manuales e intelectuales de los cuales está alejado, para así salvar al Partido de su desaparición de la escena política.

¡Basta ya de cobardías! Una situación como la actual no tiene espacio para los temores o los miedosos. Los apristas fueron siempre reconocidos por su coraje y decisión en momentos difíciles. Haya de la Torre y los mártires del aprismo dieron el ejemplo y nos están observando.

¡Mi renuncia categórica a cualquier aspiración personal!

¡No competiré para ninguna candidatura sea cual fuere su especie ni me seducen las pitanzas episódicas, frívolas y corruptas que a otros sí!

No iniciamos esta lucha pensando de manera personal. Hay muchos compañeros con los pergaminos necesarios para ser depositarios de la confianza de la militancia aprista.

Reafirmar la ética aprista no pasa por veleidades de ese tipo. Es y será suficiente recompensa ver al Partido de nuestros amores debidamente enrumbado y genuinamente al servicio del pueblo del cual nunca debió apartarse. Condené siempre los individualismos, preferí siempre la humildad que a muchos incomoda, la hice una constante en mi vida y así seguiré hasta la muerte.

A los jóvenes del partido, aquellos que no han envejecido a temprana edad, aquellos que siguen siendo jóvenes a pesar del tiempo transcurrido, les insto a levantar de nuevo los estandartes y códigos de la moral revolucionaria aprista que hizo, a los muchachos apristas que nos precedieron, rendir la vida antes que traicionar nuestro ideario.

¡Desafíen el temor de ser llamados radicales que eso es mil veces mejor que ser señalados como convenidos o conformistas!

Un joven es siempre rebelde por antonomasia y sabe poner el dedo en la llaga sin miedo alguno, no olviden que la vanguardia aprista en las tiranias y dictaduras fue la pléyade de jóvenes como Perico Chávez, Juan Mac Clean Bedoya, Celso Albinagorta, Manuel Serna, entre muchos, que con su heroismo hicieron realidad palpable el lema japista: “Nada por mí, todo por un Perú justo y libre”.