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George W. Bush y su esposa Laura Bush.
Foto White House 09 septiembre 2004.

Como en el caso de la infidelidad de la esposa en un matrimonio, el último que se entera es el marido engañado. Así ocurre con el Presidente Bush con relación al voto de los hispanos en la próxima elección presidencial, que con la excepción de la Casa Blanca todo mundo y su tía saben ya a estas alturas, que la inmensa mayoría de los electores de origen hispanos votarán por los Demócratas, con la excepción por supuesto de los cubanos de Miami que lo harán preferentemente por Bush en una relación de 70 % a favor de los Republicanos y un 30 % a favor de los Demócratas, lo que es más que suficiente para que estos últimos ganen, aunque sea por apretado margen el disputado Estado de La Florida.

Los mexicanos de los Estados de California, Tejas, Nuevo México, Arizona así como los que están asentados en ciudades tan populosas como Chicago y New York o las zonas agrícolas del sur de los Estados Unidos, en su inmensa mayoría le darán sus votos al candidato Demócrata John Kerry. No es solo porque sigan la corriente tradicional partidista a favor de los Demócratas sino también porque muy poco o nada han hecho los Republicanos en estos cuatro años de gobierno de Bush por ganarse la simpatía de un sector étnico tan importante como el de los votantes de origen mejicano cuya población constituye mas del 80 % de todos los hispanos que viven en los Estados Unidos.

Ni siquiera se ha logrado establecer el tan prometido tratado migratorio que el Presidente mexicano Vicente Fox ha venido casi suplicando a Bush hasta con la humillación más servil. ¿Por qué los mexicanos van a votar por Bush?

Pero igual ocurre con los puertorriqueños de New York que son millones o los que viven en el sur de La Florida como simples trabajadores, cuando no están en la larga lista de los desempleados.

¿Por qué van a votar entonces los puertorriqueños por los Republicanos? ¿Y los dominicanos de New York que también hay que contarlos por miles y los colombianos de Queens o Miami, o los peruanos que están en todas partes del país, como están los argentinos y los brasileños, panameños, bolivianos o centroamericanos, todos trabajadores o de la clase media que han sufrido el azote del desempleo galopante o los que no tienen seguro de salud en un país, el más rico del mundo, donde para muchos es mejor es ir a un cementerio que a un hospital? ¿Por qué esa gente va a votar por Bush?

Ah, los cubanos. A la Casa Blanca le dieron un mal consejo. Un pésimo consejo. Le dijeron: Si le aprietan las tuercas al Embargo a Cuba y le prohíben a los cubanos que viven en Estados Unidos visitar a sus familiares en la isla, se asegura el voto de la derecha cubana de Miami y con eso se gana La Florida. Y caso le hizo el Presidente y su «Gurú» electoral Carl Rove a tan mal consejo, y ahí están los Republicanos empantanados en una política absurda que no conducirá nada más que a una aplastante derrota en las urnas.

Todo por complacer a una minoría egoísta, privilegiada y ambiciosa llena de odios. Pero el resto de los hispanos de todo el país, que son millones que votan, votarán contra Bush porque no puede ser de otra manera.

¿Por quien van a votar los hispanos de los Estados Unidos en las próximas elecciones de noviembre? Quizás la Casa Blanca no lo sepa todavía, porque como el marido burlado del cuento, siempre es este el último el que se entera de su desgracia.

Tremendo «embarque» el que le han dado al señor Presidente sus amigos de la extrema derecha de Miami. Con esa clase de «amigos» bien que no hacen falta enemigos.