En la frívola edición Nº 158 de la Revista Cosas de Bolivia, aparece una serie de declaraciones de nuestra embajadora en el altiplano la señora Silvia Alfaro Espinosa que más que nos enorgullezca, la verdad nos sorprende especialmente su falta de conocimientos en historia diplomática y geografía. Repitiendo, los mismos errores el día 21 de agosto de 2011, en el diario Los Tiempos de Cochabamba.

La exitosa Misión Rodríguez Cuadros, fue sucedida por la de la hoy embajadora Alfaro quien nos ha sorprendido con las siguientes frases que son de antología:

1) “Lo que Perú tiene con Chile en La Haya no tiene nada que ver con lo que puede ser la aspiración de Bolivia de tener una salida soberana útil al Océano Pacífico por el norte de Arica, y digo por el norte de Arica, así de claro, porque ésa es la única situación en la que Perú tendría que decir algo o no. En cualquier otra opción no tiene nada que decir.” (Revista COSAS Nº 158)

La verdad es que de claro no tiene nada, sino más bien confunde y desconoce la geografía y los tratados firmados. ¿De qué habla la embajadora Alfaro, de la Provincia de Arica o de la Ciudad de Arica?. Se conoce que de acuerdo al Protocolo Complementario del Tratado de 1929 en su artículo 1º, establece con claridad “no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, …, quedan bajo sus respectivas soberanías…”. Si nos referimos a la PROVINCIA de Arica al sur de ella queda Tarapacá, territorio que no está comprendido en el Tratado, y al norte se encuentra Tacna. Entonces de acuerdo a lo que dice la embajadora Alfaro, ¿estamos acaso hablando de territorios peruanos para ser cedidos?. Por otro lado, si nos atenemos a que nuestra bella funcionaria se refiere a la CIUDAD de Arica, al sur de ella limita con la caleta Camarones, territorio que se encuentra dentro del Tratado de 1929 y por ende Chile para ceder esa porción, necesita del “ACUERDO” previo con el Perú. Del mismo modo para que Chile pueda ceder parte del norte de la CIUDAD de Arica donde se encuentra el río Lluta ubicado al norte de Arica, también debe haber un ACUERDO previo con Perú. Si nuestra agraciada embajadora Alfaro hubiese leído un poco sobre cómo fue la negociación de 1929, sabría que ya en aquella negociación, se pretendía obtener un puerto para Tacna, siendo inútil la construcción de uno viable, por las inclemencias de la naturaleza, y como se sabe esas inclemencias siguen siendo las mismas. Debemos recordarle a nuestra embajadora que la proposición del “puerto útil”, es una posición boliviana que a nosotros no nos compete.

2) “Todos sabemos que en el Tratado de 1929 entre Perú y Chile hay un protocolo en el Artículo 1º donde se establece que tendría que haber una consulta previa entre los dos países, si es que tuviera que haber una sesión de esos territorios a una tercera potencia que, obviamente, entendemos que sería el caso de Bolivia, y ahí no sería obstáculo.” (Revista COSAS Nº 158)

La verdad es que TODOS los desinformados o TODOS aquellos que no conocen las negociaciones de su país, creen que Chile solo debe de CONSULTAR al Perú sobre alguna sesión territorial de la Provincia de Arica. El Protocolo Complementario del Tratado de 1929 es claro en su artículo 1º donde se establece el ACUERDO previo, es decir que Chile y Perú deben de acordar de redactar un Tratado para que esta posible cesión territorial pueda ser viable. No es pues realista creer que el Perú solo debe decir un SI o un NO.

3) “Ciertamente la Confederación Perú-boliviana es un capítulo muy importante en nuestra historia, de hecho es de la parte más importante en nuestra historia común y creo que debemos estar orgullosos de que alguna vez Bolivia y Perú intentaran, quisieran estar más juntos de una manera, digamos, más políticamente concertada; no se pudo, no se logró” (Revista COSAS Nº 158)

La Confederación Perú–boliviana, fue un capítulo importante para Bolivia, porque tal como fue concebida era básicamente para mantener en hegemonía a ese país y para disminuir el poder del Perú, por eso que el Perú fue partido en dos estados, el Sur y el Nor Peruano. De haber habido una paridad debieron también dividir Bolivia, lo que Santa Cruz nunca quiso. Como peruano no me siento orgulloso de aquel capítulo triste de nuestra historia donde se permitió semejante torpeza de política internacional dejando de lado la unidad de nuestra República. De lo que sí podemos sentirnos orgullosos es que en negociaciones de 1880 en pleno conflicto contra Chile, nuestro aliado como último gesto por concretar la alianza de 1873, firma en Lima un Protocolo sobre Unión Federal entre ambos estados, este pacto que nace de la desgracia y la necesidad, tiene la singularidad de respetar la unidad de las repúblicas contrayentes. 4) “Perú no va a tener nada que ver salvo que deba ser consultado en función del artículo primero del protocolo complementario del acuerdo del 1929. Y sólo en esa situación.” (Diario LOS TIEMPOS, 21 de agosto de 2011). Nuestra embajadora insiste en usar la palabra CONSULTA, cuando esto no corresponde a la realidad. Ya se ha explicado que la palabra técnica a usarse de acuerdo al Tratado es “ACUERDO”. Para una mayor información es necesario remitirse a un interesante artículo del embajador Manuel Rodríguez Cuadros quien explica con claridad la diferencia entre uno y otro concepto. 5) “Nosotros estamos al lado de Bolivia, siguiendo de cerca toda su problemática y todo el tratamiento que vienen haciendo del asunto. Pero inmiscuirnos en un asunto que es estrictamente entre Bolivia y Chile no veo cómo” (Diario LOS TIEMPOS, 21 de agosto de 2011). Podemos estar de acuerdo con nuestra diplomática en no inmiscuirnos en temas de terceros, pero aquello de proponer que “estamos al lado de Bolivia” no nos parece correcto. La postura de Bolivia es definitivamente antihistórica y contra el derecho internacional. Bolivia firmó un Tratado en 1904 donde permitió a Chile la construcción del ferrocarril de Arica a La Paz, vía férrea que permitió la hegemonía de Chile en Arica y que justamente Bolivia dio la cualidad de soberano a Chile en ese territorio que era reclamado por el Perú. Es más, Bolivia cedió su litoral sin que haya un solo disparo, sin que su capital esté ocupada y sin el sable del vencedor que le obligaba a firmar un pacto de cesión territorial. Bolivia cedió su litoral a cambio de concesiones, ferrocarriles y dinero. No podemos pues estar al lado de quien firmó un Tratado con las solemnidades del caso, y que hoy llama a negarlo y hasta con demandar al Estado con quien lo firmó. El Perú debe estar al lado de la ley, el orden y el respeto a los tratados, lo contrario significa solo inestabilidad y tragedia. 6) “Ahí es importante tomar en cuenta que el acuerdo establece que no es solamente un asunto en el que se tenga que hacer una consulta a Perú en territorios que fueron antiguamente peruanos, también hay contenidos de derechos de servidumbre de Perú en la zona de Arica, que, cuando dejó de ser peruana, se desmembró el acceso al mar de Tacna. La salida natural de Tacna al mar era a través de Arica, por lo que por el Tratado Tacna tiene ciertos derechos de servidumbre”.(Diario LOS TIEMPOS 21 de agosto de 2011)

Pareciese que nuestra representante conociera algo sobre la diferencia entre Acuerdo y Consulta. Pero confunde acceso al mar de Tacna, con servidumbres y lo que fue la salida natural de Tacna antes de que se llegara al acuerdo de 1929. Lo irrisorio de esta parte de su declaración es que afirma que “Tacna tiene ciertos derechos de servidumbre”. ¡No embajadora!: Tacna no tiene servidumbres en Arica, las tiene el Perú. Por otro lado, no es verdad que haya “ciertos derechos de servidumbre”, el Perú tiene Servidumbres Internacionales en Arica entre ellas las de acueductos y las de ferrocarril, sería ideal que sólo se le alcance el texto de Alberto Ulloa Sotomayor de Derecho Internacional Público que parece no conocer, no obstante su especialidad diplomática, y allí encontrará los derechos peruanos de servidumbre en Arica, que no son “ciertos” sino reales.

No obstante el cargo de máxima representante de nuestro país en Bolivia, cada vez que se refería al presidente de la República solo menciona el nombre del mandatario como si se tratara de alguien a quien trata con familiaridad y no dice su apellido como debe ser en el contexto diplomático en que se encuentran sus entrevistas. Dudamos mucho que la embajadora crea que el apellido del presidente del Perú sea Ollanta.

Pero no todo puede ser negativo en estas entrevistas, en “Cosas” donde se presentó elegantemente vestida como para una sesión de fotos, se ha podido apreciar la serenidad de su rostro y la belleza de la mujer peruana; y en la visita que hiciera al diario “Los Tiempos” llamó la atención el elegante traje que solo una dama distinguida sabe lucir. Es posible que después nos sorprenda con una exposición de su colección de sillas en miniatura donde destaque su tesoro más importante, el exquisito modelo “panton” verde limón.

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