Después de haber promocionado la película que él mismo dedica, según sus propias palabras, al milagro libio, Bernard-Henri Levy arremetió violentamente contra Vitali Churkin, el representante de la Federación Rusa ante la ONU [1].

«Hay cretinos…, estaba leyendo un despacho de la AFP o de Reuters hace un momento, el embajador ruso en Naciones Unidas dice que pronto darán a conocer la confesión de los que realmente armaron a los rebeldes sirios. ¡Imbécil! ¡Cretino! Siempre la misma idea, el complot

«El verdadero complot es este que le estoy diciendo: gente que vivió Bosnia como una herida en el corazón y que no querían verla repetirse [en Libia y en Siria]».

Para BHL, el hecho de pensar que las guerras responden a estrategias políticas equivale a apoyar una teoría del complot. Para el amante de la estética que es BHL, las guerras deberían ser obras de arte: meras reacciones emotivas de dirigentes políticos considerados individuos autónomos, y no representantes de intereses colectivos.