8. julio, 2012 Autor: Fabio Barbosa Opinión

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El de Felipe Calderón es el primer gobierno post peack oil (pico petrolero), es decir, de declive irreversible, que hereda un sector de hidrocarburos disminuido con respecto de 2006: la producción de aceite, que presentamos en el cuadro 1, cayó a la fecha en 22 por ciento; la del gas se ha reducido en 10 por ciento respecto del pico de producción de 7.03 mil millones de pies cúbicos diarios en 2009; la carga de crudo a las refinerías ha disminuido en 19 por ciento, es decir, se industrializa casi una quinta parte menos que al comienzo del sexenio y, finalmente, las exportaciones de crudo han descendido, en el mismo lapso, de 1 millón 789 mil barriles a 1 millón 343 mil, es decir, en 25 por ciento.

Desde luego el actual gobierno también se caracterizó por un gran esfuerzo para mantener y aún elevar la producción. El cuadro 1 contiene un sólido indicador de la intensidad de la exploración entre 2007 y 2011, y el número de nuevos campos y yacimientos descubiertos a la fecha: 104 nuevos campos o yacimientos (20 cada año) se presentan separando los de gas, crudo y totales. En otras palabras, en este país se ha descubierto un nuevo campo cada 18 días; el gran problema es que poco más de la mitad son de gas y casi todos son yacimientos pequeños; los aceiteros, en promedio, contienen sólo 20 millones de barriles cada uno.

Lo que decide si un país permanece entre los grandes productores petroleros es su dotación de campos gigantes, y en México, en los últimos 10 años, se ha descubierto uno con esas características. Por otro lado, éste, llamado Ayatsil, comenzará a ser explotado en 2014 porque es de crudos de 11 grados API (de la más baja calidad), que exige técnicas específicas y se ubica en una profundidad de agua de 114-120 metros, lo que significa que será la primera vez que en México se extraiga a esa profundidad.

Unas simples operaciones aritméticas muestran que la reserva probada descubierta en los cinco años, de 2007 a 2011, es menor a la extracción de un sólo año.

Es inevitable la conclusión de que el modelo de financiamiento de los ingresos fiscales vía exportaciones se ha agotado.

Aunque no puede negarse que todavía existe un potencial muy importante en campos pequeños de crudos pesados en estratos muy profundos, la geología ya no responde como en el pasado.

Dificultades en el sector de gas

El crudo y el gas son industrias distintas. Mientras la primera virtualmente nació globalizada, el gas todavía tiene mercados regionales. Mientras el crudo se acerca al peack oil mundial, el gas actualmente está sobreofertado, es decir, los precios del gas se han desplomado. Esas paradojas tienen una expresión peculiar en nuestro país. Aunque en este sexenio se lograron cifras récord de producción, la actividad ha disminuido, especialmente en Burgos, donde a comienzos de 2012 apenas se mantuvieron operando 14 equipos de perforación de los 60 que llegaron a funcionar. La explicación de lo anterior es que el gobierno se repliega ante la ofensiva de los grupos armados, la inseguridad y secuestros, problema examinado en el libro de la periodista Ana Lilia Pérez, El cártel negro.

A la situación anterior se ha sumado un factor aún más contundente: el desplome de los precios. Lo más extraño es que no nos podemos beneficiar con las importaciones baratas porque sufrimos cuellos de botella en el transporte. Así, algunos sectores de la industria mexicana se quejan de desabasto. Desde la Segunda Guerra Mundial, hace más de 60 años, no se vivía situación similar: el de Calderón es el primer gobierno que incumple el compromiso de abastecer al mercado interno.

La herencia de Calderón

Aunque en la propaganda televisiva se presume de haber alcanzado tasas de reposición del ciento por ciento de las reservas, en realidad no se ha realizado ningún descubrimiento gigante como los del pasado. El nuevo potencial, el petróleo postcantarell, es completamente distinto en volumen y calidad. Las cifras del gobierno resultan de manipulaciones de escritorio.

La nueva producción tiene su origen básicamente en campos ya descubiertos como KZM y Litoral Tabasco, aunque desde luego nuevos campos también han entrado a producción en tierra cuando existen instalaciones de proceso y transporte. A lo largo de tres años KZM ha soportado una producción arriba de los 800 mil barriles diarios. En esas condiciones, aunque algunos creemos que es posible prolongar la madurez con una elevada tasa de eficiencia, muchos colegas advierten sobre el riesgo de un descontrol. Las lecciones de Cantarell no han sido comprendidas: el gobierno no ha podido resistir las tentaciones rentistas. Un descontrol de ese megayacimiento daría al traste con cualquier proyección.

El principal proyecto de exploración siguen siendo las aguas profundas, pero Petróleos Mexicanos sigue presentando resistencias a someterse a las recomendaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Un accidente en aguas profundas conduciría al país a un escenario impredecible…

Tal es la herencia del actual gobierno.

*Investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México

Cuadro 1. Producción de crudo y número de campos descubiertos

Fuente: Revista Contralínea Fecha de publicación: 08 de julio de 2012