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-¿Cuáles son los motivos de la ocupación norteamericana? La administración Bush proclama que ha derrocado a un malvado dictador y que está promoviendo la democracia y la libertad.

No pienso que muchas personas fuera de EE.UU. crean eso. Incluso en países que tienen tropas allí, la población está contra la guerra y la ocupación. Con cada día que pasa, queda más claro que el objetivo principal del EE.UU. al invadir y ocupar Irak tenía muy poco que ver con la democracia o con voltear un dictador, sino con hacer un ejercicio de poder imperial, demostrarle a la región y el resto del mundo cómo trabaja el imperialismo moderno, que EE.UU. no puede ser desafiado y que, si se lo desafía, se reserva el derecho de castigar ese reto.

Irak era el país dónde esto iba a ser demostrado. Otra razón principal era apoderarse del mercado iraquí, del petróleo de Irak y repartírselo con algunos de los países occidentales, como fue el caso hace muchos años, cuando Irak era gobernado por los británicos. Pero esta ocupación se produce ahora en un contexto internacional muy distinto. Es una ocupación del siglo XXI. Tiene lugar en el contexto de la economía neoliberal y de una ofensiva global del capitalismo corporativo. Y otro rasgo de esta ofensiva global es el permanente esfuerzo por parte del EE.UU. de no permitir a los países de distintas partes del mundo desarrollar alianzas regionales. Todos deben tratar bilateralmente con EE.UU.. Esto es lo que ha hecho en el Lejano Oriente, en el Sudeste de Asia y en Medio Oriente. Y es lo que también imponen en América Latina.

Cualquier intento por crear una alianza regional fuerte podría desafiar la hegemonía neoliberal, entonces EE.UU. trata de aplastarlo. Irak era económicamente y políticamente un país fuera de su control, y ellos quisieron "ponerlo derecho".

Hay, además otra razón, aunque no pienso que sea la principal. El régimen de Israel quería sacar del camino a Irak. Sentía que era el único país que tenía el potencial de detener las atrocidades de Israel contra Palestina. No es que este Irak habría hecho eso. Pero podía hacerlo. ¿Por qué, entonces, no despejar totalmente ese riesgo?

Esas eran las razones principales para la invasión estadounidense. Si usted lo ve ahora a nivel económico, lo qué está pasando es muy claro. Toda la economía iraquí ha sido privatizada. Las corporaciones estadounidenses se han instalado allí. A los surcoreanos y japoneses les han prometido concesiones y contratos si envían tropas. El presidente de Corea del Sur ha dicho más o menos lo siguiente, después de haber logrado unos cien contratos fabulosos: "Vean ustedes que si hubiéramos enviado tropas, no habríamos conseguido estos contratos". Lo reconoce honestamente. Ésa es la razón por la cual varios de esos países enviaron las tropas, además de los gobiernos de Europa Oriental que simplemente quieren ser satélites estadounidenses.

Pero el presidente de Polonia ahora está poniendo obstáculos. Pretende estar irritado, diciendo que no sabía que no había ninguna arma de destrucción en masa en Irak. Es que Polonia consiguió contratos muy pequeños. Incluso el gobierno británico, que respaldó completamente a Bush, no ha conseguido muchos contratos.

Es interesante que los británicos consiguieron el contrato para reconstruir el sistema de alcantarillado. Es muy apropiado porque ése es el papel que juega Blair. Es el limpiador de las cloacas del Imperio estadounidense. Es bastante cómico. Quien lo haya decidido en el Pentágono, debe tener sentido del humor. Eso es lo que ahora está pasando. El sistema de salud, de vivienda, el sistema educativo, todo se está privatizando. El 30 de junio, con el "traspaso de poderes" esperan implantar un gobierno títere. Entonces van a negociar también el petróleo.

No hay duda de que la gran exigencia a Ahmed Chalabi y los demás los títeres, es que el petróleo sea entregado a las compañías extranjeras. El argumento que usarán los títeres y EE.UU., es que las inversiones necesarias para modernizar los yacimientos iraquíes y reparar los destrozos no puede realizarlas un estado devastado por la guerra. Sólo pueden venir de las compañías extranjeras. Ese es el plan. Pero hay que preguntarse: ¿este plan se está llevando a cabo eficazmente? Y todos los días podemos leer en la primera plana de los Los Angeles Times y del New York Times que no es efectivo. Ahora la resistencia ha tomado como blanco a los negocios extranjeros. Esto plantea serios problemas a los planes políticos, militares y económicos de EE.UU.

Militarmente, están en un enredo. Si los líderes del sur de Irak deciden entrar abiertamente en rebelión, eso sería, desde mi punto vista, el fin de la primera fase de la ocupación y el surgimiento de un gran movimiento de liberación nacional. Eso no ha pasado hasta el momento, pero todos los indicios van en ese sentido.

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-El gobierno de Bush decía que la resistencia la hacían los leales a Saddam, y los extranjeros; es decir los islamistas llegados del exterior. También pretendió que la captura de Saddam Hussein iba a desorientar a la resistencia. ¿Pero cuál es la realidad?

La resistencia, como hemos dicho nosotros, estaba allí desde el principio de la ocupación. Si usted confronta la resistencia iraquí -su escala, su tamaño, su efectividad- con la resistencia en Francia o Bélgica contra la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, o en Italia contra la dictadura fascista, no hay punto de comparación.

A la resistencia francesa le tomó varios años alcanzar la fase que la resistencia iraquí logró desde la primera semana. La resistencia iraquí a la ocupación extranjera ha partido de un nivel mucho más alto, en términos de planificación militar, que la resistencia francesa, italiana y belga en la Segunda Guerra Mundial.

Pienso que el error principal de EE.UU. fue el de creer -si, en verdad, lo creyó- que la resistencia estaba orientada por Saddam. Pero, desde el principio, toda la información que venía de Irak demostraba que Saddam estaba fuera de la resistencia. La resistencia era descentralizada, basado en ciudades individuales, pueblos, y sectores del país. No hay manera de que una persona sola pudiese controlarla. Esto es lo que dije -mucho antes de la captura de Saddam- a Christoper Hitchens en el programa de la radio Democracy Now! Sostuve que no se podía tomar en serio la idea de que la captura de Saddam acabaría con la resistencia. Hitchens ahora está de acuerdo conmigo en eso. Pero la mayoría de los otros partidarios de Bush pensaba otra cosa. Creían que la captura de Saddam sería el final de la resistencia.

Cuando, Howard Dean, el ex precandidato demócrata a la presidencia, declaró en su momento que la captura de Saddam no resolvería el problema, fue denunciado por la gran prensa por haberse atrevido a decir eso. Pero Dean tenía razón.

Nosotros, por el contrario, decíamos que, de hecho, la captura de Saddam podría reforzar la resistencia. Es que mucha gente no quería dar un paso adelante, temiendo que el ala de Saddam del Partido Baath pusiese resurgir. Y eso es exactamente lo que pasó. La resistencia ha crecido. Todos los días vemos los ataques a las fuerzas de ocupación y no sólo a los estadounidenses. También en el sur de Irak hay un crecimiento relativo de la resistencia. Los soldados británicos ahora están bajo fuego. Hasta han sido atacados por los niños, en las calles de Basora.

Ahora hay una conexión real entre la ocupación de Palestina y la ocupación de Irak. Israel está aconsejando el Pentágono hacer lo mismo que en Palestina: "quédense en sus propias bases militares, y salgan a golpear desde allí, cuando ellos quieran atacar".

Veremos si el EE.UU. sigue al modelo de Israel castigando a Falluja para lo que pasó la semana pasada, cuando los contratistas estadounidenses fueron emboscados. Si sigue el consejo de Israel, EE.UU. bombardeará Falluja y matará a su población para castigarla.

Pero hacer eso sería muy estúpido, totalmente contraproducente. Esto es lo que sucede en una situación colonial. Usted es atacado. Entonces va y castiga a las personas que lo atacaron. Así también asesina a mucha gente inocente. La matanza de personas inocentes genera más rabia y, entonces, ingresa más gente en la resistencia. Ésa es la ley de hierro de los movimientos de resistencia. Así, si EE.UU. sigue los consejos de Israel y sus modelos, pienso que la situación realizará una escalada muy rápidamente.

-¿Qué expresa el ataque en Falluja en el desarrollo de la resistencia?

Básicamente, el número de grupos de resistencia está creciendo. Hay dos formas de resistencia en Irak. La armada, y la resistencia desarmada que estaba siendo llevada adelante por líderes religiosos chiítas en el sur. El líder más importante allí es el Ayatolah Sistani. Está luchando políticamente y enviando mensajes: "esto es lo que nosotros queremos, esto es lo que no queremos". Sistani exige elecciones libres a una asamblea constituyente. Pero eso no lo va a conseguir. Hasta ahora, Sistani pide cosas, le hacen algunas concesiones, y entonces retrocede. Pero hay un límite de cuánto tiempo puede seguir este juego.

La transmisión del gobierno el 30 de junio de junio será una farsa total. EE.UU. entregará el poder a personas de su confianza. Ha nombrado al primer ministro del nuevo Irak, se retirará a ocho o nueve bases militares claves (esencialmente a las viejas bases del ejército iraquí) y dejará que los títeres traten de imponer el orden estadounidense. Será la débil la policía y las unidades del ejército del gobierno títere las que sufrirán los golpes de la resistencia. Pero esto no va cambiar nada, en mi opinión. La única cosa que podría cambiar es que Sistani y algunos de los partidos religiosas del Sur vean que el ‘traspaso’ es un fraude completo y demanden elecciones inmediatas. Si les niegan estas elecciones, ellos podrían romper con el Consejo de gobierno. Y si estos grupos rompen, habrá un pandemonio en Irak, no hay duda sobre eso. EE.UU. teme permitir las elecciones, porque sabe que los títeres que han traído no ganarán.

Si se realizaran elecciones, la ganarían los partidos que quieren que EE.UU. se vaya de Irak y que el petróleo sea controlado por los iraquíes. Dado que eso no fue el objetivo de la invasión y ocupación de Irak, no hay manera de que el EE.UU. lo acepte.

Así que lo que yo preveo es una lucha continua hasta que un gran movimiento antibélico en EE.UU. haga la presión suficiente sobre el Congreso para obligar una retirada de Irak, como sucedió en Vietnam. Pero los tiempos actuales son muy diferentes, y no sucederá exactamente de la misma forma.

No obstante, lo que está en disputa en EE.UU. es de una enorme importancia. La tragedia es que los demócratas han escogido a un candidato presidencial que cambia de idea cada dos días y que no es creíble como candidato. No se ha puesto firmemente contra la guerra. Dice que la guerra fue equivocada. Pero, en lugar de decir que entonces deben irse, quiere enviar más tropas para apuntalar la ocupación.

En esta situación, hasta que la elección haya terminado, pienso que el movimiento contra la guerra estará como en suspenso. Pero después, gane quien gane, la meta debe ser la de presionar realmente a la Casa Blanca y los funcionarios para exigir el fin de la ocupación.

Hay un crecimiento enorme de las bajas de los civiles iraquíes, y también son muertos soldados estadounidenses y de otros países. No hay ninguna razón en la tierra por la cual deban morir estos soldados y civiles. Por eso, el fin a la ocupación es absolutamente necesario. La idea de que el pueblo iraquí es incapaz de determinar su propio futuro es una mentira total. Son absolutamente capaces de hacer acuerdos entre sí. Los han hecho en el pasado y los harán de nuevo. Y no se puede tampoco excluir al Partido Ba’ath de esto. Purgado de Saddam y sus facciones que eran totalmente degenerados, el Ba’ath es un partido legítimo, así como también los partidos religiosos o como el Partido Comunista Iraquí, tanto el ala colaboracionista con la ocupación norteamericana, como el ala no colaboracionista.

Si esos sectores llegan a un acuerdo conjunto -y hay señales de que esto puede pasar- EE.UU. no podrá conservar el dominio del país. Y estará en el interés de líderes kurdos acordar también con eso. Si los kurdos se aíslan, no habrá nadie para defenderlos contra cualquier intrusión de Turquía.

-¿Ha fallado el esfuerzo estadounidense por ganar el apoyo de los líderes chiítas?

Pienso que está al borde del fracaso. Una vez que el "traspaso" se realice habrá un forcejeo por el poder. Y Sistani y sus grupos aliados romperán, si no les dan lo que ellos quieren. La consejera de Seguridad Nacional de Bush, Condoleezza Rice dijo en público: "Nosotros queremos cambiar a la mente iraquí". Es realmente una declaración repugnante. Es una variedad de semifascismo. Lo que ella está diciendo es que queremos que los iraquíes apoyen la ocupación, y si ellos no lo hacen, los denunciaremos como partidarios de Saddam.

Lo que absolutamente no entiende -y esto es lo que sostengo en mi libro Bush en Babilonia- es que hay en Irak un gran número de personas opuestas a Saddam Hussein, a su régimen y todo que representaba, pero que son tanto o más hostiles a EE.UU. por ocupar su país. La idea de que la política iraquí sólo puede ser dividida en dos -o usted está con Saddam, o está con la ocupación- es un disparate. Es lo mismo que dijo Bush después del 11 de septiembre: si usted no está con nosotros, está con los terroristas. Es un dicotomía completamente falsa. Estaba equivocado el 11 de septiembre y está totalmente equivocado en Irak.

El hecho es que la guerra va mal para ellos. Por eso hay serias divisiones dentro de la propia elite gobernante -como se vio con la salida de Paul O’Neill de la Secretaría del Tesoro y a ahora Richard Clarke que se va de la Casa Blanca denunciando al régimen con un palabras muy duras por haber invadido Irak. Esto no habría pasado, si no existiese la resistencia.

-Los medios de comunicación están utilizando la muerte de los contratistas estadounidenses en Falluja como la evidencia de la "barbarie" de los "insurrectos" iraquíes. ¿Cómo piensas que debemos responder a esto?

En primer lugar, es muy interesante que en la conferencia de prensa sobre Falluja dada por el general estadounidense Mark Kimmit, dijo que hay dos clases diferentes de violencia en Irak. Una es la que usan los terroristas suicidas que llevan bombas, y éste sería principalmente el trabajo de al-Qaeda. (A propósito, no pienso que eso sea totalmente cierto).

La segunda forma de violencia, que él distingue del terrorismo, es la "insurgencia". Ahora bien, "insurgencia" es la palabra del código que usan los militares estadounidenses para describir la resistencia. Ésa es la palabra que han inculcado al New York Times y al resto de los medios de comunicación estadounidenses, para que usen.

Kimmit dijo claramente que lo que tuvo lugar en Falluja era un acto de los insurrectos. Obviamente, lo que ocurrió fue bastante horrendo. No estoy negando eso. Fue algo brutal que no defiendo.

Pero lo que es interesante es que casi nada de eso fue mostrado en los medios de comunicación occidentales. Se pasó por las redes árabes, pero no por los medios de comunicación occidentales. Estos sólo mostraron un automóvil explotando. La razón por la que nos lo muestran, es que no quieren desmoralizar a la opinión pública estadounidense. Porque incluso las personas que apoyan la guerra dirían: "mi Dios, nosotros no comprendimos que iba a ser algo tan malo como esto." Siempre he dicho que cuando usted realiza una ocupación horrible, no puede tener una resistencia dulce. Es el carácter y la forma de la ocupación lo que determina la naturaleza de la resistencia.