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El ministro de Defensa de Italia, Lorenzo Guerini, inspecciona el nuevo cuartel general de las ‎fuerzas especiales italianas, en Camp Darby.‎

Mientras numerosas actividades paralizadas a causa del confinamiento ordenado ante la ‎epidemia de Covid-19 encuentran dificultades para volver a ponerse en marcha, hay algo que ‎nunca llegó a detenerse y que ahora está en plena aceleración: la actividad en la base militar de ‎Camp Darby, el mayor arsenal de Estados Unidos fuera de las fronteras estadounidenses, situado ‎entre las ciudades italianas de Pisa y Livorno. Después de terminar la tala de un millar de árboles ‎en el área natural “protegida” del Parque Regional de San Rossore, ha comenzado ahora la ‎construcción de una vía férrea que conectará la línea Pisa-Livorno a la nueva terminal de carga y ‎descarga cruzando el Canal dei Navicelli a través de un nuevo puente metálico giratorio. ‎

La terminal, con una altura de unos 20 metros, incluirá 4 andenes capaces de recibir 9 vagones ‎cada uno. Al llegar a esa instalación, el armamento será trasladado de los vagones a grandes ‎camiones de carga mientras que el armamento enviado desde allí será sometido a un proceso ‎inverso –de los camiones pasará a los vagones de carga. La terminal permitirá el tránsito de ‎‎2 convoyes ferroviarios diarios. Esos trenes, cargados de armas, municiones y explosivos, transitarán entre ‎la base y el puerto de Livorno, atravesando zonas densamente pobladas. Con el incremento del ‎trasiego de armas, el enlace de Camp Darby con el puerto de Livorno y el aeropuerto de Pisa ‎a través del canal y por carretera ya resulta insuficiente. En los 125 almacenes subterráneos de ‎la base, que Estados Unidos aprovisiona constantemente, hay más de un millón de municiones ‎de artillería, bombas para la aviación y misiles así como miles de tanques, vehículos y otros tipos ‎de material de guerra, según estimados aproximativos. ‎

Desde 2017, nuevos grandes navíos, capaces de transportar cada uno más de 6 vehículos y ‎cargamentos sobre ruedas, hacen escala cada mes en Livorno, cargando y descargando ‎armamento que se envía a los puertos de Aqaba (en Jordania), Jeddah (Arabia Saudita) u otros ‎del Medio Oriente para su uso por parte de fuerzas estadounidenses, sauditas u otros aliados de ‎Estados Unidos en las guerras impuestas en Siria, Irak y Yemen. ‎

Mientras se desarrolla el trabajo de expansión de Camp Darby, el mayor arsenal de ‎Estados Unidos fuera de sus fronteras, un diario toscano online publica un trabajo titulado ‎‎«Érase una vez Camp Darby», donde se explica que «la base ha sido redimensionada debido a ‎los recortes del presupuesto de la Defensa decididos por los gobiernos de Estados Unidos». Y ‎el diario Il Tirreno anuncia: «En Camp Darby sólo ondea la bandera tricolor. La bandera ‎estadounidense ha sido arriada al cabo de casi 70 años». ¿Quiere decir eso que el Pentágono ‎está cerrando la base? ¿Está devolviendo a Italia el territorio que ocupa esa instalación? ‎Nada de eso. ‎

El ejército de Estados Unidos ha “concedido” al ministerio de Defensa italiano una pequeña parte ‎de la base (34 hectáreas, lo que representa alrededor de un 3% de todo el recinto de ‎Camp Darby, que abarca 1 000 hectáreas). Se trata de lo que antes fue un espacio de recreo y ‎allí se instala ahora el Comando de las fuerzas especiales del ejército italiano (COMFOSE), ‎inicialmente albergado en el cuartel Gamerra de Pisa, sede del Centro de Entrenamiento de ‎Paracaidistas [1]. El traslado se realizó ‎silenciosamente, durante el confinamiento decretado a causa de la epidemia de Covid-19, y ahora ‎el COMFOSE anuncia que su cuartel general está en el «nuevo espacio militar», que de hecho ‎depende de Camp Darby, donde se realizan desde hace mucho tiempo entrenamientos conjuntos ‎de militares estadounidenses e italianos. ‎

El traslado del Comando de Fuerzas Especiales del ejército italiano a un área dentro de ‎Camp Darby, formalmente bajo la bandera italiana, es de hecho una manera de integrar ‎las fuerzas especiales italianas a las de Estados Unidos, utilizándolas incluso en operaciones ‎secretas bajo las órdenes de Estados Unidos. Y todo eso se hace bajo el más estricto secreto ‎militar. Al visitar el nuevo cuartel general del COMFOSE, el ministro de Defensa Lorenzo Guerini ‎lo definió como «centro neurálgico» no sólo de las fuerzas especiales sino también de las ‎‎«unidades PsyOps» (Operaciones Sicológicas) del ejército. ‎

La tarea de esas unidades es «crear el consenso de la población local hacia los contingentes ‎militares utilizados en misiones de paz en el extranjero», o sea deben convencer a la gente de ‎que los invasores son misioneros de la paz. Para terminar, el ministro Guerini afirmó que el ‎nuevo cuartel general sirve de modelo al proyecto «Cuarteles Verdes». ‎

Ese modelo de «bienestar y ecodurabilidad» está encima de un millón de ojivas explosivas. ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] «Las fuerzas especiales italianas se mudan ‎a Camp Darby», por Manlio ‎Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 7 de marzo de 2019.