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Ya comenzó “African Lion” (“León Africano”), el ejercicio militar de mayor envergadura realizado ‎en África, planificado y dirigido por el ejército de Estados Unidos. “African Lion” incluye acciones ‎terrestres, aéreas y navales en Marruecos, Túnez, Senegal y los mares adyacentes –desde el norte ‎de África hasta el oeste de ese continente y desde el Mediterráneo hasta el Atlántico– con la ‎participación de 8 000 militares (la mitad son soldados estadounidenses) y alrededor de ‎‎200 blindados, cañones autopropulsados, aviones y navíos de guerra. Se prevé que este ‎‎“African Lion” costará 24 millones de dólares y tendrá implicaciones particularmente ‎importantes. ‎

Con un plan político trazado y decidido fundamentalmente en Washington, el “African Lion” de ‎este año se desarrolla por primera vez en el Sahara Occidental, o sea en el territorio de la ‎República Árabe Saharaui Democrática (RASD)‎, reconocida por más de 80 Estados miembros de ‎la ONU pero cuya existencia Marruecos niega y combate por todos los medios. ‎

Rabat estima que, al realizar el “African Lion” en el Sahara Occidental, Washington reafirma ‎de hecho su reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental. ‎Por consiguiente, el gobierno marroquí invita a Argelia y España a renunciar a lo que presenta ‎como «su hostilidad hacia la integridad territorial de Marruecos». España, país al que Marruecos ‎acusa de apoyar el Frente Polisario (el movimiento de liberación que gobierna la RASD), ‎no participa este año en el “African Lion”, mientras que Washington reitera su pleno respaldo a ‎Marruecos, definiéndolo incluso como su «mayor aliado no miembro de la OTAN y socio de ‎Estados Unidos». ‎

Por vez primera, “African Lion” se realiza este año bajo una nueva estructura estadounidense ‎de mando. En noviembre pasado, las tropas de Estados Unidos en Europa y las fuerzas de ‎Estados Unidos en África fueron reagrupadas bajo un mando único: el «US Army Europe ‎and Africa», cuyo comandante, el general Chris Cavoli, explica el motivo de esa decisión de ‎la siguiente manera: «Los problemas de seguridad de Europa y África están indisolublemente ‎vinculados y si los dejamos sin control pueden rápidamente transmitirse de una zona a la otra.»‎

Así que el US Army decidió reunir su Mando en Europa y su Mando para África para «desplazar ‎dinámicamente las fuerzas de un teatro al otro, mejorando nuestros tiempos de respuesta a las ‎urgencias regionales». En ese marco, el ejercicio “African Lion 21” se incorpora al ‎‎“Defender Europe 21”, en el cual participan 28 000 efectivos y más de 2 000 vehículos ‎pesados. De hecho, se trata de una sola serie de maniobras militares coordinadas que está ‎desarrollándose desde el norte de Europa hasta el oeste de África. ¿Objetivo oficial? ‎Contrarrestar una difusa «actividad maléfica en el norte de África y el sur de Europa y agresión ‎militar adversa», con evidentes referencias a Rusia y Chine. ‎

Italia participa en el “African Lion 21” –como también participa en “Defender Europe 21”– ‎no sólo aportando hombres y medios militares sino también como base estratégica. El ejercicio ‎que se desarrolla en África está siendo dirigido –desde la provincia italiana de Vicenza– por la ‎Task Force (“Fuerza de Tarea”) del US Army en el sur de Europa y las fuerzas participantes ‎reciben, a través del puerto italiano de Livorno, grandes cantidades de material de guerra ‎proveniente de Camp Darby, también en Italia, que sirve de base logística al US Army. ‎

La participación de Italia en el “African Lion 21” es parte de la creciente implicación militar ‎italiana en África. Ejemplo de ello es la misión militar italiana en Níger, que se realiza ‎oficialmente «en el marco de un esfuerzo conjunto europeo y estadounidense por la estabilidad ‎del área y para oponerse a los tráficos ilegales y las amenazas contra la seguridad»… pero que ‎en realidad apunta a controlar una de las áreas más ricas en materias primas estratégicas ‎‎(principalmente petróleo, uranio y coltán), cuya explotación está en manos de transnacionales ‎estadounidenses y europeas, cuyo oligopolio se ve en peligro ante la presencia económica ‎china, entre otros factores. ‎

Por eso se recurre a la tradicional estrategia colonial: garantizar sus propios intereses con medios ‎militares, incluyendo el apoyo a las élites locales, cuyo poder se asienta en la fuerza de las armas, ‎tras la cortina de humo de la lucha contra milicias yihadistas.

En realidad, las intervenciones ‎militares empeoran las condiciones de vida de las poblaciones locales, fortaleciendo los mecanismos de explotación y de sometimiento, que a su vez se traducen en migraciones y en las ‎tragedias humanas que estas acarrean. ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio