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El atentado del 11 de septiembre 2001 en New York conmovió a los EE.UU. y al mundo sin embargo nunca se ha desmotrado la culpabilidad de nadie y la investigación se ha transformado en un gran secreto de Estado con muchas anomalías.

- Próximo golpe militar en Estados Unidos

- Nuevo ataque «terrorista» en suelo norteamericano, igual que el ataque del 11 de septiembre de 2001. Esta vez sería con ADM (armas de destrucción masiva) atómica, química o biológica.

- Esperan sacrificar unos 4 millones de vidas estadounidenses. De tal manera, buscan imponer Ley Marcial en los Estados Unidos y justificar la agresión contra Irán, Siria y Corea del Norte (países del «eje del mal» que supuestamente poseen ADM’s (armas de destrucción masiva) y representan una amenaza para Israel).
- Verdadera naturaleza de Al Qaeda, brazo operativo de la CIA y del Mossad.

El 26 de mayo de 2004, en la sede de Washington del FBI, el Fiscal General, John Ashcroft, y el director del FBI, Robert Muller, sostuvieron una rueda de prensa para dar a conocer que «Al Qaeda» prepara un ataque con Arma de Destrucción Masiva (ADM) sobre suelo estadounidense.

El Fiscal Ashcroft detalló que antes del 11/M de Madrid, «Al Qaeda» llevaba preparado en un 70 por ciento el dispositivo para realizar el ataque, pero que después del 11/M, los preparativos alcanzan ya el 90 por ciento.

Ese mismo día, el secretario de Seguridad Nacional, Tom Ridge, señaló que el ataque «terrorista» puede tener lugar en coincidencia con loseventos programados para este verano (27 de julio: Convención Nacional Demócrata; 1 de septiembre: Convención Nacional Republicana; o bien poco antes de los comicios electorales en noviembre).

En lo que todos coinciden es en que el golpe será antes de fin de año.

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El establishment estadounidense está dividido entre quitar su apoyo a Bush o darle una nueva opción con una nueva estrategia menos agresiva pero de misma esencia. En la foto, tomada el 12 de julio 2004, en una conferencia en donde habla del peligro que representan las armas nucleares, refiriéndose en este caso al programa nuclar de Libia.
Foto White House.

El Jefe del Departamento de Seguridad Nacional, James Loy, reveló a la agencia AP que su área está recibiendo «un río continuo de inteligencia, cada vez más fuerte y robusta» en el sentido de que antes de las elecciones «Al Qaeda» realizará un gran ataque «terrorista» en los Estados Unidos.

Tanto el general Tommy Franks como el Vicepresidente Richard Cheney han declarado que cuando se realice el ataque entrará en vigor la Ley Marcial y una serie de «medidas especiales» que serán coordinadas desde el bunker subterráneo del Federal Emergency Management Agency (FEMA), instancia que asumirá las funciones gubernamentales.

El analista en asuntos militares William Taquín describió en Los Angeles Times (23/11/2003) las diversas medidas previstas por los militares para controlar los disturbios domésticos que surgirían después del ataque.

El FBI ha creado células para tareas especiales, cuya finalidad es asegurar que no haya fugas de información o de inteligencia.

David Rothkopf, del Carnegie Endowment for Peace, desarrolló en The Washington Post (23/11/2003) la lógica de un ataque «terrorista» con armas de destrucción masiva antes de la elección presidencial. Rothkopf fundamenta sus aseveraciones en una reunión de la CNBC en la que tres cuartas partes, de cerca de 200 funcionarios y especialistas en seguridad, coincidieron en la alta probabilidad de que Estados Unidos sufra ese golpe antes de fin de año.

El especialista en inteligencia Sayed Abdullah afirmó (en Islamonline, 21/04/2004) que la CIA y el Mossad israelí infiltraron organizaciones como Hamas, Hezbollah y Jihad Islámica. Las afirmaciones de Abdullah fueron confirmadas por el jefe de la policía israelí David Zur, al reconocer que Israel tiene gente infiltrada para «eliminar jefes terroristas» Jerusalem Post, (24/04/2004).

El ex agente británico del MI-5 David Shayler reveló (entrevista de ITV1) que centenares de terroristas de Al Qaeda están en su país con protección del gobierno e incluso bajo el amparo de la ciudadanía británica.

El diario francés Le Figaro (31/10/2001) publicó que Osama Bin Laden sostuvo una reunión, en Dubai, dos meses antes de los atentados al WTC, con el representante regional de la CIA, Larry Mitchel. El encuentro tuvo lugar el 12 de julio, en el hospital estadounidense de Dubai, Emiratos Árabes.

Durante su estancia en el hospital de Dubai, Osama fue visitado también por Turki al Faisal, jefe de la inteligencia saudí, quien coordinó la reunión entre Osama y la CIA. Osama Bin Laden fue reclutado por la CIA en 1979 para coordinar la resistencia afgana. En 1991, con la Guerra del Golfo, Osama se daclaró «enemigo» de los Estados Unidos, pero los hechos demuestran que ese rompimiento fue ficticio pues, en realidad, Al Qaeda seguió operando en favor de los intereses de los Estados Unidos y del sionismo.

Nos encontramos ante un caso de terrorismo encubierto, en el que se manipula a los grupos terroristas para que se realice un atentado según sus propios cálculos y beneficios, y posteriormente se atribuye la responsabilidad a «grupos fundamentalistas islámicos», desviando las investigaciones y justificando nuevas y más agresivas intervenciones.

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La «zona cero» en Nueva York, en la memoria de todos. Los atentados terroristas, sus consecuencias e influencias, son cosas manipuladas igualmente por el poder para lograr sus objetivos.
Foto Tucknell edu.

Según el investigador argentino Norberto Ceresole: «Un grupo humano específico, atracadores planetarios atrincheraos detrás del mito del holocausto y dotados de una ideología mesiánica y de una arraigada conciencia de superioridad respecto al resto de los mortales, parece decidido a la conquista del mundo, y no sólo de los Estados Unidos de América. Toda la historia del terrorismo judío, de sus operaciones encubiertas, nos señala una sola y única constante: la utilización de personal operativo nativo. Ahora, la única opción estratégica es culminar la toma del poder dentro de la potencia hegemónica de los Estados Unidos. El control de los centros decisionales de ese país es vital para la estrategia judía, ya que desde allí puede lograr lo que le está vedado a un Estado de Israel existiendo como mero aliado de Washington».

Este señalamiento es importante porque la mayoría de los militares y funcionarios del gobierno Bush se inspiran en el fundamentalismo sionista.

La evidencia más contundente de que los atentados contra el WTC fueron auspiciados desde instancias del Estado Mayor y de inteligencia norteamericanos es que los implicados, sabiendo que vendrían los ataques a las Torres Gemelas, retiraron sus acciones de la bolsa durante las dos semanas previas al ataque. Las de United Airlines se desplomaron 4e por ciento, las de American Airlines sufieron una caída del 39 por ciento, y así las acciones de las compañías de seguros.

Quienes realizaron estos movimientos realizaron tales ganancias que la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) informó, el 15 de octubre de 2001, que esos movimientos representan «el más importante delito por aprovechamiento ilícito de información privilegiada jamás cometido».

A juicio de Thierry Meyssan, director de la agencia francesa de inteligencia Red Voltaire, el hecho de que la Casa Blanca haya bloqueado las investigaciones sobre estos movimientos accionarios se debe a que uno de los principales beneficiarios es el mismo George Bush padre.

Osama bin Laden tiene hoy día inversiones conjuntas con George Bush en el Carlyle Partners II Fund de Londres. Por la última inversión, de 2 millones de dólares, se le debe a Osama un 35 por ciento de interés anualizado.

Según Ceresole, «La clave para entender el significado de la alianza del fundamentalismo evangélico norteamericano con el fundamentalismo sionista judío es el objetivo central de restaurar el poder de los Estados Unidos en el mundo. Los primeros buscan reencontrar una perdida voluntad de poder. Los fundamentalistas judíos, en cambio, buscan controlar para sí la enorme capacidad norteamericana, dotándola de una nueva voluntad».

«Es la misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo»: Livia Rokach (en Israel’s Sacred Terrorism).

El adinerado clan saudita de los Bin Laden es uno de los grupos inversionistas en el Carlyle Group, el banco que Washington usa para la adquisición de compañías aerospaciales y de defensa. El Carlyle Group, que también administra las inversiones de los Bin Laden, tiene como representantes internacionales a George Bush padre y al ex primer ministro británico John Major.

«Si hay alguna compañía conectada con Estados Unidos y su presencia en Arabia Saudita, es el Bin Laden Group» afirma Charles Freeman, Director General del Consejo de Política de Medio Oriente. Ceresole Norberto, Op. Cit., p. 63.