No sólo es ilegítima candidata la señora Mercedes Aráoz. También es huérfana de “formación política” como ha puntualizado con meridiana y sincera opinión el legislador Mauricio Mulder. Entonces ¿qué hace en una lid política una persona que carece de la condición elemental para esa clase de peleas? Jamás ha leído alguna opinión de Haya de la Torre sobre cualquier tema, ella misma dijo que “no era especialista” en Víctor Raúl, ni ninguno de sus libros por la presumible circunstancia que, a pesar de su cincuentena de edad, su curiosidad no le había llevado a investigar sobre quién fundó el movimiento que ahora dice representar.

No son pocas las veces que Aráoz opina y, a pocas horas, los capitostes enmiendan su plana y ella, entre dientes y con mal humor, se ve forzada a admitir que el Partido tiene su propio “pensamiento”. En suma, el mandato es menos que simbólico, cuasi nulo, hasta de irrisorios perfiles.

Lo dicho por Mulder no es atribuible sólo a él ¡de ninguna manera! ¡En Perú ya hay quienes viven sempiternamente de la cansada ubre del Estado! Lo aprovechan al máximo, hacen cuchipandas robándole al pueblo y son los que han convertido la política en el “vil negociado culpable” de que abominaba Haya de la Torre desde 1923. Mercaderes en cualquier templo necesitan inmunidad, impunidad y complicidad para cubrir sus fechorías, barnizar sus exacciones y cohonestar mandatos legislativos que de aquello sólo tienen el nombre pues la verdad es que son genuinas termitas expoliando los dineros del contribuyente.

¿Quién impuso a una señora extraña, ajena, absolutamente disímil de cualquier sentimiento popular o desde abajo, como “candidata” del Apra para el 2011? La respuesta es simple e inequívoca: Alan García Pérez. Un conciliábulo de compadres, no ha mucho, la “ratificó” violando la ley de partidos y todos los procedimientos lo que hacen muy tachable a Aráoz. ¿Piensa diferente el señor García que sus socios, sobre doña Mercedes? ¿cavilan con distinto signo esos, respecto a la urgente intención del hoy aún presidente? Me temo que la realidad es una sola muy dura, fría, cínica y en contra de cualquier principio hayista: ¡por supuesto que no!

¿Qué necesita Alan García Pérez?: ¡terminar de destruir el sentimiento militante histórico de la Alianza Popular Revolucionaria Americana! Comenzó intrigando apenas muerto Víctor Raúl, dividió a los veteranos, forjó con mano artera la oprobiosa derrota de 1980 con Armando Villanueva a la cabeza y a posteriori se encaramó, con la ayuda de no pocos cómplices, adláteres y tontos útiles, al frente del Partido para proseguir aniquilándolo. La crónica de 1985-1990 es un largo rosario de hechos escandalosos que vincula, por vez primera desde 1930 y bajo la presidencia de Alan García, al Apra con la corrupción abyecta. Y este quinquenio que se cumplirá el 2011, deja al anterior, como una pálida muestra de lo que es capaz un conjunto de langostas cuando se trata de pulverizar los campos feraces. García embute a Araóz ¡para perder y subrayar su “supuesta” capacidad locomotora el 2016! ¡Cómo si el mundo, el Perú o el continente girara alrededor de un megalómano desenfrenado!

Es fácil inferir, entonces, que a todos conmueve y amalgama la ambición y consuelo de “pescar” curules para blindar la gestión gubernativa que está en su quinto año. Eso y no otra cosa pretenden García y sus muy bien disciplinados escuderos, partícipes, amigotes y firmes prohijadores de no pocos desmanes, riquezas súbitas, viajes al por mayor, desverguenzas impresionantes y olvido total –y generalizado- del pueblo humilde y más pobre.

La señora Aráoz es una tecnócrata funcional a las grandes empresas o dinámicas geopolíticas en que Perú es sólo vasallo y tributario de esquemas, despensa de materias primas, mano de obra barata y con escasa especialización. Mauricio Mulder ha confesado con sinceridad cortante que ella no tiene “formación política”. ¿Qué hace entonces al frente y representando al Partido que alguna vez cobijó a los mejores políticos decentes y creativos de América Latina? La palmaria expresión de Mulder evidencia que todos ellos reconocen a una tonta útil huérfana del más elemental entrenamiento para estas labores. ¡Qué bajo han caído quienes usan cualquier tabla de salvación que prodigue curules y blindajes no contra la persecución en la lucha por la justicia, sino para no ir a pasar largas temporadas tras los barrotes por la comisión de hechos en los que se presumen asaltos a mano armada con dedicatoria, visitas particulares a empresarios en sus hoteles y demás hedores inocultables!

¿Persistirá la señora Aráoz su en su “candidatura” mientras navega en océanos de irrespeto hacia ella, mangoneos groseros y vistas gordas de tantos mercachifles que sólo quieren vivir del Congreso y a quienes no les importa ¡la más mínima pizca! qué ocurra con ella o su prestigio “carismático”? No llame la atención que en cualquier momento confirme anteladas renuncias. Total, el intercambio de favores, cuyos volúmenes son desconocidos, ya está hecho. Y eso sólo lo saben el titiretero gordo y bipolar y la carente de “formación política”.

Tomar a lo serio cosas del Perú decía Manuel González Prada. ¡Y tenía razón!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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