Autor: Álvaro Cepeda Neri * Sección: Conjeturas 25 NOVIEMBRE 2011

Bailan al mismo son de la complicidad: Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del Distrito Federal, y Alonso Lujambio Irazábal, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), quienes junto a Sáizar, Chávez Castillo, Leal Fernández se han coludido para echarle montón a los residentes del Barrio de la Conchita, en la delegación Coyoacán (administrada por Raúl Flores, otro implicado en la maniobra), porque insisten en la construcción de un supuesto centro cultural ¡con bar! (quizá con sexoservidoras) y muy probablemente una narcotiendita, al amparo de una librería, auditorio y cafetería en la calle Fernández Leal, número 43.

Los vecinos de ésta y alrededores han recurrido al Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Distrito Federal para ejercer el derecho de petición e impedir que se siga construyendo en un terreno de 1 mil 400 metros cuadrados ese camuflaje de centro cultural que lleva visos de un negocio apadrinado por Sáizar, de quien depende Educal y al que Seduvi autorizó las obras (que al funcionar alterarían la paz pública), y concedió el cambio de uso del suelo de habitacional a equipamiento de servicios (que el vivales de Chávez Castillo puede trucar para, sin librería y con disfraz de centro cultural, establecer un centro comercial con cantina, caldo de cultivo para el narcomenudeo).

Los vecinos que promovieron la demanda de nulidad recibieron como primera resolución que no tienen un “interés legítimo” ni legal en el asunto. Por ese acto, dos de las cuatro magistradas de dicho tribunal (que dejaron en la indefensión a los habitantes de esa zona que pagan sus servicios, y por lo tanto actúan conforme a la legalidad), desecharon el procedimiento y no profundizaron en el problema, que es un manojo de irregularidades, arbitrariedades e ilegalidades de Conaculta, Seduvi, la SEP y Educal. Y para terminar, parece que también el presidente Felipe Calderón protege a Educal, pues entre la telaraña de intereses está el hilo religioso que conduce a las entrañas del Partido Acción Nacional.

La complicidad en la construcción de esa obra (donde un albañil fue privado de la vida), huele a corrupción y maniobras para más negocios perredistas-panistas, con la participación de Conaculta, la SEP (donde es inminente el relevo de Lujambio), la Seduvi y, como factor común Educal, que recibe el subsidio federal y que ante el final del panismo se apresura en levantar su “centro cultural con bar” para, una vez cambiado el uso de suelo a operaciones comerciales y giros negros, fomentar en la delegación Coyoacán la “cultura” de las bebidas alcohólicas, el narcomenudeo y los antros.

Dos años han luchado los vecinos contra esa plaga, y seguirán, con todo y que el Contencioso Administrativo sea cómplice. Están tocando a las puertas de los Tribunales Colegiados; después, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y si es necesario, ante instancias internacionales, porque ya hay una transgresión a los derechos humanos aunado a las violaciones procesales administrativas.

*Periodista