Red Voltaire
«El arte de la guerra»

Los piratas del Océano Índico

Las fuerzas de la OTAN, que oficialmente llegaron al Océano Índico con la misión de combatir la piratería, se comportan allí como piratas, provocando incidentes armados que cuestan la vida a inocentes pescadores, protegiendo a las flotas de pesca a nivel industrial que privan de su medio de subsistencia a los pescadores locales y garantizando también la protección de las compañías que vierten en esas aguas toda una serie de desechos que destruyen el medio ambiente. Es evidente que tras la lucha contra la piratería se esconde otra cosa…

| Roma (Italia)
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Después de ponerse el casco de Escipión, el despliegue multipartidista salió en defensa de los dos infantes de marina del Batallón San Marco acusados por la justicia india de haber disparado contra varios pescadores indios, a los que confundieron con piratas, matando a dos de ellos.

Representantes de decenas de municipios [italianos] respondieron al llamado patriotero de Ignazio La Russa [1] enarbolando la consigna «¡Salvemos a nuestros marines!». Periodistas “incrustados” del Tgl [2] lucieron la cinta amarilla de la Marina de Guerra [italiana] con la inscripción «¡No abandonaremos a nuestros infantes de marina! No men left behind!».

Y, en efecto, no han sido abandonados. Gracias a las incansables presiones que el presidente del Consejo [primer ministro] Mario Monti y el ministro de Defensa Gianpaolo Di Paola ejercieron sobre las autoridades indias y a la «donación» de no menos de 146 000 euros (en rupias) a las familias de los dos pescadores muertos (donación que Di Paola calificó de «acto de generosidad») «nuestros marines» fueron liberados [3]. Y fue en el preciso momento en que se desarrollaba en Roma el desfile militar del 2 de junio [4], con el que el presidente Giorgio Napolitano quiso «rendir honores a los italianos que han sacrificado sus vidas en misiones internacionales de paz».

Misiones como la que cuenta con la participación de los marinos de los «Núcleos militares de protección» desplegados a bordo de barcos mercantes italianos en el Océano Índico. Esos elementos gozan de un «grado de autonomía operacional adecuado» que, en efecto, les permite decidir de forma autónoma cuándo y cómo disparar. Ese verdadero permiso para matar, que les fue otorgado por el Parlamento, se amplió además mediante la Ley 130/2011 a una serie de individuos contratados por compañías privadas y que pueden por lo tanto «utilizar las armas previstas en los barcos mercantes en virtud de la autorización previa del ministro del Interior». Todo lo anterior forma parte de la operación Ocean Shield de la OTAN, cuyo objetivo oficial es «combatir la piratería frente a las costas de Somalia y del Cuerno Africano» [5].

Para ello, 2 grupos navales multinacionales de la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN han sido desplegados en el Océano Índico, de forma permanente y bajo las órdenes del comando marítimo aliado basado en Nápoles. La propia operación Ocean Shield está vinculada a la CMF, fuerza marítima multinacional que se compone de 36 navíos de guerra con apoyo aéreo y que, bajo las órdenes del componente naval del Comando Central estadounidense en Bahréin [6], tiene como misión «combatir el terrorismo y la piratería en las aguas internacionales del Medio Oriente, por donde pasan algunas de las más importantes rutas comerciales marítimas del mundo».

El verdadero objetivo de ese imponente despliegue naval, en el que también participa Italia, es por lo tanto el control de las rutas marítimas petroleras y, al mismo tiempo, la preparación de nuevas guerras por la dominación de la región, utilizando como pretexto la lucha contra la piratería. Y todo ello mientras que las mismas potencias que vigilan militarmente el Océano Índico siguen saqueando las aguas de Somalia y de los demás países con sus flotas de pesca y siguen enviando sus barcos envenenados a descargar allí los desechos tóxicos del mundo rico. Se provocan así las hambrunas y epidemias que, en Somalia, han borrado del mapa poblados enteros de pescadores, obligando a numerosos jóvenes a tratar de sobrevivir sirviendo como carne de cañón en actos de piratería.

Otros, como los pescadores indios muertos en el incidente mencionado al principio de este trabajo, se ven obligados a arriesgar sus vidas con tal de ganar unas cuantas rupias y con la esperanza de que, si resultan muertos, sus familias cobrarán alguna indemnización debida a la «generosidad» de los piratas institucionales.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio.

[1] Ex ministro de Defensa del último gobierno de Berlusconi. NdT.

[2] Noticiero del primer canal de la televisión italiana. NdT.

[3] La Corte Suprema del Estado indio de Kerala les concedió la libertad bajo fianza bajo cierto número de condiciones. Una de ellas es que los inculpados no podrán salir del Estado de Kerala antes de ser juzgados. NdlR.

[4] Fiesta Nacional italiana. NdT.

[5] Ver «Piratas, corsarios y filibusteros del siglo XXI», por Thierry Meyssan, Odnako (Federación Rusa), Red Voltaire, 1º de julio de 2010.

[6] «Bahrein: manifestations sous silence médiatique», por Dalia Gonzalez Delgado, Agencia Cubana de Noticias / Réseau Voltaire, 7 de abril de 2012.

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